Uno de estos días, quizá hoy o mañana, la dirigencia nacional de Morena dará a conocer los resultados finales de las encuestas a través de las cuales “designarán” al coordinador de los Comités de Defensa de la Transformación en Coahuila.
La figura de “coordinador” es relevante, pues en realidad se trata de un eufemismo para nombrar a quien próximamente será postulado como candidato de ese partido a la Gubernatura. La cartera de “coordinador” es una construcción política tramposa para darle al “elegido” cancha y movilidad al margen de la ley.
El método escogido por el Comité Ejecutivo Nacional de Morena para designar al coordinador fue el de la encuesta. Quizá deberíamos decirlo en plural. Son dos encuestas: una de reconocimiento para ver cuál candidato es el más conocido entre la población, y una “encuesta final” que permitirá, se supone, saber cuál es el preferido del “pueblo”. Miden el conocimiento de los candidatos y las preferencias de la gente.
Según los cuartos de guerra de algunos aspirantes, ambos sondeos están ya realizados. Los estudios no se encargaron a ninguna agencia especializada, sino que fueron encomendados a la Comisión de Encuestas de Morena.
Esa Comisión hizo el levantamiento de los cuestionarios elaborados previamente por la Comisión Nacional de Elecciones, instancia que también hará el análisis y la interpretación final de los datos.
Sin embargo, es fecha en que nadie sabe cómo se efectuaron los estudios, ni cuáles fueron las preguntas realizadas ni cómo se delimitó la población objetivo. Tampoco se conoce la metodología ni el margen de error ni el nivel de confianza. Vaya, ni siquiera se sabe si fueron encuestas telefónicas o en vivienda.
Todo el teje maneje se hizo en lo oscurito, puertas adentro de las élites de Morena. Las dirigencias y los órganos formales del partido han sido incapaces de dar al menos una información elemental del proceso.
Si los resultados de la encuesta de reconocimiento se conocieron a mediados de noviembre fue porque los filtró el equipo de operadores del senador Armando Guadiana, quien junto con el expanista Luis Fernando Salazar, el subsecretario de Seguridad, Ricardo Mejía Berdeja, y el delegado federal en Coahuila, Reyes Flores, aspiran a la coordinación de los Comités de Defensa.
De los cuatro aspirantes, Guadiana resultó ser el más conocido con un 76% de conocimiento entre los coahuilenses, seguido por Salazar, quien obtuvo 53.2 por ciento. El tercer lugar fue para Mejía con un 46% y al final quedó Flores con 22 por ciento.
Pero el nivel de conocimiento no le basta a Morena para “designar” un candidato. De ahí que la segunda encuesta tuvo el objetivo de medir, según ha informado el partido, “atributos como la honestidad, la cercanía con la gente y la credibilidad”.
¿Cuál fue la metodología utilizada? ¿Cómo se midieron esos atributos? ¿La honestidad es un valor sustentado en la popularidad? ¿Por qué le es tan difícil a los dirigentes de Morena abrir la información y los resultados de estudios financiados con dinero de los contribuyentes?
Si Morena hubiera encargado su estudio a Grupo Reforma, empresa periodística pionera en la elaboración de encuestas en Latinoamérica y una de las firmas más acreditadas en la materia, quizá todo hubiera sido más sencillo para el partido.
La encuesta realizada por Reforma en noviembre es un estudio estatal serio realizado con bases metodológicas consistentes. La encuesta fue levantada en vivienda entre mil adultos con credencial de elector en Coahuila, tiene un nivel de confianza del 95% y un margen de error de +/- 3.1.
Sus resultados a la pregunta “¿A quién preferiría como candidato de Morena a Gobernador de Coahuila?”, fueron los siguientes:
– Luis Fernando Salazar 30%
– Armando Guadiana 28%
– Ricardo Mejía 20%
– Reyes Flores 06%
Hay un empate técnico entre Salazar y Guadiana, los dos candidatos más conocidos según la propia encuesta de Morena.
La encuesta de Reforma revela también que el 35% y el 32% de la población tiene una “buena opinión” de Guadiana y Salazar, respectivamente. Por su parte, Mejía Berdeja y Flores Hurtado registran un 23% y un 12% de opiniones favorables.
De igual forma, un 37% de los coahuilenses considera honesto a Guadiana, en tanto que el porcentaje que consideró honestos a Salazar y Mejía Berdeja fue de 31% y 23%, respectivamente. El porcentaje para Flores Hurtado fue de 11%.
Los resultados ahí están: claros, nítidos. No necesitan mayor análisis e interpretación. Además, coinciden con el resto de las encuestadoras serias que ponen a Guadiana y a Salazar como punteros.
A Morena, sin embargo, no le interesa la transparencia ni la democracia interna del partido. Al final no elegirá a un candidato. La convocatoria habla una y otra vez de “designación”. Es decir, la élite del partido “designará” a su “coordinador”, que no significa otra cosa que denominar, señalar o destinar a alguien para un determinado fin.
Los nigromantes de Morena seguramente trabajan a marchas forzadas en su cuarto de alquimia con sus métodos de mezclas, fermentación y oxidación de datos para cuadrar cifras y ver a quién le regalarán la coordinación.
Veremos qué dicen sus resultados una vez que se disipe el humo blanco para anunciar al candidato “designado”.
Más sobre esta sección Más en Coahuila