Seguridad

Publicado el lunes, 11 de abril del 2022 a las 03:55
Saltillo, Coah.- La madrugada del pasado viernes, a las instalaciones del Hospital General se trasladó en condiciones sumamente graves de salud a Gerardo Arriaga Rodríguez de 60 años, interno del CERESO varonil, luego de que presuntamente fuera atacado por otros reos.
La pesadilla para la familia de Gerardo, inició desde el pasado jueves, cuando en su visita fueron informados que no podrían ser ingresados al interlocutorio como normalmente lo hacían, y pasarían directamente a la celda de su familiar, pues se encontraba enfermo y no podía caminar.
Al ingresar a la celda, María Vela Zavala, esposa de Gerardo, lo observó cabizbajo, demacrado, y sin poder hablar, situación que la sorprendió en demasía, pues apenas cinco días antes lo había visitado y se encontraba en buen estado de salud.
La mujer se entrevistó con la enfermera de turno, quien indicó que Gerardo se encontraba depresivo, y debía ser tratado con medicamento controlado, sin embargo, este diagnóstico fue desmentido por el propio interno que como podía negaba con la cabeza, y se señalaba una herida en la parietal izquierda.
Al día siguiente, la familia acudió como cada semana a visitar a Gerardo, sin embargo, mientras hacían fila fueron contactados por personal de trabajo social del Hospital General, para informarles que su pariente se encontraba en urgencias.
El paciente ingresó custodiado alrededor de las 02:30 de la mañana, y de inmediato lo atendieron en la sala de urgencias, donde el personal de seguridad penitenciaria señaló a los médicos que Gerardo comenzó a sentirse mal, luego de que ingiriera medicamento controlado.
María y los hijos del detenido se entrevistaron con el personal médico de la institución, quienes informaron que lamentablemente Gerardo se encontraba bastante delicado, y presentaba heridas, y golpes en todo el cuerpo.
Los parientes del interno comenzaron los tramites necesarios para transferir a Arriaga Rodríguez a la clínica dos del IMSS, pues contaba con seguridad social, y ahí le realizaron un tac, con el que lo diagnosticaron con muerte cerebral.

La impotencia y nula respuesta de las autoridades penitenciarias a la familia que exigía una explicación sobre lo sucedido, obligó a la esposa de Gerardo, a realizar sus propias investigaciones.
Testimonios de internos, y personal del Centro de Readaptación Social indicaron a María que su esposo había sido agredido por cinco reos, quienes arremetieron en contra de Gerardo, utilizando tubos, e incluso un perro, que le provocó heridas considerables.
Tras conocer lo que presuntamente sucedió y dejó mal herido a su marido, María acudió ante el ministerio Público para interponer una denuncia en contra de las autoridades penitenciarias, y colocará una queja ante Derechos Humanos, para esclarecer los hechos.
Finalmente, tras poco más de 48 horas de agonía, Gerardo perdió la batalla contra la muerte, y se decretó su fallecimiento en punto de las 17:30 horas, tiempo en el que los médicos llamaron a la Fiscalía para tomar conocimiento.
Tras los hechos se intentó contactar al titular de la Unidad del Sistema Estatal Penitenciario, quien no respondió a los llamados, mientras que Estrada Picena, director del CERESO de Saltillo, se negó a dar declaraciones al respecto.
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