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Migrantes en #Saltillo: Desde el encierro

  Por Leticia Espinoza

Publicado el viernes, 15 de agosto del 2014 a las 00:14


En Saltillo, el Instituto Nacional de Migración mantiene en renta una cancha de basquetbol, que sirve como estancia

Saltillo.- Detrás de las puertas de la Estación Migratoria en Saltillo nadie sabe qué sucede, las cámaras solo pueden retratar un edificio sombrío en forma de círculo que representa para centenas de migrantes en su paso por Coahuila: la cárcel.

“En México migrar sin documentos no es un delito, a pesar de esto a la gente la privan de su libertad, la ley de migración ha hecho disfraces, a las detenciones les llama aseguramientos, y a los centros de detección les llaman estaciones migratorias”, sentencia Alberto Xicoténcatl Carrasco.

Carrasco, director de la casa del Migrante en Saltillo, advierte que es una forma de jugar con las palabras para que al final parezca que México está apegado al respeto de los derechos humanos y la comunidad internacional sepa que en territorio nacional no se detiene y ni priva de la libertad a nadie.

A lo largo del territorio nacional existen 32 estaciones migratorias, tan sólo el año pasado unos 86 mil 923 migrantes de distintas nacionalidades dejaron un pedazo de su vida en estas celdas improvisadas, donde creció su incertidumbre y su depresión en medio del hacinamiento.

RECUERDOS DE UN ENCIERRO

“Iba en autobús en los ADO, nos bajaron a seis personas, ya era la última parada para lograr pasar a Texas, estaban vestidos de gris con la banderita de México, cada uno de nosotros entró al cuartito y me dijo el policía ‘para dónde vas’ y le dije, que a los Estados Unidos a trabajar, me dijo ‘con mil pesos te vas’, le dije ‘no, sólo llevo 500’, me dijo ‘pues no, te vas de regreso, baja tus cosas’”.

Raquel Vega recuerda bien el día que inició el camino de su encierro, 15 de mayo de 2013, la primera vez que vio frustrado su sueño americano. Entre los pasajeros iban seis migrantes sólo cuatro cedieron a la extorsión de la Policía Federal, ella y otra mujer fueron llevadas a una estación migratoria provisional en Nuevo Laredo y de ahí la llevaron al Distrito Federal.

“El lugar donde estaba era del INM (Instituto Nacional de Migración), era como una cárcel, me gustaba más donde me tenían en Nuevo Laredo, porque ahí en México es como una cárcel, te encerraban en la noche con llave, no tiene libertad uno; en Laredo es un solo cuarto, de ahí no sale uno, pero sí nos trataban bien, en el autobús nos daban lonche, veníamos unos tres autobuses, todos éramos de Centroamérica, de Guatemala, Honduras y El Salvador”, cuenta Raquel.

“En el DF estuve tres días, no nos parecía que nos custodiaran como si fuéramos delincuentes, andaban arriba en las azoteas y los dormitorios eran cuartitos, imagínate una cárcel, con cuartitos de cuatro camarotes, y el baño en frente, había camarotes de cemento y colchonetas, nos daban alimentos, pero sabían bien feo eran unas raíces en sopa y nopal como en caldito, yo casi no comía porque no me gustaba”.

En los camarotes de casi cuatro metros cuadrados Raquel compartía su respiración con ocho personas, compartía su incertidumbre y el tremendo calor del verano.

Su camino no terminó en el Distrito Federal, avanzó hacia la estación migratoria de Tapachula, en la que sólo estuvo unas horas, hasta que representantes de su consulado llegaron.

Un reporte de Sin Fronteras indica que el endurecimiento de las políticas migratorias en México incluyó las llamadas estaciones migratorias que obedecen a dos finalidades: controlar los flujos migratorios y evitar que las personas incumplan los procedimientos administrativos migratorios.

Sin embargo, la Coalición Internacional Contra la Detención ha señalado que las detenciones no son efectivas para inhibir la migración, se han limitado a inducir a las personas a buscar rutas más peligrosas para esquivar los puntos de control migratorio del Instituto Nacional de Migración, INM, o regresar al territorio mexicano tantas veces como sean deportados o repatriados.

