Espectáculos
Publicado el jueves, 29 de enero del 2015 a las 22:49
Saltillo, Coah.- Hace varios años a Ricardo Chávez Castañeda le llegó a la mente un título, “El Peor Libro del Mundo”, pero todavía no estaba muy seguro de cuál historia contar, incluso llegó a pensar que sería un relato cómico, divertido. Pasó el tiempo y, cuando investigaba para dar formar al curso “Niñez y Cultura”, se topó con auténticas historias de horror en las que los niños eran los trágicos protagonistas.
El infanticidio cometido por Herodes, según se relata en la Biblia; la Cruzada de los Niños en la que sucumbieron miles de pequeños sucumbieron al hambre y la esclavitud; los judíos que nunca llegaron a ser adultos, víctimas del Holocausto. Varias son las historias de las que echó mano Castañeda para dar forma a “El Libro de la Negación” (El Naranjo/DGP Conaculta, 2014).
“Cuando empecé a estudiar la historia de la niñez descubrí todo lo que le hemos hecho a los niños durante siglos de cultura occidental me di cuenta que ahí estaba la peor historia del mundo”, plantea en entrevista con Zócalo.
En “El Libro de la Negación”, ilustrado por Alejandro Magallanes, nos encontramos con un niño que descubre un texto en el que trabaja su padre. Primero con miedo, y después con hipnótica fascinación, el protagonista va hojeando las páginas y se da cuenta de los hechos terribles que relata.
“Cuando el hijo lo descubre, no quiere que su papá siga escribiendo el libro porque se da cuenta de que no es ficción. El padre va describiendo los horrores de cada siglo y el niño no quiere que llegue a la época actual”, detalla el autor.
Hay historias tan terribles que quisiéramos que nunca se contaran, “El Libro de la Negación” muestra una de ella, pero esa es la razón por la que deben escribirse, para que los niños estén a salvo de la violencia del mundo que han creado los adultos, considera Chávez.
“¿Qué tanto me cobró este libro? Muchísimo. Cada libro te pide algo, es un poco como vender el alma y lo que me pidió este libro es que uno debe responsabilizarse del mundo que está a su alrededor, aunque uno suponga que es inocente. Si tú no haces nada para que la violencia se refrene, entonces estás siendo cómplice, partícipe o testigo, o al menos eres parte del escenario”, plantea.
Desde su trinchera, el narrador decidió tocar el tema de la violencia infantil porque, como escritor, es necesario “dar palabra a estos temas, a esas historias, que preferiríamos que no existieran”.
“Lo que me costó el libro fue una triste historia de amor. La gente que lo lee ve una bella tragedia, o una historia maravillosa del dolor, esa mezcla de antónimos. Lo que me doy cuenta es que cuando escribo libros así, lo terrible es lo que ya sé que voy a hacer, pero lo maravilloso es lo que tengo que descubrir a medida que escribo. Aquí no sé si encontré lo maravilloso”, expresa sin ambajes.
El perturbador relato que ofrece Chávez puede que, para muchos, no tenga final feliz. Sin embargo, el escritor siempre busca que exista al menos una lucecita esperanzadora.
“¿Cuál es la esperanza de historia? Imagino que es la madre que aparece ahí, mientras ella siga viva la esperanza también sigue ahí”, reflexiona el profesor de escritura creativa en el Middlebury College, en Vermont (EU). El autor de “El Libro del Silencio” señala que gran parte de su obra está dedicada a los jóvenes lectores porque siente una identificación con ellos.
“Yo no creo que fui talentoso como escritor, he tenido que trabajar, pero sí tengo un don para la mirada y la voz infantil, siento que no las perdí, que una parte de Ricardo sigue siendo un niño y lo único que tengo que hacer es dejar que broten esa voz y esa mirada.
“Cuando supe que podía escribir para niños de esta manera me asusté, porque creía que iba a ser muy fácil. Desde que me acuerdo hice un pacto, que iba a escribir sobre los temas de los que nadie quería hablar. Me dije,’ si tengo la capacidad para recuperar la percepción y el sentimiento de los niños, voy a tratar que ellos vean esos temas que los adultos quieren ocultar la mayoría de las veces”, expresa el autor de los títulos infantiles “Severiana”, “La Colina de los Muertos” y “El Cuaderno de las Pesadillas”.
Si bien algunos de los temas que trata en sus libros causan escozor en muchos adultos, el narrador no sólo ha escrito cuentos y novelas, también se han publicado y recomendado en ferias, aulas y salas de lectura. Y es que, apunta, en los tiempos que corren es difícil mantener alejados a los niños de las noticias de violencia, abuso y asesinato.
“Existe esto que he llamado la estrella ísica, hecha de palabras como inocencia, ingenuidad, ignorancia, incomprensión, ilusión. Hemos intentado proteger a los niños, pero en realidad ya se escaparon porque la realidad misma nos ha avasallado, además de que existen medios de comunicación que nosotros ya no controlamos.
“Es mejor aceptar que ya les está llegando (a los niños) la muerte, la muerte violenta, el abuso… Mejor escribir libros sobre estos temas que lo tratan de una manera para suavizarlo, para esperanzarlo y quitarle los filos. A lo mejor es cierto que no es el mejor camino, pero ya no hay otro, la estrella ísica se ha roto, ya no hay manera de protegerlos. Incluso para ellos ser demasiado ingenuos es peligroso”, considera el escritor de la llamada “Generación del Crack”.
La violencia infantil es terrible, pero Ricardo Chávez no pierde la esperanza de que, con el tiempo, ésta se erradique y se convierta en parte de la historia remota, como ocurrió con el canibalismo.
“Cuando un adulto lee este libro sabe, intuye, siente, que a pesar de que el tema es durísimo, sí puede ser llevado a los niños”, concluye. A detalle ‘El Libro de la Negación
Mirada infantil
Autor: Ricardo Chávez Castañeda
Ilustrador: Alejandro Magallanes
El Naranjo y DPG Conaculta
Para niños lectores
152 páginas
259 pesos
Notas Relacionadas
Hace 2 horas
Hace 3 horas
Hace 7 horas
Más sobre esta sección Más en Espectáculos
Hace 7 horas
Hace 7 horas
Hace 10 horas
Hace 12 horas
Hace 12 horas
Hace 12 horas
Hace 12 horas
Hace 13 horas
Hace 15 horas
Hace 16 horas
Hace 16 horas
Hace 16 horas