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Coahuila

La mística Casa Roja de Saltillo

Por Carlos Gaytán Dávila

Hace 4 meses

Ahí, donde fue uno de los más grandes mesones del Saltillo de hace ya varios ayeres, se fincó una residencia, hecha por el mismo constructor de la casa de los Purcell, el arquitecto británico Alfredo Giles.

Encierra una historia de amor, de lujo y de misterio o razón oculta.

Ubicada en Aldama, entre Galeana y General Cepeda, la vivienda de la familia Garza de la Peña pasa casi desapercibida, no obstante, el deteriorado pavimento, hace que el automovilista detenga un poco su marcha.

Es un deleite y una cátedra escuchar a su actual dueño, el contador público José Raúl Garza de la Peña, quien, con emoción hace una descripción del inmueble, que perteneció a unas hermanas de su abuelo; con el devenir del tiempo, cambió de dueño.

Y cómo no, si la casona fue un regalo que hizo su padre, el brillante empresario saltillense Raúl Garza Martínez, dueño de la famosa tienda Para Petacas las Mías, y otros negocios a su señora esposa, doña Consuelo de la Peña Cepeda, el día de su cumpleaños. Ella se había propuesto en la imaginación adquirir la famosa Casa Roja y soñaba vivir ahí. Lo creía posible o verdadero, no siéndolo, pero don Raúl le dio la sorpresa y, sin más aviso, la llevó hasta las puertas mismas de la casa y le dijo: “¡Este es tu regalo de cumpleaños, aquí están las llaves!”; sin duda un acto de amor sublime.

En la Casa Roja por muchos años vivieron familiares de doña Consuelo y ella soñaba con que algún día fuera suya. Con el paso del tiempo, don Raúl la compró, la habilitó y, el 16 de febrero en 1972, en el cumpleaños de la señora De la Peña, se la entregó.

La adquirió hasta cierto punto “de oportunidad” pues una de las hijas del nuevo dueño tenía un tumor en la garganta y eso lo obligó casi a rematar la lujosa vivienda.

Está construida en 500 metros cuadrados, es estilo californiano, que es una tendencia de moda y decoración que combina lo casual con lo chic, priorizando la comodidad, la frescura y la conexión con la naturaleza, con toques de art decó, movimiento de diseño popular y que influyó de forma notable en las artes decorativas, el diseño gráfico y la arquitectura de interior. Fue construida en 1913; este 2025 está cumpliendo 110 años. La arquitectura tiene aspectos curvos y redondos, es un estilo de formas naturales como la fachada y esquina, es armónica con fluidez, en ambiente acogedor y relajante, una casa muy innovadora y moderna para su época, posee una buena circulación, creando un flujo muy natural en el interior, es única e icónica en Saltillo.

Es de dos plantas. arriba hay cuatro recámaras y, en la planta baja la sala, el comedor, el recibidor, el vestíbulo, la cocina, el pasillo, el patio, la cochera, la biblioteca y el bar, espacios que se han convertido en un restaurante. Tenía duela y escalera de madera, pero en una remodelación le colocaron piso alemán, similar al utilizado en el Santuario de Guadalupe de Saltillo.

Posee 115 puertas y ventanas, por lo que le hace una casa fluida, orgánica, con mucha armonía, iluminación, ventilación y un amplio campo de visibilidad. Además, cuenta con dos terrazas y cuatro balcones.

Los muebles originales eran muy finos, de varias corrientes europeas, como comedor estilo victoriano color negro para 12 personas, roperos de pino tipo americano, la candelería victoriana, los que fueron vendidos a políticos y empresarios de diferentes lugares del país, específicamente de Guadalajara, Chihuahua y Saltillo, por los anteriores dueños. Tenía una capilla a dedicada a san José, con una imagen de 1.40 metros de altura, de terracota, traída de Italia y que ahora adorna una iglesia de Guadalajara Jalisco.

Los interiores de la Casa Roja eran sombríos; la pintura de las paredes era de cal y en el proceso de reparación el señor Raúl Garza Martínez le impuso colores más vivos de material vinílico. Abrió las ventanas que por mucho tiempo permanecieron cerradas con protecciones tipo cortinas de acero, que no permitían el acceso de la luz. Las vigas del techo son las originales, lo que denota la buena calidad de los materiales que mantienen firme y fuerte a la residencia, que fue hecha para toda la vida, con toda la mano, como suele decirse.

 

Lo sobrenatural o paranormal

Entre la frontera de lo sobrenatural y lo paranormal, la Casa Roja posee el embrujo de algo que no tienen una explicación científica convencional y aquello que está fuera o más allá de las leyes de la naturaleza.

Contrario al “misterio” o dogma religioso o un pasaje de la vida de Jesucristo, arcano o secreto, que es difícil o imposible de comprender o explicar, en la Casa Roja, de Aldama y Galeana, en el Centro Histórico de Saltillo, se presentan hechos llamados sobre naturales que se utilizan en el contexto de la literatura y el cine para describir un evento inexplicable.

Eduardo Humberto García Camacho, socio de José Raúl Garza de la Peña, narra que cuando administraban en dicho lugar el restaurante bar “La Rielera”, se le apareció una persona con vestimenta de “pachuco”, tipo el cómico Tin Tan, que caminaba hacia el sin detenerse, y que inexplicablemente lo traspasó. Nunca se imaginó que le fuera suceder, tanto él, como el fantasma intentaron bloquear la “sorpresa inesperada” con asombro. Él indica que no le causó una impresión fuerte, sino que lo tomó como algo imprevisto o inusual. El fenómeno de que un fantasma o entidad similar traspase a una persona se conoce comúnmente como posesión, o en un contexto más amplio de fenómeno paranormal.

En una ocasión, don Raúl se levantó en la madrugada al baño y vio una mujer en el vestíbulo de la casa, con vestido largo negro como de encaje, parecido al de las majas españolas, con mantilla y peineta en la cabeza; se dirige a la terraza donde había un árbol y ahí desparece.

Algunos clientes percibieron la presencia de un misterioso señor vestido de blanco que deambulaba por las noches en el lugar, persona que los dueños del negocio no conocían ni sabían de su existencia. Por el rumbo de las escaleras, y en algunas habitaciones de la parte alta, olía a un perfume europeo que se iba y se regresaba, en la cocina aparecían iluminaciones centellantes como luces de bengala.

Hay información de que la Casa Roja, de Aldama y Galena, tiene un sótano, por el cual se llega a un túnel que conecta con la Catedral; se sabe dónde está ubicado, pero no se ha explorado.

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