Internacional
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AP
Publicado el viernes, 9 de abril del 2010 a las 21:44
Bangkok.- Grupos de manifestantes irrumpieron el viernes en una empresa de telecomunicaciones en la cual las autoridades habían cerrado una vital emisora de televisión. Los soldados y agentes antidisturbios no lograron frenarlos con gases lacrimógenos y agua disparada por mangueras.
Los desafiantes “Camisas Rojas” negociaron después con los agentes para que el Canal Popular volviera a ser emitido, y las fuerzas de seguridad y los manifestantes abandonaron el recinto al mismo tiempo.
El asalto fue otro acontecimiento humillante para el gobierno durante las protestas que ya duran un mes y que están enfocadas en expulsar al primer ministro Abhisit Vejjajiva y convocar elecciones.
Al menos 10 manifestantes y tres efectivos de las fuerzas de seguridad resultaron heridos en la breve confrontación en un suburbio del norte de Bangkok, reportó el diario La Nación en su portal de internet.
Lanzando piedras y bombas incendiarias molotov, los manifestantes accedieron al recinto de la sede de Thaicom Public Co. Ltd. en minutos, pero no entraron al edificio principal. A medida que avanzaban, las fuerzas del gobierno les lanzaron gases lacrimógenos y agua pero después se retiraron al edificio principal, mientras los manifestantes lo rodeaban.
El Canal Popular volvió a ser retransmitido el viernes por la tarde, pero el portavoz del gobierno, Panitan Wattanayagorn dijo a The Associated Press que la señal quedaba bajo control del gobierno.
“Aún tenemos control de cualquier reporte noticioso que distorsiona los hechos”, dijo Panitan.
La crisis enfrenta a los partidarios —en su mayoría pobres y campesinos— del ex primer ministro Thaksin Shinawatra y la elite dominante a la que acusan de diseñar el golpe de estado de 2006 que le expulsó del poder.
Los manifestantes consideran a Abhisit, educado en Oxford, como un símbolo de la elite y aseguran que tomó el poder de forma ilegítima en diciembre de 2008 con la ayuda de la presión militar al Parlamento.
Tras los disturbios del viernes, algunos efectivos de las fuerzas de seguridad fueron vistos tirando al suelo sus escudos y equipamiento y dándose la mano con los manifestantes. Durante las últimas semanas, la policía ha mostrado cierta simpatía hacia los rebeldes. Los analistas aseguran que las fuerzas de seguridad, especialmente la policía, está dividida, lo que dificulta al gobierno el que se cumplan sus órdenes.
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