Coahuila

Publicado el martes, 6 de enero del 2009 a las 16:00
Con 30 años 6 meses de servicio, Martha Alicia Torres Escobedo pasará el Día de la Enfermera atendiendo a los pacientes que ingresan a la sala de urgencias, aun y cuando ya debería de haberse pensionado, asegura que su trabajo lejos de ser una profesión es un don de servir y ayudar a los enfermos.
En entrevista a Zócalo, Martha Alicia dijo que en este trabajo la vocación no permite separar el ser ama de casa y enfermera, ya que asegura que quien de verdad sabe ser enfermera hasta cuando está en su casa y con la familia está pensando en la evolución de un paciente.
Cabizbaja recordó algunos fallecimientos y asegura que en se momento se siente una impotencia y un dolor tan fuerte como la pérdida de un ser querido, tras considerar la sala de urgencia como la “puerta principal de su casa”.
“Yo como enfermera el día que me retire me queda como principal consuelo el haber ayudado a quienes lo necesitaban, curando desde una pequeña herida hasta una grave enfermedad que no siempre se puede ganar la batalla contra la muerte, pero consciente de que se hizo todo lo que estaba al alcance”, comentó.
Recordó como desde los 20 años ingresó al Centro de Salud de Nueva Rosita como enfermera general y después de unos años fue nombrada enfermera de la sala de urgencias, en donde le ha tocado ver la peor parte, desde niños hasta adultos graves.
Torres Escobedo dijo que tanto es el amor a la profesión y el don de ayudar que aún sigue laborando, cuando hace dos años y medio debió haberse pensionado y estar descansando en casa.
“Quien sabe ser una verdadera enfermera sabrá que el espíritu siempre va querer seguir ayudando y por eso es muy difícil dejar de laborar cuando sabes que muchos necesitan de ti y que el mayor premio por tu esfuerzo es que la población diga la maravillosa palabra de GRACIAS”.
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