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Por
Javier Flores
Publicado el lunes, 28 de julio del 2008 a las 14:00
Ramos Arizpe, Coah.- Cada uno de los mil 500 tequilas de su colección guardan un episodio de la historia de los mexicanos y hablan del temple de los hombres de esta tierra.
Para el empresario ramosarizpense Mario Ricardo Hernández, es un orgullo poseer una de las recopilaciones de tequilas de diferente etiqueta más importantes a nivel nacional.
Dice que su cava es un santuario para la reflexión. Es el único espacio que le pertenece al 100 por ciento, del que conoce cada rincón. Por este lugar, dice, han pasado políticos, artistas, investigadores, historiadores y sobre todo, sus amigos.
“En México sólo hay dos colecciones más importantes a la que existe en Ramos Arizpe”, dice Mario Ricardo, quien subrayó que por el número de ejemplares de distinta etiqueta, la suya es la tercera más extensa registrada a nivel nacional.
Integrante de la Asociación de Coleccionistas de Tequilas y de la Academia del Tequila, que se encarga de degustar las diversas marcas que se encuentran en el mercado y valorar su calidad, el empresario ramosarizpense narró que hace 30 años nació su pasión por coleccionar botellas de esta bebida nacional.
“El tequila ya está en todo el mundo, en los bares más importantes y ya se puede comparar, por su internacionalización con los mejores brandis españoles, coñacs franceses o whiskys escoceses”, subrayó el entrevistado mientras mostraba las formas caprichosas de muchas de las botellas.
Elaboradas con cerámica y en forma de agave, otra más con la silueta de un cactus, con etiquetas de todos tamaños y colores, adornadas caprichosamente, apiladas todas de manera armoniosa en sus respectivos cajones y exhibidores en las cuatro paredes, ambientado con una barra de bar y una pequeña sala.
El Tequila Asombroso Rosa destaca sobre todos los demás. La botella es rosada y de forma caprichosa, hasta cierto punto con un toque femenino que contrasta con la idea fuerte de la bebida. “Esta edición fue especial para una familia de San Francisco, muchas veces las casas productoras elaboran ediciones muy reducidas que con el tiempo es muy difícil conseguir”.
Su pasión no se limita en coleccionar tequilas; cada año Mario Ricardo Hernández programa viajes a Jalisco, Guanajuato, Nayarit y algunos otros estados donde se produce el agave azul para convivir con las familias que destilan el jugo de dicha planta.
Su pasión se refleja mientras toma cada una de las botellas en sus manos y adereza el comentario con alguna anécdota o bien las cualidades y características de la bebida.
“Es una pasión por el tequila, por lo que representa para los mexicanos, pero todo debe de ser con moderación”, recalcó Mario Ricardo, quien dice que entre sus predilectos están los tequilas almendrados y suaves.
Mientras acomoda y verifica si los tequilas están bien sellados, como parte de una práctica común para conservarlos en buen estado, el empresario no duda en aseverar que el tequila “es el néctar de la vida”, en el que la armonía de tonos, sabores, aromas y consistencia tiene que ser perfecto. “Hay con sabores cítricos, de tabaco, vainilla, acaramelados, de tonos miel o paja, añejados en roble blanco.
“A todos los coleccionistas nos pasa lo mismo. Cuando buscamos nuevos ejemplares para nuestra colección, inmediatamente los detectamos, pero si nos piden que hagamos una lista exacta de los que tenemos, sería difícil recordar todos”.
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