Saltillo

Publicado el domingo, 25 de enero del 2026 a las 03:59
Saltillo, Coah.- ¿Quiere conocer los lujosos vestidos de la vida cotidiana de Saltillo del siglo 19 y de principios del 20? ¿Cómo vestían los hombres de esta región en la época virreinal? ¿Cómo eran los vestidos de novia en aquellas épocas, algunos de ellos elaborados a mano en París?
Entonces, es la oportunidad de visitar la exposición que presenta el Museo de la Cultura y la Vida Cotidiana de Saltillo, donde se puede comprender cómo la moda es algo más que eso, explicó Elisa Concepción Dávila Dávila, integrante del Patronato de Amigos del Patrimonio Histórico de Saltillo, A.C.
“ Consideramos que los vestidos, la ropa en general, es un documento histórico porque no podemos separar una estética en un momento de su contexto. La ropa no es un producto al azar, ni banal, ni que se le ocurrió a alguien espontáneamente, no. Es el resultado de una manera de pensar en un momento dado”.

La vestimenta responde a las necesidades económicas, filosóficas, históricas y hasta tecnológicas en un momento dado. El sentido de la moda, como se conoce actualmente, surgió a mediados del siglo 19 a iniciativa del sastre Frederick Worth.
“ Introdujo los desfiles de moda con modelos de carne y hueso. Anterior a 1850, los aristócratas y la realeza eran los íconos de moda y eran los que dictaban los parámetros a seguir; el sastre solo seguía instrucciones de quien lo contrataba”.
Así, en 1856, el sastre, reconocido como el primer diseñador, rompió con el esquema tradicional de ropa elaborada por sastres y creó una colección de 300 modelos de vestidos, que luego presentó en un evento al que convocó a la prensa y a la mejor sociedad de París, para que las mujeres eligieran el modelo que más les gustara.
“ Y ahí nace propiamente el concepto de moda que hasta la fecha tenemos; los diseñadores se han convertido en verdaderos rockstars y todo mundo queremos tener un artículo fabricado por ellos por cuestión de estatus, de proyección económica, de demostrar liderazgo o poderío”.

Todos los materiales, hasta 1900, son de tipo orgánico natural, como la seda, algodón, lino y lana; incluso se utilizaba hilo de plata. Los colores también eran orgánicos, a base de minerales, piedras, tierra, hojas y flores.
La Revolución Industrial también “revolucionó” la moda del vestido; se masificó la producción. No es casualidad que la primera máquina que se inventó fue precisamente un telar para acelerar las ventas. Un telar producía en una semana lo que 100 artesanos hacían en tres meses.
“ El proceso de teñido tenía que acelerarse. La pigmentación a base de fibras naturales era lenta y costosa, entonces empiezan a aparecer las anilinas y tintes industriales hechos en laboratorio, y de los primeritos hablábamos de ese tono de verde, verde París, que por desgracia en su elaboración llevaba arsénico”..
Mientras la persona no sudara o no lloviera no pasaba nada, pero al momento de sudar o de que hubiera humedad, el tinte desprendía pequeñas esporas y se provocaba la muerte.
“Ese verde se popularizó tanto que se fabricaron tapices para muebles, tapices de pared, los empapelados, estaba en todos lados; duró muchísimo el furor por el verde París. La gente seguía pidiendo el tono de verde, a sabiendas de que pudiera ser perjudicial, pero era un verde muy llamativo, muy distinto a lo que estaban acostumbrados”.
La exposición, que muestra prendas donadas por familias saltillenses, incluye prendas interiores de mujer, vestidos de seda para boda elaborados a mano en París y vestidos de fiesta que en su momento causaron escándalo porque llegaban hasta la rodilla, no tenían mangas y tenían amplios escotes en la espalda y en el pecho.
También se presenta vestimenta masculina de la época virreinal, más o menos de 1790 y 1780, una época en que los hombres parecían competir en apariencia con las mujeres, en el gusto por el encaje, la seda, el brocado, el terciopelo, el uso de sombreros, incluso mallas, tacones, pelucas y detalles florales pintados a mano en las camisas, lo que era visto como algo natural.
Limpiar las prendas externas era complicado porque no se lavaban en agua, sino que había criados especializados en limpiarlas con pequeños cepillos, desmanchar solamente la parte afectada y sacarlas al sol. También se observa un traje militar utilizado por los gachupines, inspirado en la moda francesa.

En el Museo, ubicado en el Recinto de Juárez, también se aprecia una figura casi de tamaño natural de San Andrés Apóstol, de más de 300 años de antigüedad, quien murió crucificado en una cruz en forma de “X” porque dijo no ser digno de merecer la misma muerte de Cristo; así que solamente lo amarraron de pies y manos y murió días después.
Entre los vestidos expuestos, se presentan prendas de alta costura, incluso elaboradas a mano en Francia, entre las que destaca un vestido en verde París. El diseño era de uso cotidiano, pero es muy lujoso.
“ Tenemos este vestido verde que data más o menos de 1880, es de una mujer que es propiamente el típico adorno de la casa, es la mujer florero, la mujer encorsetada, tiene poco movimiento, arrastra los vestidos, se mueve poco y con dificultad porque trae muchas capas interiores”.
La mujer usaba calzón largo, miriñaque o crinolina, una especie de armazón que daba volumen a la parte baja del vestido y un sayo para que no se lastimara las piernas; vestidos que eran propios de la burguesía o clase noble.
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