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Publicado el jueves, 13 de agosto del 2015 a las 19:38
Ankara, Turquía.- El primer ministro islamo-conservador turco, Ahmed Davutoglu, y el líder de la oposición socialdemócrata, Kemal Kiliçdaroglu, se reunirán este jueves para negociar la formación de un gobierno de coalición, sin el cual serán inevitables elecciones legislativas anticipadas.
La reunión, que tiene lugar dos meses después de las elecciones generales y en medio de un clima de creciente violencia, se llevará a cabo las 11H00 GMT en Ankara Palas, un edificio emblemático de la República Turca, situado en el casco antiguo de la capital.
Turquía espera la formación de un gobierno desde las elecciones del 7 de junio pasado, en las cuales el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) del presidente Recep Tayyip Erdogan, el hombre fuerte de la política turca desde 2002, perdió la mayoría absoluta y para gobernar necesita un aliado.
El socialdemócrata Partido Republicano del Pueblo (CHP), principal movimiento opositor en el Parlamento, fue el único en dar una respuesta positiva al primer ministro saliente, y negocia con el AKP desde el pasado 13 de julio sin lograr un acuerdo.
Los kurdos del Partido Democrático de los Pueblos (HDP) y el Partido de Acción Nacionalista (MHP), de extrema derecha, se negaron rotundamente a cualquier alianza con el AKP.
Según la prensa local, el AKP no descarta convocar nuevas elecciones para noviembre, alentado por los recientes sondeos que le otorgan entre el 42 y el 43% de los votos, lo que le permitiría formar un gobierno en solitario.
“Nuestro jefe (Davutoglu) va a emplearse para lograr una salida favorable a estas negociaciones, todo el mundo debe saber que somos sinceros”, declaró el miércoles por la noche el portavoz del AKP, Besir Atalay, tras una reunión con dirigentes del partido.
Nuevos comicios en perspectiva
El jefe de Estado, que tiene hasta el 23 de agosto para formar gobierno, debería convocar nuevas elecciones si fracasan las negociaciones.
Erdogan parece partidario de convocar otros comicios con el fin de reconquistar la mayoría absoluta, una etapa necesaria para lograr su viejo sueño de transformar el sistema parlamentario turco en una república presidencialista.
Según sus detractores, la campaña militar emprendida en julio contra los rebeldes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y el grupo Estado Islámico (EI) volvió a movilizar al electorado nacionalista.
“El presidente se opone a cualquier coalición, quiere que se vuelva a votar inmediatamente (…) Desde el día siguiente de las elecciones, sólo piensa en unos comicios”, comentó Mehmet Yilmaz, editorialista del diario Hürriyet.
El presidente apenas escondió sus intenciones el miércoles. “El primer ministro, Ahmet Davutoglu, al que encargué que formara gobierno, puede tomar medidas con vistas a nuevas elecciones o para formar una coalición”, declaró. “Sin embargo, sus opciones deben corresponder con las de otro partido. Tampoco es como si fuera a suicidarse si eso no ocurre”, añadió.
Desde el inicio de su “guerra contra el terrorismo” el 24 de julio, Turquía vive al ritmo de los ataques cotidianos de los rebeldes kurdos, a los que responde con bombardeos.
El miércoles, los F-16 estadounidenses, que llevan menos de una semana en la base turca de Incirlik (sur), en virtud de un acuerdo entre los dos aliados de la OTAN, bombardearon varias posiciones del EI en Siria.
Turquía se había negado hasta hace unas semanas a participar en las operaciones de la coalición internacional contra el EI, por temor a favorecer a los kurdos de Siria que combaten a los yihadistas cerca de sus fronteras.
Pero el atentado, atribuido al EI, que dejó 32 muertos civiles en Suruç (sur) el 20 de julio obligó a Ankara a implicarse en la lucha contra los yihadistas.
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