En los días de encierro Raquel únicamente pensaba en llegar al Salvador, no tenía en mente regresar, pero la pobreza la hizo cambiar de idea, ahora no viaja en autobús por temor a la extorsión de agentes de la Policía Federal y la detención del INM, optó por una vía más peligrosa: la bestia.

“El tren es más peligroso, pero en tren no gasto dinero, la vez pasada gasté 500 dólares, y ahora he gastado 50 para cruzar la frontera con Guatemala y pagar la balsa”, dice.

Raquel nuevamente salió del Salvador, esta vez acompañada de su compadre, el padrino de su niña de 2 años y medio a la que dejó junto con sus hijos de 12 y 19 años. Él se adelantó hace 15 días, pues ella se encuentra a la espera de dinero para pagar a un coyote.

Sueña con trabajar en una panadería como lo hacía en El Salvador, donde abusaban de su condición y en lugar de pagarle lo justo sólo le daban 70 pesos diarios.

“Ahora mi propósito es darle la universidad al niño de 19 que es carísima, quiere estudiar Ingeniería Automotriz; implica mucho gasto, el de 12 años quiere estudiar Medicina”, dice con ilusión, sentada en una de las sombras de la Casa del Migrante de Saltillo, hasta donde ha llegado a salvo, pese a que ha visto como otros de sus compañeros han sido asaltados en los vagones del mismo tren en el que viajaban.

En 2013, el año que Raquel fue detenida por primera vez, el Instituto Nacional de Migración registró 86 mil 923 detenciones, entre los cuales 81 mil 394 provenían de América Central.

Si bien la mayor parte de las personas detenidas en estaciones migratorias fueron de sexo masculino, el número de mujeres también es considerable, ya que de un total de 11 mil 963 en 2012, la cantidad ascendió a 14 mil 73 en el siguiente año.

En 2013 el INM realizó 72 mil 856 aseguramientos de hombres y 14 mil 73 de mujeres, es decir, 86 mil 929 migrantes de distintas nacionalidades vivieron días de encierro en alguna de las estaciones migratorias de México.

En la Casa del Migrante de Saltillo es fácil encontrar a migrantes que han sido detenidos por el INM en una de estas estaciones migratorias, sólo hace falta preguntar y alzan temerosos la mano. Otro de ellos es Óscar Reyes, de Honduras, el joven de 22 años sabe bien lo que es estar “asegurado”, lo detuvieron en 2009 en Tamaulipas, en 2010 intentó cruzar de nuevo y esta vez las autoridades mexicanas lo aprehendieron en Piedras Negras.

“Llegó la Marina, habíamos como 60 personas en una casa, pero yo todavía era menor de edad, la migración nos detuvo y la gente mayor de edad la mandaron en buses, a nosotros nos llevaron a una estación migratoria en Piedras Negras, Coahuila, y luego me llevaron a la que está en Saltillo”.

No olvida sus días en Coahuila porque los papeles para su deportación tardaron meses, era la primera cárcel en forma de círculo que él pisaba.

“Es como un círculo donde había juegos, permitían fumar a los mayores, yo fumaba a escondidas, los menores estábamos separados de los mayores… me dormía en una colchoneta en el piso, me quitaba la camisa por el calor, y había muchas personas de todas partes, de Colombia, de la India, de Brasil”, cuenta.

“Hacía mucho calor y yo estaba acostado en el piso y un indio me pegó con pelota de basquetbol, también había un gay que molestaba mucho, entonces cuando me tiraron la pelota yo exploté y agredía al primero que estaba ahí, al gay no al de la india”, dice Óscar, quien trata de explicar que reaccionó así debido los días de encierro.

-¿Que sentías?

“Se siente feo, desesperación, a veces me ponía a pensar si no salía de ahí porque no podíamos salir, no hay áreas para salir, no se ve la luz del día ni la noche, estábamos como animales prácticamente, como que yo estaba en una prisión, pensaba que nunca vería mi familia”.

Los informes de defensores humanos señalan que las afectaciones psicológicas que sufren los migrantes asegurados en las estaciones migratorias son las mismas: estrés, depresión, frustración y tristeza.

Óscar dice que en ninguna de las prisiones que ha estado había suficiente ventilación, a veces sólo recibía un sándwich y una manzana, se quedaba con hambre y prefería dormir para evadir su realidad, pero cuando intentaba quedarse así, los guardias lo sacaban a rastras.

