Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Se acaba el tiempo: ganador de $78 millones en el sorteo de Lotto Texas no ha reclamado su premio Localizan migrante ahogado en el río Bravo; suman fallecidos 6 en el año VIDEO: Policías de NL detienen a trailero y lo acompañan a cajero para que les dé ‘mordida’ ‘Si no nos defendemos, nos toca a nosotros’: Doña Carlota rompe el silencio tras recibir prisión domiciliaria Pedro Sánchez insta a la UE a actuar ante Israel: ‘No permitamos una nueva Gaza en el Líbano’

Zócalo

|

Elite

< Elite

Marialicia Juaristi Guerra | Foto: Zócalo

Elite

Marialicia Juaristi Guerra

Por Grupo Zócalo

Publicado el domingo, 13 de octubre del 2024 a las 05:00

Saltillo, Coah.- La autoestima es definida por el diccionario como la manera en que una persona se valora y se percibe a sí misma. Se basa en las creencias y opiniones que se tienen sobre uno mismo, y puede influir en la confianza, el autoconcepto y el bienestar emocional.

Pero, ¿de dónde viene la autoestima?, ¿de qué depende que una persona se sienta más valiosa que otra? La autoestima es tener la creencia de que vales, mereces, y eres importante. Pero para sentirte valioso, merecedor e importante, alguien te tuvo que hacer sentir de esa manera suficientes veces para instalar esa creencia en ti. Esas personas son principalmente los adultos de nuestra vida, padres, cuidadores y maestros. La manera en la cual las personas de apego ven y tratan a los niños durante su infancia es la manera en la que se percibirán y tratarán a sí mismos a lo largo de su vida.

Todos nacemos con autoestima y sintiéndonos seguros de nosotros mismos. Sin embargo, en la infancia nuestra autoestima es dañada cuando nuestras necesidades son negadas o rechazadas.

El niño pierde su autoestima cuando no se siente amado incondicionalmente. Es decir, cuando se le condiciona el amor que debe recibir de sus padres y se le condiciona a portarse bien, a sacarse buenas calificaciones, a no llorar, a no gritar, a ser obediente, a ser educado… y así la lista interminable.

Esto comienza desde el nacimiento, cuando el bebé llora para comunicar alguna necesidad ya sea hambre, frio, sueño y es atendido por su figura de apego con amor, paciencia y cariño, de manera inconsciente recibe el mensaje de “yo valgo, merezco y soy importante”. Desde esta temprana etapa de la vida él bebe empieza a establecer los cimientos de su autoestima.

Cuando los padres no son capaces emocionalmente de sostener y satisfacer las necesidades de sus hijos, al contrario, etiquetan estas necesidades como “chiflazones” o “caprichos”, el niño se ve en la necesidad de empezar a “leer” a sus papás. Saben lo que les gusta y lo que les disgusta. Saben perfectamente cómo tenerlos “contentos” y suelen estar más pendientes de las necesidades de sus padres que de las suyas propias. El inicio de un vínculo de esta naturaleza es una de las peores cosas que pueden ocurrir en una relación padre-hijo.

Debería ser totalmente al revés: los padres debemos buscar estar conectados con nuestros hijos, conocerlos, sentirlos, saber qué necesitan, complacerlos, apapacharlos y amarlos de manera incondicional.

Más adelante el niño necesita experimentar situaciones que lo permitan sentirse capaz y valioso, por ejemplo, vestirse solo, preparase algún snack, lavarse los dientes por sí mismo, ayudar a limpiar o acomodar la mesa para la hora de la comida, claro, todo dependiendo de su etapa de desarrollo. El permitirles a nuestros hijos hacer las cosas por su propia cuenta, a su ritmo, celebrando su esfuerzo y perseverancia es una manera de hacerlos sentir competentes.

Es muy importante evitar hacer comparaciones, ya sea entre hermanos, o amiguitos, las comparaciones son demasiado dañinas para su autoestima, pues al hacer comentarios como “por qué no eres tan inteligente como tu hermana”, “por qué siempre te ensucias, mira tu prima siempre anda bien limpia” automáticamente los lastimamos y dañamos la manera en que se perciben a ellos mismos.

Asimismo, es fundamental la manera en la cual reaccionamos ante los errores de nuestros hijos, es importante no ser muy crítico ante cualquier error que comentan desde tirar un vaso de agua, o quebrar un jarrón en casa, aunque ambas situaciones nos molesten y necesitemos corregir ese comportamiento, siempre es importante mantener la calma y hablar con ellos sin lastimarlos verbalmente o físicamente. Puesto que todos cometemos errores, es parte de la naturaleza humana y mientras más flexible aprenda a ser uno con los errores que ira cometiendo a través de su vida, más amable y tolerante aprenderá a ser consigo mismo.

Un niño con autoestima está seguro de que puede ser él mismo y aun así será amado incondicionalmente, más allá de sus errores, fracasos o aciertos. Está convencido de que es amado simplemente por ser él y esto le da una sensación de confianza y seguridad.

Ante cualquier situación o circunstancia siempre debemos tratar a nuestros hijos con amor y con respeto. La manera en que les hablamos y tratamos los hará sentir valiosos e importantes o, todo lo contrario, insignificantes. A futuro, la manera en que nosotros los tratemos será la manera en que permitirán que otros los traten y se tratarán a ellos mismos.

Sentir que no importamos, que no merecemos o que no somos lo suficientemente buenos son creencias que desde muy corta edad llegamos a formarnos para tratar de comprender nuestro entorno y las experiencias que enfrentamos. Ya de adultos podemos cambiar esas creencias. ¡Está en nosotros poder hacerlo!

Todos somos seres de luz y estamos llenos de amor. Debemos tenerlo claro: ¡SOMOS VALIOSOS!

Marialicia Juaristi Guerra

Marialicia Juaristi Guerra

Marialicia Juaristi Guerra

Marialicia Juaristi Guerra

 

 

 

 

Notas Relacionadas

Más sobre esta sección Más en Elite