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Ana Luisa Casas
Publicado el jueves, 2 de noviembre del 2017 a las 03:00
Saltillo, Coahuila.- No todas las tumbas pequeñas que tapizan el suelo al fondo del panteón estatal de Santiago pertenecen a bebés o niños fallecidos. Algunas de esas criptas sepultan extremidades de personas vivas.
Tumbas de escasos 80 centímetros sin nombre ni fecha albergan piernas cercenadas, esperando el fallecimiento del cuerpo al que alguna vez pertenecieron.
Aunque en la actualidad la mayoría de las personas amputadas optan por cremar sus miembros perdidos o ceder al hospital el procedimiento para su destrucción, aún hay un porcentaje de personas amputadas que decide darle cristiana sepultura a su miembro para que una vez fallecidos, sea exhumado y reunido con el resto de su cuerpo.
Según Alberto Alvarado Martínez, administrador del panteón, hasta hace un par de semanas dos saltillenses acudieron a sepultar una extremidad.
Los sepulteros prepararon el espacio para enterrar esa parte muerta de un vivo y aunque no tuvo un mariachi, un último puño de tierra sobre el féretro o flores como en un típico funeral, fue sepultado con rezos.
Este servicio funerario va de entre los 400 y 700 pesos más el quinquenio para mantener la tumba de su miembro, mientras que cremar los miembros amputados puede llegar a costar hasta 3 mil 500 pesos.
Alvarado Martínez, asegura que quienes deciden sepultar sus extremidades perdidas lo hacen pensando en el descanso eterno que tendrá su cuerpo entero algún día.
PREFIEREN CREMACIÓN
El departamento de Trabajo Social en los hospitales es el encargado del proceso para que los miembros mutilados sean entregados, pues ningún nosocomio se hace responsable, cediendo a la familia del paciente el destino del miembro amputado, afirmó Francisco Hernández Esparza, subdirector de Enseñanza e Investigación de Secretaría de Salud estatal.
Explicó que luego de amputar un miembro, los camilleros se encargan de trasladarlos al mortuorio, un congelador enorme en que resguardan los cuerpos y extremidades hasta ser acogidos por los servicios funerarios.
“Se entrega una ficha con la información del paciente, la descripción del miembro y la causa de amputación, luego la mayoría de los familiares, si no es que todos, buscan recoger la extremidad para sepultarla o cremarla”, comentó.
Quienes no contratan estos servicios por cuestiones económicas, expresó, firman un documento donde el hospital hace un formal reporte a las autoridades ministeriales para después enviarlo a empresas que se dedican a recolectar el material biológico infeccioso, junto con los tejidos extirpados a otros pacientes.
Aunque, refiere, la mayoría de los familiares prefieren solicitar servicios funerarios de cremación para la destrucción de estos miembros pélvicos.
PARA LUEGO JUNTAR CENIZAS
Señala que se amputan al menos cinco extremidades a la semana donde el 95% son de miembros inferiores de pacientes con diabetes, con gangrenas o a consecuencia de trágicos accidentes.
Augusto Cárdenas, gerente de la capilla San Ángel de Funerarias Ramos, asegura que las cremaciones son más comunes que antes, pues aunque no es más económico, sí menos doloroso al duelo de enterrar una extremidad.
“Nosotros, (las funerarias) nos hacemos cargo desde recoger el miembro en el mortuorio del hospital en que fue amputado hasta ser entregado hecho cenizas en una urna y con certificado de salubridad en menos de cuatro horas”, dice.
El costo varía de entre los 2 mil y 3 mil 500 pesos, dependiendo del tamaño de la extremidad, explica, y llevamos a cabo de entre cinco a ocho servicios de cremación de piernas al mes.
La mayoría optan por conservarlas en una parte de su domicilio y cuando fallece la persona y la creman, sólo juntan las cenizas, agrega.
ESTRUJA EL CORAZÓN
Martín Martínez lleva más de 20 años trabajando en un hospital como camillero, parte de su trabajo es trasladar a los pacientes de un lugar a otro pero también llevar a los cuerpos al mortuorio.
“Ahí los cuerpos permanecen en bajas temperaturas para que no se deterioren, registramos en el libro sus datos y damos salida cuando llega la carrosa. También traslado los miembros pélvicos, al principio si sentía escalofríos al pasarlos de la cama a la caja pero después de 20 años, ¿qué le puedo decir?, los tomo como si nada”, se ríe.
Asegura que nunca ha presenciado algo paranormal y por lo contrario, saber de algún fallecimiento le estruja el corazón al punto de no poder dar ni una palabra de aliento a los familiares, pues sólo testificar el momento, le arranca una que otra lágrima de los ojos.
“No sólo los cuerpos merecen un descanso, también las extremidades, es una parte del cuerpo que los acompañó cierto tiempo y quizá en el más allá puedan recuperarlas”, expresa el camillero.
Ese es el destino que las partes muertas de algunos vivos, aunque hay quienes afirman que también hay fantasmas de ellas rondando. ¿Usted qué haría si perdiera una extremidad?
‘TREN ME ARRANCÓ LA PIERNA’
Adrián Eduardo Flores Saucedo, de 36 años, Se perdió una de sus piernas, se encontraba descargando mercancía de un vagón cuando sobrevino la desgracia. Fue arrollado en las vías del tren.
“Me caí del vagón y me hice a un lado, pero como me quebré la pierna no me reaccionó para quitarla a tiempo, las ruedas me la arrancaron, es un dolor impensable”, recuerda.
Dice que tardó casi tres meses para recuperarse, desde asimilar la pérdida hasta dejar de sentir dolor en la extremidad aunque físicamente ya no se encontrara ahí, hormigueo, pinchazos, entumecimiento y otras sensaciones del miembro fantasma.
Sin embargo, la pérdida nunca lo detuvo, Eduardo fundó la Sociedad Nacional de Apoyo a Personas Amputadas y Discapacitadas Sonaad A.C. que tiene como finalidad el reclutamiento de personas amputadas para brindarles oportunidades de rehabilitación.
Actualmente 53 personas amputadas forman parte de esta asociación y han entregado seis prótesis a personas de bajos recursos.
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