Saltillo

Publicado el domingo, 6 de julio del 2025 a las 04:00
Saltillo, Coah.- De origen campesino, arriero, cargador en el mercado y albañil, sin formación escolar, Mario Saucedo Corpus, llamado “El príncipe del bolero norteño”, forjó su historia musical con su voz de tenor que lo llevó a grabar alrededor de 300 canciones en poco más de 30 discos.
Su vida…
Su familia rentaba casa por las calles Maclovio Herrera y Lallave. En sus ratos libres se juntaba con varios amigos a los que les gustaba la música, recuerda su hijo Mario Alberto Saucedo Cárdenas, también cantante.
Se casó muy joven, a los 16 o 17 años, con Sabina Cárdenas Porto, y se fueron a vivir a la colonia Guayulera. Sus hijos son Gonzalo, Luis David, Liliana, Griselda, Sandra, Ángel, Azucena y Mario Alberto.
“ Empezó poco a poco, hizo su primer grupo Los Halcones de Saltillo y con ese grupito anduvo en todo Saltillo, en fiestas, bautizos, quinceaños o lo que fuera”.

Primer contacto con la fama
En algún evento lo escuchó alguien relacionado con el ambiente musical y lo recomendó con un promotor de Monterrey, por 1965. La primera canción que grabó fue Hay un Mar, y luego creó el grupo Los Pescadores del Valle.
La fama llegó en 1970 con el grupo Los Embajadores de Monterrey, de aquí de Saltillo, integrado por Toño Leija, Chon Bustos y los hermanos Macario y Lito Aldape.
“ Cuando graba Una Moneda, ese fue el éxito, donde despegó él con la carrera. Se oyó en todo México, Sudamérica y Estados Unidos, esa canción fue un exitazo. Prácticamente es la que le abre las puertas a papá”.

Talento y calidad
Empezaron las giras por el norte y el resto del país, en años en que había una gran competencia por la calidad de los grupos y solistas. Al fin, el talento y la calidad de la voz de Mario Saucedo se apreciaba a nivel nacional e internacional.
“ Todas esas canciones, Mi Linda Esposa, Hay un Mar, Una Moneda, Tu Buen Camino, Que Vivan los Novios, Señora de la Noche, Las Noches las Hago Días, Tu Partida, después se convirtieron en éxitos. Todos y cada uno de los discos que grabó tenían varios éxitos.
Nunca perdió piso
A pesar de la fama, no perdió piso, acostumbraba recorrer la Zona Centro y dialogaba con las personas; apoyaba con dinero a quien lo necesitaba y platicaba con los boleros. A él, que lo acompañó en sus últimas giras, le dejó un consejo.
“ Se me acercaban las muchachas a que les firmara un autógrafo, yo empezaba a cantar también y me dijo ‘tienes que tener humildad, la humildad es la base para que puedas seguir en esto’. Yo todavía ni me dedicaba a eso, de hecho, yo nomás iba acompañándolo, pero pierde uno luego luego el piso, o sea, estás muy joven”.
A la gente, le decía, se le debe tener respeto, porque gracias a ella se logra ser lo que es uno en la vida. Si logró convertirse en un ídolo popular de la canción norteña, fue gracias a su humildad y a su esfuerzo, que lo llevó a aprender a leer y escribir de manera autodidacta.
Su voz aún se escucha
Aunque ahora hay nuevos géneros musicales, asegura que las canciones y la voz de su padre seguirán en el gusto de las nuevas generaciones. Cuando en sus presentaciones interpreta los éxitos de su padre, pide a los asistentes poner atención a la letra.
“ Porque estas canciones que se escribieron hace muchos años tienen mucho mensaje, mucha vivencia, escúchenlas, saboréenlas, disfrútenlas y les va a llegar esa emoción, ese recuerdo, una nostalgia de alguien y con esas canciones se van a acordar”.
No recibía regalías
A pesar de los cientos de canciones grabadas en más de un disco por año, el famoso cantante no recibía regalías y tampoco las recibe la familia.
“ Le pagaban por disco, un millón, dos millones, tres millones. Todavía no se estipulaban bien los derechos, ahí se aprovechaban los representantes, los promotores, la gente que hacía la grabación, los dueños de disqueras. Esos se quedaban con las regalías”.
Le pagaban por grabar sin derecho a regalías. Las disqueras o promotores argumentaban que si el disco fracasaba, ellos cargarían con las pérdidas de la producción. Los años pasan y su voz sigue generando ingresos.
Cruzó fronteras

El príncipe del bolero norteño”, nacido en 1944, grabó para diferentes disqueras en México y en Estados Unidos, como Frontera Collection, DLV, DISA y Ariola. Los contratos y presentaciones en vivo abundaron en México y buena parte de Estados Unidos.
En ese tiempo salieron muchos artistas muy buenos. En los 70 salió casi la mayoría de los artistas que se puede decir que ya son consagrados ahora”.
Prácticamente todas las canciones fueron escritas para ser interpretadas por su voz, que tenía un timbre especial. Indalecio Ramírez, Basilio Villarreal y José A. Rodríguez, fueron algunos de los autores de cabecera.
Escenario compartido
Compartió escenarios con otras figuras del espectáculo como Chayito Valdés, Charro Avitia y David Reynoso.“De acá del norte, pues no se diga, todos los que estaban pegando en esa época: Ramón Ayala, Cornelio Reyna, Los Barón de Apodaca, Rancheritos del Topo Chico de don Catarino Leos, Invasores de Nuevo León, Montañeses del Álamo, Los Alegres de Terán”.
En sus andares le cantó al famoso contrabandista Chito Cano, como lo demuestra una fotografía en que aparecen juntos. Chito Cano está sentado en silla de ruedas, pues el 25 de octubre de 1971 fue baleado por la espalda. Se desconoce el lugar donde fue tomada la foto.
Presentía su muerte
En las últimas giras ya su cuerpo estaba cansado y quizá presentía su muerte, sin embargo, cuando el escenario lo llamaba se ponía de pie, con firmeza, le cambiaba la expresión, irradiaba ánimo y alegría. z “Ya nomás se levantaba, agarraba el micrófono y era otra persona, con mucha energía”.
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