Hace ya muchos años, escribí un libro titulado: Las reinas de Polanco (1988). En esta obra aparecían varias crónicas que se referían a Polanco, una zona residencial y comercial en la que se respiraba armonía, lujo, pero sobre todo exclusividad para un pequeño sector privilegiado de nuestra ciudad que acudía a los restaurantes de moda, boutiques, joyerías, cafés y, especialmente, salones de belleza. Entonces las llamadas “reinas de Polanco” frecuentaban esta zona con toda tranquilidad. Eran felices. Eran las “güeritas” y las “reinitas” de los marchantes de un mercado donde vendían cerezas, morrillas y hasta manzanas traídas directamente de California.
Hoy por hoy, a casi 40 años de distancia, esta colonia se ha convertido en un lugar sumamente inseguro de robo, extorsión, cobro de piso, secuestros y lo que es peor, de asesinatos. El más reciente, el del estilista y “extensionista” Miguel de la Mora, de 28 años, quien ya había denunciado varias amenazas por un conflicto personal con un hombre llamado Eduardo Ederly González, alias “Tank Turner”, debido a un desacuerdo por un trabajo sin terminar; incluso lo llegó a amenazar de muerte, por eso Miguel acudió a la Fiscalía de Coyoacán para denunciarlo: “… lo llegó a amenazar de muerte, dijo que le iba a quemar el salón de la Ciudad de México o el de Guadalajara, no importando la gente que estuviera adentro”.
Miguel de la Mora era muy profesional en su trabajo, sus clientas lo adoraban porque las empoderaba gracias al resultado de sus “extensiones” y decoloración. Basta con ver uno de sus videos para apreciar a la clienta sintiéndose una reina de Polanco 2025, con el pelo abundante, muy largo, ondulado y teñido en rubio dorado o un negro muy negro. A pesar de que el costo era muy elevado (118 mil 390 pesos), contaba con muchísima clientela gracias a que sabía cómo promoverse en las redes: “¿Quieres agendar con Mickey? … en el exclusivo salón de Polanco, CDMX: extensiones brasileñas, cortes personalizados y diseño de color de alto nivel… Miky’s Hair Salón es el destino de belleza de las mujeres más top de México. Reserva tu cita con anticipación, las agendas vuelan”. No hay duda, De la Mora sabía cómo personalizar sus relaciones. “Qué duro es aceptar que ya no estás, Micky. Contigo nunca fue sólo el peinado, me acompañaste en el proceso de cambiar mi imagen; me diste seguridad cuando más lo necesitaba…”, escribió la cantante Ángela Aguilar en Instagram, una de sus tantas clientas.
Entre sus amigas más cercanas y asiduas estaba nada menos que Diana Esparragoza, nieta de “El Azul”, uno de los capos históricos del cártel de Sinaloa, quien estableciera alianzas con Joaquín “El Chapo” Guzmán e Ismael “El Mayo” Zambada. ¿Relaciones peligrosas? Me temo que sí. La fama de Miguel de la Mora creció como espuma, rápidamente se hizo muy rico y por ende famoso. Así se aprecia en las fotos que subía a las redes, siempre vestido con ropa de marca, anteojos negros; arriba de un yate y haciendo alarde de su estatus. No es extraño entonces que entre sus pertenencias se hubieran encontrado una bolsa Hermès, un billete de dos dólares, un iPhone, su pasaporte, un tarjetero Cartier y un recibo de una transferencia bancaria por casi 2 millones de pesos. “Alrededor (de su cuerpo) fueron encontrados seis casquillos calibre .360, de la marca Águila”, reportó Reforma en su sección Seguridad. “El alcalde de Miguel Hidalgo, Mauricio Tabe, se adelantó para asegurar que se trataba de un hecho aislado en una de las zonas más seguras de la Ciudad de México. ‘Este fue un hecho grave, no fue un asalto, no fue un cobro de piso, fue un ataque directo’, aseveró en un video que subió a su cuenta de X sobre el asesinato…”. Líneas abajo nuestro diario describe el lugar: “Entrar al salón de Masaryk era ingresar a un lugar donde convergían el lujo, el arte y objetos de marcas prestigiadas, como los cojines de Hermès, que tienen un costo de alrededor de 17 mil pesos cada uno”.
Finalmente todo tiene un precio en la vida, especialmente el éxito adquirido con tanta premura. Para Miguel de la Mora, parecía que todo era fácil, sus relaciones, sus logros y la admiración de sus clientes, a quienes empoderaba con sus largas melenas, como el personaje del siglo 11 Lady Godiva, y las hacía sentir como verdaderas reinas de Polanco, una zona muy exclusiva que ahora está de luto.
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