Internacional

Publicado el jueves, 21 de septiembre del 2023 a las 15:42
Santiago de Chile.- Chile conmemoró este lunes el 50 aniversario del golpe de Estado contra el presidente Salvador Allende en una emotiva ceremonia a la que asistieron varios mandatarios internacionales y en la que estuvo ausente la oposición de derecha, un gesto que demuestra la polarización y la crispación en la que está sumido el país.
“ Hoy decimos ante Chile y el mundo: democracia hoy y siempre”, indicó el presidente chileno, Gabriel Boric, quien aseguró frente al palacio de La Moneda que “la democracia es una construcción continua” y “el único camino para avanzar a una sociedad más justa”.
En presencia de los gobernantes de México, Colombia, Bolivia, Uruguay y Portugal, Boric pronunció un sentido discurso, donde describió a Allende como un hombre “de impecable trayectoria democrática” e hizo un reconocimiento a las 40 mil víctimas que dejó la dictadura, entre ellas 3.200 ejecutados y desaparecidos.
“ El pasado sí importa para mirar el futuro. La manera en que nos hacemos cargo y sanamos las heridas permite reconocernos como parte de una misma comunidad y eso en Chile aún no termina de cuajar”, apuntó Boric, el único mandatario nacido después del golpe, como el 70 % de los chilenos.
“ Tener verdad y justicia”
La historia ha hecho que la conmemoración del golpe esté encabezada por Boric, el mandatario más izquierdista desde Allende, y que la efeméride coincida además con el auge de la extrema derecha y los discursos negacionistas en Chile.
La Unión Demócrata Independiente (UDI), uno de los partidos del bloque opositor Chile Vamos y de origen pinochetista, publicó este lunes una dura declaración en la que aseguró que el golpe era “inevitable” porque durante el Gobierno de la Unidad Popular de Allende (1970-1973) “sobrevino un quiebre social, político e institucional”.
“ La reconciliación no pasa por empatar las responsabilidades entre víctimas y victimarios, sino por hacer todo lo que está a nuestro alcance para tener verdad y justicia”, respondió Boric, que recientemente anunció el primer plan nacional de búsqueda de las más de mil víctimas del régimen de Augusto Pinochet (1973-1990) que aún permanecen desaparecidas.
Los líderes y personalidades mundiales invitados al acto, entre los que también estaban expresidentes como José Mujica (Uruguay), Juan Manuel Santos (Colombia) o Felipe González (España) y defensores de derechos humanos como la argentina Estela de Carlotto, firmaron el llamado “Compromiso de Santiago”, una declaración a favor de la democracia.
También lo hicieron a lo largo de toda esta semana los cuatro predecesores vivos de Boric, incluyendo al expresidente conservador Sebastián Piñera (2010-2014 y 2018-2022), que no participó en los actos de este lunes. Tampoco lo hizo el democristiano Eduardo Frei Ruiz-Tagle.
“ No me arrepiento un segundo de estar, junto con mi Gobierno, del lado de quienes sufrieron”, proclamó Boric.
“ ¡Presente!”
A las 11:52 h local, hora exacta del ataque a La Moneda hace 50 años, se guardó un minuto de silencio para honrar a las víctimas. Sentadas en primera fila, la ministra de Defensa, Maya Fernández, y la senadora Isabel Allende, nieta e hija de Allende, respectivamente, no pudieron contener las lágrimas.
“ De manera insólita se busca tergiversar los hechos y culpar a la Unidad Popular y del golpe de Estado. Los verdaderos responsables fueron quienes quebraron la institucionalidad, bombardearon este palacio, persiguieron, asesinaron y desaparecieron a miles de chilenos”, denunció la senadora.
La memoria, agregó, “es un primer paso para alcanzar la verdad, pero necesitamos mucho más para llegar a la Justicia y asegurar la no repetición de los hechos de ese día”.
El reconocido pianista Valentín Trujillo, de 90 años, fue el encargado de inaugurar el acto tocando el himno nacional y familiares de detenidos desaparecidos bailaron “50 cuecas solas”, una modalidad del baile nacional que nació de las mujeres que protestaron bailando solas contra la dictadura.
“ Soy hija de César Ávila, detenido desaparecido el 27 de septiembre de 1973″, decía una de las integrantes del grupo folclórico, vestidas todas de negro y con fotos de sus familiares;”¡Presente!”, gritaba el público.
Fuera del recinto donde estaban las autoridades y los invitados, miles de chilenos seguían conmovidos el acto y gritaban proclamas como “¡Allende vive, ahora y siempre!” o “El pueblo unido jamás será vencido”.
Muchos portaban pancartas con referencias al último discurso que Allende pronunció antes de quitarse la vida y que convirtió en eternas frases como “se abrirán las grandes alamedas” y “la historia la hacen los pueblos”.
Patricia Calderón, una de las asistentes al acto, dijo a EFE que Chile “necesita mirar de frente a sus muertos y a sus desaparecidos”: “Espero -añadió- que mis hijas nunca sufran el terror que sufrieron nuestros padres”.
Con información de EFE, por María M.Mur
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