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Agencias
Publicado el lunes, 31 de octubre del 2016 a las 10:04
Ciudad de México.- Es necesario aplicar sanciones a quienes desperdicien el agua, entre otras medidas para racionalizar el manejo del agua en la ciudad, planteó Ramón Aguirre Díaz, titular del Sistema de Aguas de la Ciudad de México, en su informe ante la Asamblea Legislativa sobre las necesidades presupuestales del organismo para el 2017.
El funcionario, afirmó que “la problemática de la falta de agua en la Ciudad de México es la mayor del mundo”.
Explicó que el suministro de agua a la capital reviste gran dificultad, debido a su altura, de 2 mil 200 metros sobre el nivel del mar, a su posición geográfica, en el centro del país, y a las condiciones de la red hidráulica.
Por ello, destacó la importancia que tiene para la ciudad la captación del agua de lluvia.
Por ejemplo, en febrero de 2010, las lluvias evitaron una severa crisis por falta de agua en la ciudad, con los consecuentes recortes al suministro.
SEQUÍA DE MUERTE
Hoy en día, en el probable caso de una sequía, como en 2009, “millones de personas” se quedarían sin el agua.
“El día que nos falte el agua y queramos una solución, esta requerirá de dos años de trabajo, en los que la gente va a estar sin agua”.
Por ello, el funcionario planteó también la necesidad de “instrumentar un programa de estímulos y sanciones” para procurar el uso racional del agua y castigar a quienes no tomen medidas para evitar las fugas de agua en sus casas o instalaciones.
“Necesitamos que se sancione el desperdicio porque si no, el agua que si tira en fugas de una casa, es agua que no podemos llevarla a donde se está necesitando”.
ENTRE PROBLEMAS
A pesar de contar con un manantial, el pueblo de San Bartolo Ameyalco, Delegación Álvaro Obregón, Ciudad de México (CDMX) padece escasez de agua desde hace 26 años. La manera de surtirse ha sido con pipas, pero hace dos años el Gobierno de la ciudad inició un proyecto hidráulico para abastecer con agua la región, a partir de la conexión del manantial al sistema Lerma-Cutzamala.
El proyecto comenzó entre protestas vecinales y enfrentamientos entre granaderos y pobladores de la zona, pues estos últimos temían que el manantial se contaminara o, peor aún, que el agua fuese extraída para abastecer a otras zonas de la ciudad.
Dos años después, y a pesar de la puesta en marcha del proyecto, los pobladores aún padecen escasez de agua y se siguen abasteciendo con pipas.
Este es apenas uno de los problemas que existen en varias zonas de la Ciudad de México, donde el consumo promedio por persona es de 307 litros de agua al día, cuando podría ser de 96 litros, de acuerdo con estadísticas del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex).
PROPUESTA CIUDADANA
Desde hace seis años un grupo llamado Coordinadora Nacional Agua para Todos impulsa una Ley de Agua, que integra en gran medida propuestas de la sociedad civil.
Se trata de 39 organizaciones regionales y 15 organizaciones y redes nacionales que incluyen académicos, representantes de pueblos originarios, ciudadanos y organizaciones no gubernamentales, principalmente.
Entre las propuestas que plantean dentro de su proyecto de ley se encuentran mejorar la administración del agua disponible, buscar opciones sustentables que permitan la restauración de suelos y ecosistemas naturales.
“Existen otras alternativas sin necesidad de que se derive en recursos extraordinarios: la captación de agua de lluvia, el reciclaje de aguas residuales y el buen manejo de la Cuenca alta”, explica Pedro Moctezuma, coordinador del Programa de Investigación Sierra Nevada de la Universidad Autónoma Metropolitana, campus Iztapalapa e integrante de la iniciativa.
Una de sus principales propuestas es que se instaure una Junta de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento en la Ciudad de México, que se encargue de evaluar los servicios del agua, autorizar licencias para obras inmobiliarias y aprobar o modificar el Plan de Desarrollo Urbano, según la disponibilidad de agua.
Esta junta, de acuerdo con la propuesta, se integraría por la sociedad civil y representantes del Gobierno federal y estatal.
BOLA DE NIEVE
Esto ocasiona que se tengan que buscar nuevas alternativas para conseguir el agua, una de ellas es excavar más profundo para buscarla, ya que los pozos cercanos a la superficie están sobreexplotados.
El acuífero que suministra agua al Valle de México tiene un déficit anual de 764 mil metros cúbicos al año, equivalentes al volumen de agua que cabría en 382 veces el Estadio Azteca.
A eso habría que sumar que en la capital se desperdician 12 mil litros en fugas.
Para buscar un nuevo acuífero, el Gobierno de la ciudad y la Comisión Nacional del Agua (Conagua), en conjunto con Petróleos Mexicanos, comenzaron una excavación profunda en la zona de Magdalena Mixhuca, pero hasta la fecha no han encontrado nada.
También en 2015 comenzó a funcionar el Pozo Profundo de San Lorenzo Tezonco, en Iztapalapa, donde el agua también es extraída a 2 mil metros para enviar 60 litros por segundo a la Planta Potabilizadora de la Agrícola Oriental.
Este tipo de exploraciones y extracciones profundas, aunadas a los pozos existentes, han causado diversos hundimientos en varias zonas de la Ciudad de México.
“Hemos pasado de exploraciones de 400 metros, a 2 mil metros, lo cual genera hundimientos regionales”, alerta Moctezuma, quien considera que la perforación de pozos pone en riesgo la sustentabilidad del Valle de México.
LM
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