Seguridad
Por
Luis Lemini
Publicado el domingo, 11 de enero del 2009 a las 16:00
Saltillo, Coah.- ¿Los contrató una muchacha para que me vinieran a tomar fotos?, fue la pregunta un tanto burlona que hizo José Hernández Martínez, quien acomodó su gorra para cubrir su cabellera trasquilada y evitar dar una mala impresión cuando la gente lo vea en el periódico.
A los pocos minutos, parece que en verdad ha creído que se trata de una sesión fotográfica con la que saltará a la fama, y comenta que durante su estancia en Estados Unidos, una empresa importante de ropa lo llamó para modelar en una tienda departamental, “pero me querían pagar muy poquito, y por eso mejor me fui a trabajar en lo que ya sabía”.
Falso o verdadero, lo único cierto es que llegó hace casi siete años al Centro de Readaptación Social para varones, acusado por varios robos y detenido luego de intentar robar unas botellas de cerveza en un expendio del centro de la ciudad, además de aprovechar para llevarse el dinero de la caja registradora, “no me dio tiempo ni de correr, porque en pleno centro la policía me agarró”.
El hombre que se dice originario de Saltillo, viajó en distintas ocasiones hacia la unión americana con el fin de mejorar su situación económica, aunque durante su juventud, nunca se hizo responsable por sus actos ni por los hijos que hubiese tenido en las aventuras de una o varias noches.
“Yo creo que sí embaracé como a tres, pero la verdad es que ya ni me acuerdo de ellas, ni de sus caras ni de nada, y menos de los niños, si es que si fue cierto, porque después de ahí me fui a jalar para el otro lado, y me olvidé de todo el mundo”, explica José Hernández.
“Es que yo antes tenía muchas novias y todas andaban atrás de mí, y ni modo de decirles que no. Creo que también tengo un hijo en Monterrey, pero no sé cómo se llama. Por eso… ¿estas fotos son porque alguien está interesada en mí, verdad? Por eso no puedo salir tan mal, porque si no, ya no me van a querer”, dice mientras hace parecer que cree en su propio relato.
En esta ocasión, su ropa no se encuentra en las mejores condiciones ni es de las marcas más reconocidas, sin embargo, insiste que 10 años atrás dejó pasar la oportunidad para convertirse en el modelo que las “chicas” esperaban, “es que mi trabajo quedaba cerca de una escuela para modelar ropa, y de ahí me llamaron para que estuviera en las pasarelas”.
José Hernández prefirió un empleo seguro, aunque no se sabe si para entonces tendría ya en su mente la idea de responsabilizarse por algunos de sus hijos. “Ahí en el edificio yo era el supervisor de construcción de la obra, pero cuando no había nada que hacer, me ponía a limpiar los pisos, a acomodar las oficinas o hacer lo mandados, todo era dinero extra”.
Después de ello se metió a trabajar en un restaurante como mesero para luego regresar deportado a México, cuando habían pasado dos años. En una segunda oportunidad trabajó para una agencia de renta de automóviles, en donde hasta condujo los más lujosos automóviles, “había muchos carros de colección, pero el que más me gustaba era un Cadillac”.
Poco tardó en ese lugar, para después ser expulsado nuevamente de aquel país, luego de ser acusado por el robo de algunos artículos al interior de uno de los vehículos del negocio.
Luego de ello, a su regreso a Saltillo, la suerte no le habría favorecido del todo, aun cuando el porte y su pose de galán de los que presume, le abrirían varias puertas para un buen empleo, “a ver si con estas fotos me va mejor, para que alguien me reconozca y me ayude, porque ya me falta muy poco tiempo para salir de aquí”.
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