Internacional
Por
Agencias
Publicado el martes, 12 de abril del 2016 a las 17:27
Inglaterra.- Ian Simms fue encontrado culpable del asesinato de Helen McCourt hace 28 años en Merseyside, Inglaterra. Sin embargo, el cuerpo de la joven que por ese entonces tenía 22 años nunca apareció. Durante estas casi tres décadas la madre de la víctima le rogó a Simms que le indicara dónde estaba el cadáver para darle una sepultura digna.
La respuesta nunca llegó. Marie McCourt sólo recibía cartas llenas de burlas y nada más. Pero ahora, deberá enfrentar otra realidad. Simms será beneficiado con libertad condicional, un beneficio que reciben los convictos después de algunos años en prisión y por buena conducta.
Si bien el cuerpo de Helen nunca fue hallado, la policía encontró suficientes pruebas en el automóvil Volkswagen Passat de Simms que terminaron por condenarlo. El ADN de su sangre encontrado pese a los esfuerzos del asesino por borrar la evidencia fueron clave para su condena. Pero a pesar de ello, el hombre se negó a decir dónde estaba el cadáver de la joven, pese al pedido desesperado de su madre.
Como consecuencia de ello, Marie inició una campaña nacional tendiente a prohibirle la libertad condicional a aquellos asesinos que se nieguen a informar dónde está el cuerpo de sus víctimas, si este no hubiera sido encontrado durante la investigación. La mujer, quien hoy tiene 72 años y pasó casi la mitad de su vida luchando por encontrar a su hija, llamó “Ley Helen” al proyecto por el cual “si no hay cuerpo, no hay libertad condicional”. Ya logró reunir 300 mil firmas.
“Esto es más que devastador. No hay palabras. Este hombre es perverso. Pura perversión. No deberían conceder la libertad condicional a menos que muestres remordimiento. Si estás arrepentido dirías dónde está el cuerpo, y eso no ocurrió”, manifestó Marie a la prensa inglesa. “Estamos viviendo una condena perpetua. No hemos podido enterrar a nuestra pequeña, no hemos podido decir un adiós apropiado. No la hemos enterrado con dignidad, un derecho humano básico”, añadió.
Marie también relató lo vivido cuando le escribió una carta a Simms suplicándole que le indicara dónde estaba el cuerpo de su hija. “Un día decidí escribirle, y literalmente le rogué para que nos dijera dónde estaba ella. Fue tan duro escribirle. Y respondió una carta horrible. Todo el tiempo decía ‘Sra. McCourt’ y me preguntaba cuánto dinero ganaba haciendo entrevistas en los medios ‘exponiendo el asesinato de Helen'”.
El asesinato de Helen conmovió al Reino Unido. Ella trabajaba en el pub “George and Dragon” de Simms -cerca a Liverpool- y dos días antes de su desaparición había discutido fuertemente con otra mujer, lo que provocó el reto de quien pocas horas después sería su asesino. Tiempo atrás, Helen había rechazo ofertas amorosas de su jefe, lo que había encendido el “odio” de éste hacia la joven mujer.
Cuando la policía interrogó a Simms lo encontró extremadamente nervioso, con lo cual comenzaron a investigar su entorno. Fue así como hallaron restos de sangre en su Volkswagen Passat cuyo ADN coincidía con el de Helen. Otras pruebas aparecieron en el vehículo y su vivienda. Nunca reveló el lugar donde está el cuerpo de su víctima y siempre repitió que era inocente.
Hoy, Marie McCourt espera que la justicia no cometa un nuevo crimen: el de otorgarle la libertad condicional a Simms y darle la posibilidad de cruzárselo por la calle.
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