HERENCIA DE UN ERROR

Xicoténcatl Carrasco explica que en Coahuila el INM tiene en renta una cancha de basquetbol, instalación que pese tener acondicionamientos nunca fue diseñada para ser un albergue para migrantes, en suma representa “un grave error heredado”, un error que anualmente le cuesta al INM 783 mil 132 pesos, según señala el organismo en el Portal de Transparencia del IFAI.

“Es complicado tener una estación migratoria en una cancha, no hay espacio de comedor no hay bancas, ni mesas suficientes, el delegado ha hecho gestiones para que le den presupuesto, es absurdo, pero como hay muchos candados en la administración federal el delegado no puede disponer de los recursos inmediatos, son trámites burocráticos hasta comprar una silla”, indica el defensor.

“Uno de los grandes problemas, y se ha trabajado en ellos, es la alimentación, por ley cada persona tendría que recibir alimentos suficientes y de acuerdo con su cultura y su religión, por ejemplo en India no pueden comer carne de puerco, en Saltillo hemos tenido problemas, se han quejado de que la comida estaba fría”, añade.

Xicoténcatl Carrasco señala que la comunicación de la Casa del Migrante de Saltillo con la Delegación del INM ha cambiado para bien.

“Con el actual delegado pese a los que hubiéramos pensado al entrar se ha mostrado abierto, accedemos una vez por semana a la Estación Migratoria y hacen observaciones, el delegado ha sido abierto; cada mes le comentamos las situaciones que los migrantes expensan, por ejemplo antes no había agua suficiente y ahora ya hay en los dormitorios, algo que parecía tan simple al delegado anterior no se le podía comentar, antes no había médico las 24 horas al día, ahora ya hay”.

La estación de Saltillo es pequeña, alberga máximo 30 personas y no cumple la función que desempeña la que se ubica en el Distrito Federal o la de Tapachula, donde el flujo de personas migrantes es elevado.

“En Tapachula llegan a más de 200 en un solo día, aquí la gente buscan deportarla y que permanezca poco tiempo, en la Ciudad de Mexico llegan de todo el país y lo que les importa es sacar a la gente; en la de Saltillo, al ser pequeña, buscamos que al menos sea un lugar digno, sin embargo aunque la jaula sea de oro es una jaula”, sentencia.

En un diagnóstico al INM elaborado por el Instituto para la Seguridad y la Democracia, INSyDE, afirma que se han instalado a lo largo del país numerosas estaciones migratorias que garantizan el aseguramiento de migrantes, pero pocos recursos económicos y humanos son asignados para las personas que sufren daños físicos para la documentación de las violaciones de derechos humanos. Ante esto la respuesta de las autoridades reside en negar muchas veces las violaciones o culpar a los migrantes de las situaciones que han atravesado o por su poco interés denunciar los hechos.

En octubre de 2013, Zócalo Saltillo evidenció fotografías donde elementos estatales de la Procuraduría General de Justicia, PGJEC y el INM aplicaron el uso excesivo de la fuerza para detener a un migrante que pedía dinero cerca de una secundaria, en la persecución que realizaron por el bulevar Pedro Figueroa los agentes tiraron por lo menos un balazo al aire como si se tratara de un peligroso delincuente.

Tanto la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Coahuila como la Comisión Nacional de Derechos Humanos documentaron el caso, sin embargo, el migrante fue deportado rápidamente y de acuerdo con la Casa del Migrante en los últimos informes ni el INM ni la Procuraduría aceptan su responsabilidad, pese a que hubo denuncia ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos que también opera con tortuguismo en la defensa de migrantes.

El INSyDE afirma que el proceso de actuación del INM, la operación de sus agentes, los puntos de interacción y la red de estaciones migratorias y estaciones provisionales, se encuentra prácticamente fuera del escrutinio de cualquier observador.

Zócalo Saltillo solicitó mediante un oficio dirigido a la Delegación del INM entrar a la estación migratoria ubicada en la colonia Morelos, acceso que fue negado por el delegado aludiendo cuestiones de seguridad y señalando que el oficio se haría llegar la Dirección de Estaciones Migratorias para su autorización.

