Coahuila
Por
Grupo Zócalo
Publicado el lunes, 14 de junio del 2021 a las 04:00
Monclova, Coah.- A permitir que la semilla de Dios germine en nuestros corazones para convertirnos en “cedros donde anide toda clase de pájaros”, invitó el párroco de la Iglesia Santiago Apóstol de Monclova durante la misa dominical que ofició la tarde de ayer.
A base de parábola para que los feligreses confíen en que la Palabra de Dios sacará frutos de sus almas para cumplir su plan perfecto, el padre instruyó a la comunidad católica que se congregó para celebrar el primer domingo ordinario.
Para lo anterior abonó con una primera lectura del profeta Ezequiel (17:22) que reza:
“ “Yo también tomaré un renuevo de lo más alto de la copa del cedro y lo plantaré; arrancaré de la punta de sus renuevos uno tierno y lo plantaré en un monte alto y eminente. En el alto monte de Israel lo plantaré; extenderá ramas y dará fruto, y llegará a ser un cedro majestuoso. Debajo de él anidarán toda clase de aves.…”
“ “Así todos los árboles del campo sabrán que yo, el Señor, humillo a los árboles altos y elevo a los árboles pequeños, seco los árboles y hago florecer los árboles secos, yo el Señor lo he dicho y lo haré. Los justos crecerán como las palmas, como los cedros en los altos montes plantados en la casa del Señor en medio de los atrios darán flores”.
Así mismo hizo lectura de la segunda carta del Apóstol San Pablo a los Corintios para agregar a la reflexión que: “Siempre tenemos confianza, aunque sabemos que, mientras vivimos, estamos desterrados lejos del Señor. Caminamos sin verlo, guiados por la fe. Y es tal nuestra confianza, que preferimos desterrarnos del cuerpo y vivir junto al Señor”.
De esta forma el párroco se internó de lleno en el sermón para su iglesia para instruir que justo como Jesús dijo a la multitud:
“ “El reino de Dios se parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra, que pasan las noches y los días sin que él sepa cómo la semilla germina y crece y la tierra por si sola está produciendo el fruto, primero los tallos, luego las espinas, después los granos en las espigas y cuando ya están maduros los granos el ser humano echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha”.
Añadió que comparemos el reino de Dios con una semilla de mostaza
“ “que cuando se siembra es la más pequeña de las semillas pero una vez esta crece se convierte en el mayor de los arbustos y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden anidar a su sombra”.
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