Sociedad
Por
Redacción
Publicado el miércoles, 7 de enero del 2009 a las 15:59
Lavarse las manos una y otra vez, comprobar si la luz está apagada, las puertas bien cerradas o no pisar las líneas de la banqueta, son algunas pequeñas manías que, llevadas al extremo, pueden convertirse en un serio problema para quien lo sufre
Tener ciertas manías es algo normal; sin embargo, el problema se da cuando éstas comienzan a impactar de forma negativa el tiempo y la estabilidad de la persona, ya que provocan un comportamiento basado en hábitos casi automáticos los cuales, si no se cumplen, pueden provocar una gran ansiedad o comportamientos obsesivos; para evitar ser víctima de estos ritos que esclavizan, tome en cuenta esta información:
¿EN QUIÉNES SON MÁS FRECUENTES?
Las investigaciones señalan que las manías o rituales de comportamiento son más frecuentes en:
» Personas jóvenes y de escaso nivel cultural; los amuletos, estampas o gestos estereotipados pueden determinar sus actos y ser proclives a tener manías.
» Personas mayores. A medida que una persona se va sintiendo mayor, el temor a la propia inseguridad le impulsa a aferrarse a hábitos rígidos, por lo que se vuelven inflexibles para sus tiempos a la hora de comer, leer, ver televisión o pasear.
» Las personas acostumbradas a vivir solas. Han elaborado su propio espacio lleno de costumbres, usos y hábitos, por lo que convivir con alguien más puede perturbarlos porque los sacan de su rutina.
» Personas muy ordenadas y perfeccionistas. Estos individuos pueden convertir un buen hábito en comportamientos inflexibles, es decir, en manías; estas personas pueden tener sus rarezas, pero no tienen por qué ser manías y menos patológicas.
TIPOS DE MANÍAS
Podría decirse que existen tantas manías como diferentes tipos de personas, pero entre las más comunes destacan.
MANÍAS RELACIONADAS CON EL ORDEN
» Necesidad de que todas las cosas de la casa estén en un lugar determinado; el orden en el hogar es bueno, pero cuando se exige que cada objeto ocupe su espacio, se padece una manía.
» Tendencia a colocar los objetos de manera simétrica y alineada.
» Preocupación por hacer recuentos una y otra vez por la necesidad de numerar y clasificar.
» Rigidez extrema con la puntualidad propia y ajena.
MANÍAS EN TORNO A LA LIMPIEZA, ESCRÚPULOS Y SALUD.
» Miedo irracional a contagiarse de alguna enfermedad que conduce a tomar precauciones exageradas como visitar naturistas, acudir a médicos por síntomas leves, consultar curanderos y protegerse contra cualquier contagio.
» Aseo individual extremo con lavado repetitivo de las manos o los dientes.
» Temor a tocar cosas que hayan tocado otros.
» Asco a dar la mano a otras personas.
» Costumbre compulsiva de limpiar una y otra vez la casa.
» Temor exagerado a contaminarse con productos alimenticios y sus componentes.
» Asco de las propias secreciones corporales.
» Arreglo personal de modo ritual.
» Preocupación excesiva por la suciedad y los microbios.
» Desagrado exagerado hacia la contaminación ambiental con la puesta en práctica de rutinas para eliminar contaminantes.
» Obsesión por la higiene doméstica y necesidad de lavar o limpiar.
SÍNTOMAS QUE DEFINEN A UN MANÍACO
La aparición de cuatro o más de los siguientes síntomas puede ser motivo de consulta a un profesional:
» Preocupación por los detalles, normas, listas, orden, organización u horarios hasta el punto de perder de vista el objeto principal de la actividad.
» Perfeccionismo que interfiere en la finalización de las tareas, ya que se es incapaz de acabar un proyecto porque no cumple sus propias exigencias.
» Dedicación excesiva al trabajo y a la productividad con exclusión de las actividades de ocio y amistades.
» Excesiva terquedad, rigidez e inflexibilidad en temas de moral, ética o valores.
» Incapacidad de tirar los objetos gastados o inútiles, incluso cuando no tienen un valor sentimental.
» Recelo a delegar tareas o trabajos en otros, a no ser que éstos se sometan a su manera de hacer las cosas.
» Moderación en los gastos propios y ajenos; piensan que el dinero se considera como algo que hay que acumular en previsión de catástrofes futuras.
» Rigidez y obstinación de carácter.
» Aceleración del pensamiento, nuevos y numerosos pensamientos pasan por la mente de la persona sin que ésta pueda detenerlos.
» Dificultad para concentrarse, fácil distracción. Necesidad constante de actividad.
» Trastornos del curso del pensamiento, pérdida del hilo de la conversación.
» Fuga de ideas y dificultad para seguir el discurso de una persona que sufre de manía, ya que tiende a olvidar el tema inicial.
» Logorrea o hablar demasiado, de forma acelerada e imparable, siendo esto el reflejo de la aceleración del pensamiento.
CONOZCA EL TRATAMIENTO ADECUADO
Cualquier tipo de manías requiere de diagnóstico y atención en forma temprana, pues de esta manera se ayudará a evitar pérdida en la calidad de vida del paciente.
» El diagnóstico del trastorno obsesivo compulsivo debe estar a cargo de un psicólogo o psiquiatra, quien entrevista al paciente para conocer sus síntomas, además de que puede realizar un examen físico para descartar posibles causas de tipo orgánico, así como cuestionarios que permitan hacer una detección precisa y determinar el tratamiento adecuado.
» Aunque las causas de esta enfermedad no se han identificado con claridad, el tratamiento médico requiere de la administración de medicamentos antidepresivos y psicoterapia encaminada a enseñarle al paciente a reducir la ansiedad, resolver conflictos internos y encontrar métodos efectivos para controlar el estrés.
» También es posible que mediante medicación y terapias se dirija a exponer al paciente, en forma repetitiva, a toda situación que desencadena la tensión emocional, pero con asesoría especializada, de modo que aprenda a resistir la urgencia de llevar a cabo sus manías o rituales.
» Un especialista en salud mental, preferentemente psiquiatra, es quien se encarga de realizar el diagnóstico. Además de analizar los síntomas del episodio eufórico que deben durar, al menos una semana, de forma continua y los de la depresión.
» La psicoterapia y pláticas grupales son de gran ayuda, debido a que brindan algunos recursos necesarios para que las personas afectadas y sus familias sepan hacer frente a su problema.
» También se prescribe el uso de fármacos, sólo que éstos varia-rán de acuerdo con el momento en que se encuentre el paciente y la evolución del problema: al estar decaído se le administrarán antidepresivos, en tanto que en momentos de euforia se recomiendan estabilizadores de la conducta, como el litio.
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