Saltillo

Publicado el domingo, 4 de mayo del 2025 a las 09:20
Saltillo, Coah.- En un predio, ubicado al oriente de Saltillo, la vida resiste. No se trata sólo de ladridos y colas que se agitan con alegría: es un santuario donde más de 40 perros han vencido al enemigo silencioso y feroz que ha marcado tantas despedidas humanas. Aquí el cáncer no es una sentencia, es una batalla que se libra con amor, ciencia y esperanza. Al frente de esta causa está Carmen Gallardo, sobreviviente de cáncer terminal y fundadora de OncoPet Saltillo, un espacio donde cada especie tiene derecho a luchar por su vida.
“Cáncer no es sinónimo de muerte, es sinónimo de lucha”, sentencia Carmen mientras da testimonio de cómo fue su proceso de salud y el porqué es importante salir adelante bajo la consigna del derecho a la vida: no sólo ha enfrentado la enfermedad en carne propia, también lo hace cada día con los animales que rescata, cuida y acompaña hasta la sanación.
OncoPet Saltillo nació formalmente hace tres años, cuando Daniel Moreno, Camilo Soto, Gerardo de la Peña y Eduardo de la Peña se unieron a Carmen al ver lo costoso y solitario que era sostener este proyecto. Hoy, el santuario atiende a cinco perros con tratamientos activos y alberga a otros 42 que ya han vencido el cáncer, aunque la cifra total de casos atendidos a lo largo de su historia supera los 80.

Detectar el cáncer en un perro puede ser tan complicado como en humanos. Carmen explica que cualquier anomalía física o de movilidad debe ser motivo de alerta: si el perro deja de caminar bien, si se cansa rápido o muestra bultos extraños, es crucial acudir al veterinario. Los estudios como radiografías, tomografías, análisis de sangre y biopsias son necesarios para identificar con precisión el tipo de cáncer.
“ No se puede tratar igual un cáncer en la garganta que uno en la vulva o el pulmón”, explica Carmen. “El problema es que hay muchos veterinarios que aplican el mismo protocolo a todos los casos, pero eso es un error. Por eso es vital que nuestra veterinaria, Alejandra Garibay, haga una valoración adecuada”.
Los tipos de cáncer que más han atendido en OncoPet están relacionados con la vida sexual de los animales —una consecuencia directa de la falta de esterilización— aunque también han recibido casos de tumores en columna vertebral, garganta o pulmones.

Los tratamientos oncológicos en perros pueden alcanzar cifras elevadas. Un ejemplo es el caso de una perrita con cáncer vulvar: sólo en quimioterapias, medicamentos, alimentación especializada y cuidados se requieren al menos 30 mil pesos; esa es la razón por la cual muchas familias optan por la eutanasia.
“ Dormirlos no es opción para nosotros”, afirma Carmen. “‘Rubí’, por ejemplo, estaba abandonada en el panteón La Paz con tumores en cara, estómago, patas y genitales. Ya la daban por perdida, pero hoy la ves y es otra. Está sana”.
La historia se repite en casos como el de “La Güera”, una perrita que logró superar un caso grave de cáncer gracias a una combinación de medicina tradicional, alimentación adecuada y tratamientos naturistas que fortalecieron su sistema inmune.
A pesar del éxito de su labor –90% de los animales atendidos se han salvado– OncoPet no recibe apoyo del Gobierno. Todo lo que hacen depende de donaciones ciudadanas, rifas solidarias y eventos para recaudar fondos. Carmen lamenta que no exista un programa público que los respalde, aún cuando su trabajo llena un vacío importante en el bienestar animal.
A esto se suma la desinformación. “Nos han llegado personas que quieren dar pastillas humanas de quimioterapia a sus perros porque lo vieron en redes sociales. Eso sólo les daña los órganos internos y puede causar fallas renales. Nosotros no vendemos medicamentos porque no somos farmacia y no vamos a poner en riesgo a los animales”, advierte.
Por este motivo, solicitó el apoyo de la ciudadanía para que se informe, cuide a sus mascotas y también se toque el corazón y piense en estos animales dejados a su suerte con una enfermedad fuerte y hagan donativos a la asociación.

