Seguridad

Publicado el sábado, 23 de agosto del 2025 a las 12:41
Monterrey, NL.- Llorando, Marcos López clama por la liberación de su hijo Luis René, de 24 años, quien fue secuestrado el pasado miércoles en Montemorelos.
“Ningún padre debe pasar esta angustia, esta presión en el pecho”, dice con voz entrecortada, “tengo ganas de tirarme al piso a llorar, pero no quiero hacerlo, sólo quiero que me entreguen a mi hijo, me muero sin él”.
Su hijo fue plagiado el miércoles, alrededor de las 11:00 horas, por delincuentes que se lo llevaron del estacionamiento de la secundaria Antonio de la Garza García, en la zona centro de Montemorelos, a donde llegó en una camioneta KIA blanca.
Aunque en un principio se informó que Luis era ingeniero, su padre precisó que apenas en diciembre se graduó de arquitecto en el Tec de Monterrey.
Relató que son originarios de Guamúchil, Sinaloa, pero Luis decidió mudarse a Monterrey para estudiar, y estaba muy contento porque hace dos semanas se asoció con un compañero de carrera para emprender un negocio de arquitectura.
Los amigos fueron contratados para rehabilitar la secundaria, construir unas canchas y habilitar aulas móviles.
“Estaba muy contento porque ya había empezado a trabajar”, señaló Don Marcos.
Sostuvo que su familia no está relacionada con alguna actividad ilícita.
“Estoy con la angustia y la desesperación a todo lo que da”, narró el padre, “no se qué ocupa esta gente que les diga, Luis es un excelente hijo, lo eduqué con los mejores valores, si quieren investigarme que soy una persona que trabaja al día, con altas y bajas.
“No sé si se hayan confundido, porque mi niño trae una camioneta con placas de Sinaloa, seguramente ya lo investigaron, le preguntaron por mí, ya se dieron cuenta que no tenemos nada, que no hemos hecho nada malo en la vida”.
Dijo que agentes de la Fiscalía General de Justicia le comentaron que podría tratarse de una confusión y que de un momento a otro lo liberarían, pero no ha recibido noticias ni llamadas.
“No he sabido nada de él, estoy cerca del teléfono las 24 horas esperando una llamada”.
“Entréguenme a mi hijo”, exclamó llorando, “les quiero pedir a los que lo tengan que me investiguen, soy trabajador, católico, tengo mucha fe en Dios, toda mi familia tiene veladoras prendidas para que regrese”.
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