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Isabel Ampudia
Publicado el sábado, 12 de marzo del 2011 a las 16:00
Saltillo, Coah.- Como cualquier profesión basada en la Medicina, a veces hay buenas y malas experiencias, y como tal, un veterinario puede presenciar escenas incluso milagrosas y otras donde se puede ver a una familia completa derramando lágrimas luego del fallecimiento de su mascota.
Así es esta profesión, y si hay alguien que ha vivido experiencias similares es Alejandro Villalobos Alvarado, egresado de la Universidad de Tamaulipas, quien desde hace 27 años ejerce como veterinario, labor que definitivamente está lejos de una rutina.
MANOS A LA OBRA Si no hay perros hospitalizados, empieza a hablar para saber si hay que recoger perros para estética, poco a poco comienza a tener consultas, pero también, todo depende de lo que se tenga que hacer y que se requiera, pues también realiza cirugías.
Pero por lo general en la actualidad lo que mayor demanda tiene son las estéticas caninas, pues según explicó, de octubre a enero son tiempos fríos y sus propietario nos los llevan a bañar o cortar el pelo, pero como ya empieza el calor, pues inicia la carga de trabajo.
Según explicó, las cirugías más comunes son las estéticas, como corte de oreja, pero también hace de ortopedia, tejidos blandos o tumores.
“Las cirugías todas son variables, son diferentes, pues un animal es diferente a otro, todos los casos son diferentes aunque sea la misma cirugía, pero a mí me gusta más la traumatología en ortopedia”, señaló.
EXPERIENCIAS BUENAS Y MALAS Asimismo, indicó que hay muchos casos tristes, sobre todo cuando la mascota trae problemas de neoplasia o de cáncer, “los traen los niños o gente grande, a veces lloran, incluso hay velatorios, cremación, nosotros no tenemos el servicio, pero sí lo contratamos, hay gente que lo hace y es triste”.
TODA UNA HERENCIA LLAMAN A NO COMPRAR PERROS EN LA VÍA PÚBLICA La venta de cachorros ambulante es un negocio que ha tomado fuerza y es más frecuente en distintos puntos de la ciudad, sobre todo porque se ofrecen cachorros a muy bajo precio.
En la actualidad hay muchas asociaciones y campañas en una lucha constante en contra de la venta de cachorros en la calle, y aunque su trabajo es firme, persiste la práctica.
Ésta es una nueva modalidad de comercio informal que las autoridades municipales no han podido erradicar a pesar de los operativos de retención de mercancía, pues al igual que otros vendedores ambulantes, parece convenirles más pagar una mínima multa que dejar de vender sus productos sin tener papeles en regla.
Mas ése no es el único problema, otro problema que pasa casi desapercibido es ¿Quién protege al cachorro? La mayoría de la veces las condiciones en las que son vendidos estos indefensos animales son deplorables, ya que los mantienen por horas bajo el sol sin alimento ni agua.
“Desgraciadamente la mayoría de los cachorros que se venden en la calle no son cachorros sanos, ya que la gente que se dedica a este tipo de negocio no tiene los cuidados adecuados ni las medidas sanitarias adecuadas para vender perros”, comentó Humberto Baca, veterinario del Palacio de las Mascotas.
Humberto Baca recomienda adquirir los cachorros en lugares autorizados, donde se les garantiza que el animalito se encuentra en buenas condiciones de salud.
De esta manera se combate la manera tan irresponsable e ilegal de vender mascotas ambulantemente y se evita que animales indefensos sigan sufriendo.
Como todos los días, Villalobos Alvarado abre su negocio a las 9:00 horas; de tener alguna mascota hospitalizada, que por lo general es un canino, de inmediato revisa su estado de salud, cambia charolas, los sueros y los medica.
Como en cualquier trabajo hay casos chuscos, pero también tristes, “lo peor que te puede pasar cuando te traen un perro a pensión u otro servicio, es que se escape, es lo peor que te puede pasar, porque si un perro está enfermo, tiene un riesgo, o una cirugía, como cualquiera, pero que se te salga un perro es lo peor que puede pasar, sólo una vez me ha ocurrido y por suerte de inmediato lo recuperamos”.
Desde chico le gustaba la veterinaria y los animales; desde hace 27 años ejerce esta profesión, pero desde hace 25 tiene su propio negocio, y es ahora la más pequeña de sus hijas, quien tiene 17 años de edad, quien desea seguir sus pasos, idea que le agrada y la causa mucha satisfacción, pues quién mejor que ella para quedarse con este negocio.
Y es que desde pequeña ha vivido en carne propia las alegrías y tristezas de esta profesión, lo cual desea hacer, pero profesionalmente hablando, y tal y como lo señaló Alejandro Villalobos Alvarado, para él es toda una satisfacción.
Lizeth A. Moreno
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