Cuestionado sobre el presupuesto erogado en la renta y operación de las estaciones migratorias, el delegado en Coahuila Segismundo Doguin dice desconocer la cifra, e indica que las instalaciones se encuentran en condiciones operables aunque acepta que pudieran estar mejor.

Añade que se han modificado algunos sitios y actualmente la estación cuenta con lo necesario para alojar a las personas migrantes, divisores necesarios como lo marca la ley de Migración y la CNDH, que especifica áreas para menores de edad, familias, hombres y mujeres.

“Hay un presupuesto establecido que se ejerce para darle alimentación a los extranjeros, kits de limpieza personal, compra de medicamentos, se les da atención médica si así lo requieren o se lleva al Hospital General, además estamos con la profesionalización de elementos”, externa el delegado del INM en Coahuila.

Aclara que tanto la casa del migrante como la CDHEC entran periódicamente a las estaciones migratorias y se han tomado en cuenta sus sugerencias, dice que este momento ya se ha gestionado mobiliario para que los migrantes no coman en el suelo, aunque esto podrá tardarse por cuestiones presupuestales.

Doguin declara que el número de extranjeros que pasaron por las estaciones migratorias en Coahuila en 2012 fue de mil 147, en 2013, mil 20, y hasta julio se reportaron 800 personas sin llegar a alcanzar la capacidad máxima de las instalaciones que es de 100 personas.

Revela que en Coahuila existe la propuesta para construir una estación migratoria, una gestión que inició el anterior delegado, pero que hasta el momento no ha sido autorizada. Un proyecto que también se ha estancado en la burocracia, como la justicia para los migrantes que no obstante el maltrato que sufren en su tránsito por México, el último lugar que pisan antes de su deportación es “la otra cárcel”.

Tráfico de influencias

De acuerdo con el “Diagnóstico del Instituto Nacional del Migración Hacia un Sistema de Rendición de Cuentas en pro de los Derechos de las Personas Migrantes en México”, realizado por el INSyDE, las anomalías en estos sitios de detención se presentan en Coahuila y en resto del país.

La estación migratoria en Saltillo tiene capacidad de 50 personas, en una extensión de 2 mil 890 metros cuadrados, mientras que las estancias provisionales de Piedras Negras y Torreón tiene capacidad para 15.

Según el informe, en la estación Migratoria Saltillo, “un migrante dominicano indicó que llamaban supuestos abogados y que pedían cierta cantidad de dinero para facilitar la salida de la estación migratoria. El migrante, que había conversado con una de estas personas, reportó que se le había pedido 3 mil 500 dólares a cambio de su salida del centro”.

Además de esta práctica corrupta, el diagnóstico revela que tampoco se cuenta hasta la fecha, con un protocolo que regule el uso de la fuerza por parte de sus servidores públicos. Y “Según el INM, esta omisión se debe a que sus agentes no están autorizados a portar y usar armas o equipo de sometimiento de ningún tipo”, pero sí incurren en malos tratos a los migrantes.

En 2013 de acuerdo con el estudio, se realizó un motín sin que esto saliera a la luz pública y en un incidente separado, se registraron daños físicos a la infraestructura en la misma estación de Saltillo.

Otra de las irregularidades se señala en que el 60% de los detenidos asegura que no se les explicaron las medidas disciplinarias internas, por lo que desconocen los protocolos y el 40% se negó a dar una respuesta por temor.

La rotación de personal es otro de los factores que podría ser una práctica negativa, pues la permanencia suele ser de 15 días. “Ese período es sumamente breve, tomando en cuenta el tiempo que se requiere para obtener el pleno conocimiento de los procedimientos que se realizan en cada lugar de operación”.

ENTÉRESE:

-En México existen 32 estaciones migratorias.

-15 estancias provisionales previstas para una estancia máxima de 48 horas.

-12 estancias provisionales para una estadía máxima de 7 días.

– En México, el tránsito por el país no es un delito, la estancia irregular o indocumentada se considera una falta administrativa.

– Las personas migrantes aseguradas por el INM son potenciales víctimas y testigos de tortura, discriminación, acoso sexual, hostigamiento, tráfico de drogas y extorsión.

– En la estación Migratoria de Saltillo es insuficiente cantidad de elementos del Instituto Nacional de Migración para atender a la población migrante.

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