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Publicado el lunes, 14 de julio del 2008 a las 23:40
Ramos Arizpe.- El oficio de tallador de ixtle y de candelilla está a punto de desaparecer debido a que los pocos que quedan obtienen muy pocas ganancias de su trabajo, y las nuevas generaciones, al ver lo difícil que resulta el empleo, optan por irse a la ciudad o trabajar enlos Estados Unidos u otro país.
Ante esta problemática, los apoyos al campo han sido pocos, pues según la Dirección de Desarrollo Rural municipal, existen otras prioridades para el campo, e instan a los trabajadores del ixtle y la candelilla a cambiar de giro por uno que sea más sustentable.
José Luis López Cepeda, secretario general de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas, consideró que este oficio es de los más difíciles, ya que, para sacar 10 kilos de fibra se tiene que trabajar casi de sol a sol, juntar 10 kilos de puya, tallarla, lo que se tarda un día o dos.
“Ahorita nuestros compañeros están contentos porque se les paga a 12 pesos, ha habido ocasiones que la pagan de seis a ocho pesos, es un robo. Cuando ya le dan el valor agregado la empresa Fisa, Fibras Industriales de Saltillo y Fibras de Santa Catarina exportan ese producto mundialmente, esas son las acaparadoras son las que tienen el único convenio con las compradoras de Europa, Estados Unidos y Asia, lo venden hasta el cinco euros el kilo”.
Aunque el precio de venta para las empresas sí resulta negocio, los que salen perdiendo y hasta explotados dijo, son los trabajadores del ixtle y la candelilla.
Económicamente, dijo, esto origina que los ejidos candelilleros como Tortuga, Cosme, Paredón e Hipólito, se queden sin gente.
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