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Grupo Zócalo
Publicado el miércoles, 4 de marzo del 2026 a las 19:12
Ciudad de México.- En el corazón de la alimentación mexicana, la tortilla se mantiene como un elemento indispensable. Más allá de su arraigo cultural, este alimento destaca por una densidad nutricional que pocas veces se valora en su justa medida.
Ya sea producida mediante métodos tradicionales o con harinas de maíz nixtamalizado, la tortilla es una fuente de energía y bienestar digestivo fundamental para la dieta diaria.
La nutrióloga Tania Soto desmitificó el consumo de la tortilla, especialmente aquella elaborada con harina de maíz nixtamalizado, integrándola como una pieza clave en esquemas de alimentación equilibrada.
“Debemos dejar de ver a la tortilla como un simple complemento. Es una fuente de energía vital que, bien administrada, potencia cualquier patrón alimentario saludable”, afirmó la especialista.
Actualmente, el panorama de producción en México se divide: un 70% proviene de masa de maíz nixtamalizado en tortillerías locales, mientras que el 30% restante se elabora con harinas de empresas especializadas como Maseca, Harimasa, Cargill, Macsa y Maza Real. Ambas opciones comparten los beneficios de un proceso milenario que transforma al maíz en un superalimento.
Uno de sus mayores valores reside en los carbohidratos complejos. A diferencia de otros alimentos, la tortilla libera energía de forma paulatina, lo que evita alteraciones en la glucosa y prolonga la saciedad.
“Esta estabilidad energética es crucial para el rendimiento escolar en niños y adolescentes, y para mantener la vitalidad en adultos sin experimentar fatiga”, detalló Soto.
La nixtamalización, proceso central en la creación de estas harinas, es otro factor determinante. Soto explicó que esta técnica mejora la biodisponibilidad del calcio, permitiendo que el cuerpo lo absorba con mayor facilidad.
“Es un beneficio ancestral que fortalece huesos y músculos, algo vital durante el crecimiento infantil, el embarazo y en la tercera edad”, puntualizó.
La nutrióloga también resaltó la presencia de vitamina B9 o ácido fólico. Aunque suele vincularse solo a la gestación, subrayó que es necesaria para la regeneración celular y el metabolismo en cualquier etapa de la vida. Además, el aporte de fibra de la tortilla no solo mejora el tránsito intestinal, sino que actúa como un regulador natural del apetito.
Otro aspecto relevante es el complejo B (B1, B2, B3, B5 y B9). Según la especialista, estas vitaminas son esenciales para que el sistema nervioso funcione correctamente y para transformar los alimentos en energía.
A esto se suma un perfil mineral robusto que incluye magnesio, fósforo, potasio, hierro y zinc. “No estamos ante un alimento vacío; es un recurso con un respaldo nutricional profundo para el sistema inmunológico y metabólico”, aseguró.
Soto también hizo énfasis en la accesibilidad: al ser un producto económico y disponible en cada rincón del país, garantiza que la población tenga acceso a nutrientes de calidad sin sacrificar el presupuesto familiar.
En cuanto a su versatilidad, la especialista recordó que la tortilla es una “base neutra” cuyo valor final depende del acompañamiento.
Recomienda integrarla con proteínas magras, vegetales y grasas de origen vegetal. Opciones como tacos de pollo asado con nopales, frijoles con aguacate o huevos con verduras son ejemplos de cómo convertir una tortilla en una comida completa y saludable.
“La tortilla de maíz nixtamalizado no solo es un símbolo de identidad; es un alimento vigente y altamente nutritivo que merece su lugar en la mesa moderna”, concluyó la experta.
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