Arte
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Grupo Zócalo
Publicado el sábado, 26 de septiembre del 2026 a las 04:05
Valdemar Ayala Gándara | Saltillo, Coah.- El Crimen del Tercer Piso (2026) es una delicia que es juego y homenaje de cinefilia, con la cual Rémi Bezançon construye una comedia que es romántica y es thriller, es decir, hitchcockiana a más no poder, formulada así con toda claridad y planteada como un cuidado tejido de referencias, unas más explícitas que otras, recordando y poniendo en práctica principios que han llegado a ser del dominio público gracias al artesanado y la sabiduría inapelable que nos heredó el gran “Maestro del Suspenso”, como es el caso de la posición de impotencia en la que queda el público cuando –gracias al guion y al tratamiento del realizador– sabe más que los personajes acerca del conflicto en el que están inmersos y los peligros que penden sobre ellos…
La pareja protagonista formada por la profesora Colett (Laetitia Casta), con cátedra especializada en La Sorbona acerca del genial autor británico, y su esposo François (Gilles Lellouche), escritor de novelas policíacas ambientadas a fines del siglo 19, resulta perfecta para llevarnos a lo largo de esta historia de misterio que replica e invierte premisas de La Ventana Indiscreta (1954) y que funge, también, como espejo para revisar y resolver su propia relación matrimonial, algo descuidada y falta de emociones en los años recientes…
Porque es un acto de amor al Séptimo Arte pleno de dinamismo, detallismo e ingenio intertextual (el conjunto de citas fílmicas y críticas insertas es tan robusto como afortunado), El Crimen del Tercer Piso ha sido una de mis dos películas favoritas de lo que vi en el Tour de Cine Francés de este año.
II
Del Tour de France cinéfilo de este 2026, la última de la programación acabó siendo mi preferida de las vistas, y me conmovió mucho… con lágrimas de por medio y no pocos suspiros…
Algo descreído por la vida en mi propia vida, hace tiempo que un melodrama romántico no me llegaba tan profundamente, pero Me Encontraste (L’âme idéale) de Alice Vial (2025) es una exquisitez, fina e imaginativa (virtudes que no suelen faltar en las películas francesas); con diálogos precisos, vivos e inteligentes; humor bien dosificado; certera acentuación dramática en los momentos más emotivos y caracterizaciones estupendas, de una guapa actriz canadiense que desconocía, Magalie Lépine-Blondeau (toda una sorpresa para mí) como la doctora Else especializada en cuidados paliativos, y el actor francés Jonathan Cohen como Osca, el compositor de música electrónica con la mirada más melancólica del mundo, formando una pareja aún joven y realmente excepcional (sin gratuidad lo afirmo)…
Fábula exquisita acerca del amor que trasciende, y apta para disfrutarse varias veces a lo largo de la vida, e inclusive después… cuando después significa más allá, de la vida misma, por ejemplo, Me Encontraste me encontró, me atrapó y las y los atrapará si le brindan la oportunidad, estoy seguro, aunque sean descreídas o descreídos por la vida en sus propias vidas…
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