Deportes

Publicado el miércoles, 10 de diciembre del 2008 a las 19:19
México.- Al Cruz Azul, sus estrellas siempre lo defraudaron. Hoy no las tiene y ¡a quién le importa!, está en la final
Y la orquesta azul dejó de depender del talento de sus solistas para por fin sonar como una verdadera agrupación, que irradia armonía en cada presentación.
Atrás ha quedado La Máquina que dependía del talento individual, de un chispazo de alguna de sus figuras. Es tiempo de un equipo que juega como tal, sin nadie que brille sobre el resto de los demás.
La salida de César Chelito Delgado, el último gran solista cruzazulino, dio paso a la plenitud de la conjunción, esa que permitió a los Cementeros llegar a la final por segundo torneo en fila.
“Ahora se puede hablar de un Cruz Azul en toda la extensión de la palabra, que es un equipo como tal, y no dependemos de un solo hombre”, valora Yosgart Gutiérrez. “Eso es muy importante, nos ha llevado hasta la final”.
Porque la nueva etapa tenía como principal objetivo despojarse de los grilletes que lo apresaron durante muchos años.
Los jugadores comprobaron que la fórmula de esperar a que alguien resuelva los problemas nunca iba a dar como resultado la consecución del anhelado título.
La meta era encontrar la armonía que permitiera interpretar auténticas odas sobre la cancha, contagiar ese futbol alegre que los ha vuelto a colocar en el umbral de las puertas de la gloria.
“Eso se buscó y se ha conseguido hasta ahorita”, considera César Villaluz. “Se puede decir que se trabaja como un equipo, todos luchan, todos corren”.
Cada uno sabe que su aporte es básico para que el sonido sea inigualable, encantador, tal como lo desea Benjamín Galindo, el hombre de la batuta.
Aunque ninguno busca lucir más que otro, como llegó a ocurrir en versiones anteriores de esta orquesta azul.
“Nadie quiere ser la figura, si el compañero está mejor ubicado para meter el gol, se le da el balón para que lo anote en bien del equipo y no de las individualidades”, afirma Villaluz.
Todos han entendido que destacarán juntos, porque es la única manera de realmente darle al público esa actuación que tanto anhela desde hace 11 años.
“La unión del grupo nos ha sacado adelante, ese espíritu de nunca bajar los brazos, de pelear por la camiseta”, sostiene Yosgart. “Aunque a lo largo del torneo fuimos criticados, el equipo mostró mucha entereza y se supo sobreponer a todas las adversidades que encontramos”.
Ahora, esa unión se refleja en todos los sectores de la cancha, porque los tiempos en que esperaban la nota alta de aquel músico virtuoso son un recuerdo.
Más sobre esta sección Más en Deportes
Hace 9 horas
Hace 9 horas
Hace 9 horas
Hace 9 horas
Hace 9 horas
Hace 9 horas
Hace 9 horas
Hace 9 horas
Hace 9 horas
Hace 12 horas
Hace 13 horas
Hace 15 horas