Espectáculos

Publicado el martes, 24 de agosto del 2010 a las 19:40
México.- En mucho cuenta para influenciar la buena opinión de los jueces la forma en que una aspirante a Miss Universo se mueve, camina, responde en la entrevista, el aplomo con el que enfrenta al público y, por supuesto, su figura, cualidades todas en las que sin duda, la tapatía – ganadora del título de Miss Universo 2010-, Jimena Navarrete, destacó.
Sin embargo, la máxima representante de la belleza femenina en el orbe también tiene que tener porte; ser y lucir elegante.
Para lograr cumplir con esta condición es que se lleva a cabo la prueba en traje de noche, una de las tres más importantes y de mayor peso en el puntaje de los jueces.
Destacar en esta prueba no es sencillo, pues no solamente depende de la chica, en mucho influye también el propio vestido y la forma en la que la concursante lo luce…o no.
Curiosamente, un vestido de noche creado para Miss Universo tiene características distintas al de un traje de noche común y silvestre; el creado para una reina de belleza no debe pecar de discreto, ni en la forma ni en el color, especialmente en éste último.
Su misión debe ser principalmente hacer lucir la figura de la aspirante y destacar sus mejores características. Si está mal elegido puede arruinar las posibilidades de una concursante que con un atuendo más adecuado podría haber obtenido la corona.
Por estas razones, no resulta extraño que cada vez más las organizaciones encargadas de preparar a las Misses de cada país, pongan especial cuidado en su elección.
Las cinco chicas que demostraron mejor gusto en la elección de su vestido de gala, fueron:
España Francia Panamá Ucrania México
Un vestido de un hombro en azul plúmbago creado en crepé de seda; el material fluía al caminar y las capas superpuestas hacían lucir la buena figura de la representante de la península ibérica.
Tal vez con demasiados detalles, pero sin duda, logró llamar la atención. Su encaje metálico contrastaba con una silueta sexy y muy moderna. Tal vez pecó al opacar un poco la belleza de la aspirante francesa y en el color tan neutro.
Todo lo contrario resultó el vestido de Miss Panamá, que aunque muy bello quizás fue demasiado discreto. Sus puntos fuertes son el hermoso color durazno, la fluidez y delicadeza del material y lo favorecedor de su diseño, ajustado y drapeado en la zona del busto, para caer en una suave línea A justo debajo.
El vestido perfecto para un concurso de belleza, entallado a la figura pero nada vulgar, brillante en forma discreta, con un favorecedor corte y escote. Un sólo fallo: el color, que resultó demasiado “blah”.
Un bellísimo tono de rojo para subrayar la morena belleza de Jimena, detalles de modernidad cómo el escote de un hombro, brillo gracias a la pedrería en el único tirante, espectacularidad en el ruedo de la falda; el resultado: impecable. Un diez para el diseñador tapatío Benito Santos.
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