Parece increíble que aún en marzo del 2026 existan mexicanos sorprendidos por la muerte de la democracia mexicana y por la muerte del INE.
Es increíble que legisladores de oposición apenas entienden que la Reforma Electoral propuesta por la presidenta no es más que un remedo de la legislación electoral venezolana que mantuvo en el poder a Nicolás Maduro.
Peor aún, parece de párvulos que exista quien crea que con el llamado “Plan B” de la reforma electoral, lo que se busca es austeridad, cuando en la realidad lo que se pretende es el control total de los procesos electorales y, sobre todo, permitir que la presidenta se mantenga en campaña permanente.
Pero también es cierto que existen políticos que han entendido el verdadero objetivo de la reforma, como el senador del PRI, Manuel Añorve, quien definió la reforma de la siguiente manera.
“No es un ‘Plan B’, sino que es el Plan Maduro; es un traje a la medida igual que en Venezuela; no hay que perder de vista el objetivo. Y no es austeridad lo que quiere Morena; no, lo que quiere es control…
Pero hay más. Y es que, en el fondo, la “reformita” es un “golpe de Estado”, ya que atenta contra principios constitucionales fundamentales.
Sin embargo, para los lectores del Itinerario Político no es ninguna novedad todo lo anterior. ¿Por qué?
Porque hace casi una década empezó la publicación de una veintena de entregas en donde advertí lo que ocurriría con Morena en el Poder.
1.- La primera advertencia de que un eventual al gobierno de AMLO se convertiría en una amenaza dictatorial, la formulé el 31 de julio de 2017, en el Itinerario Político, “¡Gracias dictador Maduro!”.
Dije que el fraudulento proceso electoral promovido por Maduro, en Venezuela, era una llamada de atención para México, ya que “en un gobierno de López Obrador será muy grande la tentación de un fraude de esa magnitud, que empezaría con la desaparición del INE”.
2.- Volví al tema el 26 de noviembre de 2017, con el Itinerario Político “¡Confesiones de un dictador!”, en donde analicé el programa de gobierno del candidato López.
Dije que la propuesta de gobierno de AMLO era imposible de cumplir y que crear una Guardia Nacional sería la “Guardia Nacional Bolivariana”.
Y la conclusión fue que el autoritarismo mostrado por Obrador en Morena anunciaba el gobierno de un solo hombre, capaz de acabar con la división de poderes, crear “una Fiscalía Carnal” y destruir al INE. ¿Tuve o no razón?
3.- El 13 de diciembre del 2017 confirmé la dictadura en que se había convertido Morena, ya que la diputada federal, Miriam González renunció a la militancia de Morena, con un argumento lapidario.
“En Morena hay una gran incongruencia. No se puede pensar distinto, porque prevalece la amenaza a todo aquel que vaya contrario a la línea que dicta el líder nacional” (Fin de la cita)
4.- El 9 de marzo de 2018 insistí en los afanes dictatoriales de Obrador, con el Itinerario Político titulado “¿Es creíble la no reelección de AMLO?”.
Documenté que todos los sátrapas del Continente –Chávez, Maduro, Castro y otros–, prometieron que no se reelegirían y todos mintieron.
5.- El 3 de abril de 2018 el Itinerario Político se tituló así: “¡La dictadura que viene!” Dije que los hechos confirmaban que, en su calidad de candidato presidencial, todo el aparato “lopezobradorista” trabaja para dar los primeros pasos a una dictadura como la venezolana, en México.
6.- El 19 de abril de 2018, en el Itinerario Político Titulado “AMLO, la dictadura tardía”, comparé las pulsiones dictatoriales de Obrador con dictadores del mundo, para concluir con la siguiente pregunta. “¿Creen que el autoritario AMLO se someterá al INE, a la división de poderes y al Tribunal Electoral…?
7.- El 28 de abril de 2018 titulé de la siguiente manera el Itinerario Político: “¡La dictadura ya está aquí!”. Era evidente que se había montado un ejército de bots, en redes, para atacar a los críticos del candidato Obrador.
Curiosamente, el 6 de mayo de ese 2018, fui difamado, calumniado y perseguido por millones de bots, hasta convertir en tendencia mundial la difamación y la calumnia en mi contra.
Sí, se los dije desde hace una década.
¡Sí, que nadie se llame a sorpresa!
Al tiempo.
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