Nacional
Por
Agencias
Publicado el sábado, 5 de marzo del 2011 a las 23:05
Sipse.com | Mérida, Yucatán.- El joven Carlos Enrique May Tzuc (a) “Chelelo” reveló que mató a botellazos y con una bola de hierro (al parecer una bala de cañón) al contador Rusell Rosendo Segovia Cocom, homicidio ocurrido el domingo pasado en Chelem.
May Tzuc explicó durante su comparencia (realizada este viernes en el Juzgado Séptimo Penal) que discutió con el ahora occiso por diferencias sexuales.
Junto con “Chelelo” presentaron a Luis Enrique Moo Hau (a) “Dayana”, ex pareja sentimental del inculpado, y al que responsabilizan de encubrimiento luego que ayudó a esconderse al presunto homicida.
May Tzuc y Moo Hau fueron presentados detrás de las rejillas de prácticas del citado juzgado, y están acusados de homicidio calificado y encubrimiento, respectivamente.
Por su parte, “Dayana” declaró que no sabía que su ex pareja sentimental había cometido algún delito, y que lo único que hizo fue sacarlo de la cárcel, pues le pidió ayuda para pagar la fianza, y le llevó algo de comer (“Chelelo” había sido detenido en un retén de alcoholímetro).
Mencionó que no tuvo participación directa en el crimen y que cuando se encontraba en su casa lo detuvo la policía.
Por su parte, “Chelelo”, de 18 años de edad, manifestó que Russell Rosendo, de 41 años, lo contactó el domingo en la noche en el parque de Progreso, y se fueron a tomar las cervezas a la casa del sujeto, en Chelem, donde bebieron en el porche.
Como había frío ingresaron a la vivienda y el contador se dirigió a un cuarto, donde se quitó toda la ropa y siguieron “conversando”, pero en determinado momento el hoy occiso intentó propasarse con el inculpado, lo que derivó en una discusión.
Explica el presunto asesino que Rosendo le dio un botellazo en el brazo, y él reaccionó y le dio con otro envase en la cabeza.
Dijo que quiso irse, pero su anfitrión se lo impidió y por eso tomó la bola de hierro y le dio con ella en la cara; sin embargo, explica, no fue suficiente para que el contador se tranquilizara, por lo que le arrojó el objeto (la presunta bala de cañón) en la cabeza.
El ahora fallecido se desvaneció y el joven, asustado, según dijo, huyó.
Como ya era de madrugada, tomó las llaves del Ford Fiesta del contador y se lo llevó, pero antes de llegar a su destino lo detuvieron en un retén porque tenía aliento alcohólico, además de que su ropa estaba manchada en sangre.
Para que no despertar sospechas, alegó que había curado a un amigo que se lesionó y para salir libre de la cárcel le pidió a “Dayana” que lo fuera a liberar.
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