Coahuila

Publicado el martes, 21 de abril del 2026 a las 04:30
Saltillo, Coah.- Parecía la misma noticia, pero no lo era. Dos mujeres menores de 30 años atentaron contra su vida el mismo día en Saltillo.
Natalia pretendía lanzarse del puente. Alejandra se realizó cortadas en los brazos.
Una tiene 29 y la otra 26; una vive en la San Ramón y otra en Rincón de Guadalupe; ambas están diagnosticadas con depresión y trastorno bipolar.
Vivir entre la euforia y la tristeza es agotador y peligroso, explica la sicóloga y suicidóloga Karla Patricia Valdés García, es combinar episodios maniacos de mucha energía, con depresión y profunda apatía; y todo se complica al ser un trastorno difícil de diagnosticar.
“A veces se nos olvida que hay una amplia gama de trastornos del estado de ánimo, y dentro de ellos se encuentra el trastorno bipolar, que es una de las condiciones siquiátricas más importantes a considerar cuando hablamos del riesgo de muerte por suicidio”, afirma.
La bipolaridad suele presentarse más en mujeres que en hombres; no tiene una causa específica, sino que es el resultado de factores biológicos, genéticos y ambientales; además, suele incrementarse en contextos sociales donde hay pobreza, precariedad, vulnerabilidad y violencia.
En los momentos de felicidad exacerbada, la persona con bipolaridad puede caer en conductas de riesgo como consumo de sustancias, sexo con extraños sin protección, adquirir deudas, ludopatía, entre otras.
La Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones, Conasama, reporta alrededor de 3 millones de mexicanos diagnosticados con este trastorno, sin embargo, la complejidad del dictamen puede ocultar una cifra mucho mayor.
“Pareciera que, como que vivimos en un mundo más estresado, más lleno de adicciones, con más entornos que generan malestar en las personas, si había vulnerabilidad que antes no se manifestaba porque había un entorno que contenía, que era seguro, que era un entorno no violento, entonces, ahora vemos que esos entornos son cada vez menos frecuentes, por lo tanto, pareciera que hay una mayor manifestación de los trastornos emocionales en general”, detalla Karla Patricia Valdés.
Ignorar al adolescente que dice sentirse triste; al trabajador que reconoce tener problemas de ira; a la señora que llora “de la nada”; a un abuelito que manifiesta su deseo de morir, puede resultar en suicidios, atentados, tiroteos masivos y asesinatos, de ahí la urgencia de dejar de minimizar los trastornos sicológicos.
Este fin de semana fue trágico a nivel local, nacional e internacional: en la colonia Mirasierra, Miguel, de 29 años, decidió terminar con su vida al interior de su hogar; en Teotihuacán, un hombre abrió fuego contra los turistas, hirió a varios, mató a una mujer canadiense y se quitó la vida; y en Luisiana, un hombre mató a 8 niños de los cuales, 7 eran sus hijos.
“Cuando escuchamos que alguien refiere que se siente muy mal o que se quiere quitar la vida, o vemos a una persona que está rara, extraña, que está llorando, se está aislando o, incluso, en el caso de la bipolaridad, gastando mucho dinero de una manera irracional; cuando vemos estas situaciones en nuestros entornos, es muy importante no minimizarlas, es muy importante estar atentos y escuchar a las personas”, señala Karla Patricia Valdés.
“La consecuencia más grave de tener un trastorno de salud mental es la muerte, ya sea porque tengo depresión, bipolaridad, esquizofrenia, un trastorno límite, consumo de sustancias o una adicción”.

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