Coahuila

Publicado el martes, 6 de febrero del 2024 a las 04:05
Saltillo, Coah.- El Nacimiento de la familia Castro Gallegos parece guardería. Son 14 niños Dios sentados en sus diminutas sillas, mientras la matriarca de la familia, doña María de Jesús, los contempla en silencio, como si recordara la historia de cada figura, ahora hospedadas en el comedor de su casa.
La tradición de levantar juntos todos los niños Dios de sus hijos y nueras la inició doña María, en honor a su difunto marido, don Andrés Castro Méndez, para hacer coincidir esa tradición religiosa con el cumpleaños del compañero de su vida, el 6 de febrero.
Esa idea surgió cuando ya eran tantas las levantadas de la familia conformada por ocho hijos y más de 40 nietos, bisnietos, tataranietos y choznos, a las que había que acudir, que no bastaban los fines de semana de enero y febrero para agendarlas. Así que doña María los invitó a levantarlos en su casa, con el suyo, el fin de semana más cercano al cumpleaños de don Andrés.

De 6 a 14…
Al principio fueron pocos. Comenzaron las levantadas con cinco o seis niños Dios. Pero con el tiempo se fueron sumando otros, no sólo los de las hijas, hijos y nueras, también llegaron los de las nietas, nietos y bisnietos, hasta este sábado 3 de febrero, cuando la cifra llegó a 14.
Por eso ya no cupieron en el que consideraban un amplio comedor, donde se instala el nacimiento cada año, o el zaguán de la casa materna. Este año hubo que usar el patio para que, después del rezo del rosario y la vestida de los niños Dios, fueran formados en sus respectivas sillas, sobre la tradicional charola con reliquias, para ser venerados al cántico del “llega, llega, pecador”.
Adoración
Con el cántico llegaron los besos a los 14 niños, en una fila que parecía no tener fin, para lo que hubo que cantar el “llega, llega” varias veces, y hasta implementar otros dos villancicos, para que todos alcanzaran a besar a la guardería de niños dioses de los Castro.

De padres a hijos
Entre todas las figuras podrían sumar más de un siglo de historia. Ahí estaba, por ejemplo, el niño Dios de la tatarabuela Isabel, a la que llamaban de cariño Mamá Chavela, y que, según Marisa, la hija mayor de María de Jesús y Andrés, ya levantaban en Concha del Oro, Zacatecas, desde que ella tuvo razón, de eso hace casi 60 años.
Pero la imagen había sido un obsequio que pasó de padres a hijos, por lo que calculan que, por su hechura, puede ser de finales de 1800 o principios de 1900.
Bolos y tamaliza
De la interminable fila para la adoración, siguió la otra para recibir los 14 bolos de los padrinos, y luego la tradicional tamaliza en familia. Mientras tanto, los padrinos cargaron cual bebés a las 14 figuras, y las llevaron de nuevo a la cocina de la abuela.

Tradición familiar
Ahí ocupó lugar especial, debajo del pino, el de doña María de Jesús, un Niño Dios de mirada tierna, pero triste, y pestañas ondulantes, ese que le recuerda, mientras lo observa al terminar la levantada, a su amado don Andrés, el marido por el que inició esta bella tradición familiar.
Una guardería
En esa guardería de niños Dios hay de todo. Está por ejemplo uno tan pequeño, que cabe en la palma de una mano, y también otro tan grande, que podría ser del tamaño de un recién nacido real, y que lleva en su haber por lo menos tres fracturas, bien disimuladas por su ropón amarillo, engalanando el patio de la abuela María.
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