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Agencias
Publicado el viernes, 22 de enero del 2016 a las 22:31
Sinaloa.- Juan Manuel Ley López, uno de los más destacados empresarios sinaloenses y del país, murió este viernes en el Hospital Ángeles de Culiacán.
Creador, junto con su padre y luego sus hijos, de la cadena de tiendas Ley y presidente de beisbol Tomateros de Culiacán, “El Chino Ley”, como era conocido, tenía 82 años y estaba delicado de salud desde hace algunos meses.
Nacido en Tayoltita, Durango, muy joven emigró a Culiacán, donde desarrolló el emporio que ahora es la cadena de tiendas Ley.
Se Informó que la mañana de este viernes sobrevino un ataque cardiaco a “El Chino” Ley, se trasladó a la clínica privada, pero ya nada se pudo hacer.
Ley ocupó el lugar 29 del ranking 2014 de Los 100 Empresarios más Importantes de México de la revista Expansión.
El señor Ley nació el 17 de febrero de 1933, en Tayoltita, Durango. Hijo de Juan Ley Fong y Rafaela López, recibe de sus padres una educación mestiza con toda la tradición oriental y el valor profundo de responsabilidad y respeto de ambas culturas.
Su historia es la de un heredero de la cultura del trabajo, del esfuerzo como herramienta esencial para hacer realidad sus sueños. Expresa con satisfacción, y propiedad genuina, que sus numerosos y destacados logros en el ámbito empresarial son producto de la labor ardua, de la constancia, notoria fortaleza del hombre de negocios.
Visión del retail
Juan Manuel Ley López supo hacer alianzas. México estaba lejos de la apertura comercial, con las fronteras cerradas, cuando Ley, una década después de abrir su primer supermercado, hizo química con Safeway, una cadena que tiene más de mil 6oo tiendas en Canadá y el oeste y centro de Estados Unidos.
La historia más difundida cuenta que “El Chino” conoció a Peter Magowan, dueño de Safeway, en el avión en un viaje a California en 1981. El también dueño de los Gigantes de San Francisco y el propietario de Los Tomateros de Culiacán hicieron amistad al grado de que Magowan compró 49% de Casa Ley.
La sociedad entre Casa Ley y Safeway aún se mantiene y los fondos que la estadounidense inyectó en aquel momento sirvieron para la expansión de la cadena mexicana.
Ley ya tenía presencia en entidades como Nayarit, Sonora, Durango, Coahuila, Colima y Sinaloa. Pero con la llegada de la cadena Walmart, que llegó a Culiacán a principios de los 90, se vio obligado a ajustar su estrategia y replantear sus planes de expansión.
Con Walmart al acecho, Casa Ley eliminó su presencia en algunos estados, como Chihuahua. Redujo el número de trabajadores en las tiendas de 22 mil a 18 mil. Creó cinco diferentes formatos (Ley, Ley Express, Super Ley, Ley Mayoreo y Super Ley Express), según el tamaño de la comunidad donde los ubica.
El empresario se reacomodó, hizo alianzas con proveedores, compró terrenos, rentó espacios y creció. Hoy tiene más de 230 tiendas, según la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD).
Un estudio de la consultora de retail ILACAD World Retail reveló que Casa Ley vendió 2.5 mdd en 2012, 18.2% más que el año anterior, lo que la colocaba como la quinta cadena más importante en el ranking de tiendas de autoservicio.
Herencia y disciplina
Ley encabezaba casi todas sus reuniones. Empresarios y directivos que se sentaban con él detallan su fuerte carácter y determinación.
Gustavo Alfaro Rojo fue proveedor suyo. El ex dueño de la empresa La Casa de la Limpieza introdujo un producto llamado Sarroquín en el mercado local y, como quería que se distribuyera en otras regiones del estado y del país, buscó a Ley.
“Fue un trato directo. Exigente con la presentación del producto, pero en apoyo al mercado local”, dice el también ex presidente de Canacintra en Culiacán. “Para los empresarios locales, Casa Ley fue un soporte comercial y en eso, hay que decirlo, ‘El Chino Ley’ fue pionero porque tuvo disponibilidad para apoyar a los pequeños industriales”.
Cuando Alfaro Rojo estuvo al frente del organismo, dice, Juan Manuel Ley fue uno de los empresarios que más apoyó el programa Hecho en Sinaloa. Muchos industriales empezaron con él y cuando llegó Walmart renunciaron a ser sus proveedores. Luego volvieron “porque con ellos uno trata con una computadora, con Ley se trata directamente”, explica.
Alfaro Rojo asegura que el empresario tenía fama de tardar en el pago a proveedores y de “tronar” a micro y pequeñas empresas por la falta de un sistema tecnológico que saldara rápido las cuentas. “Eso es cosa del pasado”, dice. “Ahora hay más eficiencia, orden y rapidez”.
Tomatero de corazón
Juan Manuel Ley compartió con su padre el gusto de ser comerciante y el beisbol. El dueño de Los Tomateros –y Los Saraperos de Saltillo, que vendió hace un par de años– explotó las ventajas comerciales de este deporte.
En tiempos de Ley Fong, el beisbol era el deporte de más arraigo en la región, pero no era negocio.
“El Chino” incursionó en la venta de espacios a proveedores, la instalación de logos en bardas y uniformes, la venta de peloteros, de derechos de transmisión, pero, sobre todo, lo que significa ser promotor del deporte que en el noroeste es tan importante como el futbol en el centro.
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