De acuerdo con especialistas el cáncer se ha convertido en una de las principales causas de muerte en perros, especialmente en aquellos mayores de 10 años. Se estima que uno de cada cuatro perros desarrollará cáncer a lo largo de su vida, y en razas puras, el cáncer representa el 27% de las muertes, aumentando al 45% en perros mayores de 10 años.
Alejandra Garibay, veterinaria colaboradora de OncoPet, indicó que factores como la edad, raza, tamaño y estado reproductivo influyen en la incidencia del cáncer. Por ejemplo, los perros de razas grandes como mastines y grandes daneses tienden a desarrollar cáncer a edades más tempranas, alrededor de los 6 años, mientras que razas pequeñas como el bichón frisé lo hacen a los 11.5 años.
La prevención y detección temprana son clave. La esterilización temprana puede reducir significativamente el riesgo de ciertos tipos de cáncer, como el de mama. Además, revisiones veterinarias periódicas y atención a cambios en el comportamiento o apariencia física del perro pueden facilitar un diagnóstico temprano y mejorar las posibilidades de tratamiento exitoso.
El caso de ‘LaNegrita’, espejo crudo de la vida.
Hace siete años, fue rescatada de las calles por una familia que la salvó de ser maltratada por una banda de pandilleros.
Desde entonces ha sido una más en casa, hasta que hace siete meses, una inflamación en sus ubres encendió las alarmas.
Cuando a ella le detectaron el cáncer a mí también me lo detectaron”, cuenta su dueña, con la voz entrecortada. “Empezamos la batalla juntas, pero yo no he podido atenderla como se merece”.

Por este motivo hizo un llamado a OncoPet para que puedan tomar el caso de su mascota, que al momento no presenta molestias ni dificultad para moverse a pesar de las protuberancias que de un tiempo para acá han salido en su cuerpo.
Lo costoso del tratamiento para humanos ha hecho sopesar la necesidad de quien requiere la atención; tanto La Negrita como su ama la necesitan, pero en este momento sólo una puede emprender la batalla para salvar su vida.
Los cánceres más comunes en perros:
De mama: especialmente en perras no esterilizadas, representando aproximadamente el 30% de los casos.
De piel: incluyendo tumores de mastocitos y melanomas.
Osteosarcoma: cáncer de hueso,
más común en razas grandes y de rápido crecimiento.
Hemangiosarcoma: cáncer de los vasos sanguíneos, que puede afectar al bazo, corazón y piel.
Linfoma: cáncer del sistema linfático, afectando a ganglios linfáticos y órganos internos.

Carmen Gallardo insiste en que esta lucha no se libra sola:
Requiere apoyo económico, manos voluntarias y conciencia social. Los perros con cáncer pueden vivir, sanar y tener una buena calidad de vida, pero necesitan atención médica, amor, alimentación adecuada y un entorno seguro.
Quienes deseen apoyar o solicitar ayuda pueden comunicarse a través de las redes sociales de OncoPet Saltillo. Cada donativo, cada mensaje, cada voluntario es una parte del ejército que le planta cara al cáncer.

Uno pensaría que, al sanar, los perros están listos para ir a un nuevo hogar, pero en OncoPet, la realidad es otra:
Los sobrevivientes requieren cuidados especiales de por vida: dietas controladas, ambientes cálidos, camas limpias, ropa para el frío y vigilancia constante para evitar recaídas.
“ Muchos no podrían estar al aire libre o sin una cama. Su sistema inmune quedó comprometido por la quimioterapia. No podemos darlos en adopción a menos que estemos seguros de que tendrán los cuidados que necesitan”, dice Carmen.
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