Internacional
Por
Grupo Zócalo
Publicado el viernes, 6 de octubre del 2023 a las 21:35
Texas, EU.- En un caso espeluznante de abuso y tortura, una madre de 37 años de Texas, Alicia Calderón, ha sido condenada a 75 años de prisión por someter a una joven de 24 años, Simone Valdez-Junkin, a meses de pesadilla en una casa rodante en Wylie, al norte de Dallas.
El martes pasado, la sentencia fue dictada por “tortura sádica”, un crimen que conmocionó a la comunidad y dejó a la víctima con cicatrices físicas y emocionales que tardarán en sanar.
Los fiscales explicaron que Calderón atrajo a Valdez-Junkin a vivir con ella en el remolque de su familia bajo falsas pretensiones. Luego, sometió a la joven a una serie de torturas inimaginables que incluyeron quemaduras graves, la privación de alimentos y la reclusión en una jaula para perros, además de cortar su comunicación con el mundo exterior.
El fiscal de distrito del condado de Collin, Greg Willis, comentó: “Calderón engañó a la víctima para que viviera con ella y luego la controló con torturas inimaginables. Quemó gravemente los brazos, el pecho y la espalda de la víctima echándole una olla con agua hirviendo. También la privó de comida, la encerró en una jaula para perros y cortó su comunicación con el mundo exterior”.
La pesadilla comenzó en 2019, cuando Valdez-Junkin se mudó al remolque de la familia de Calderón para supuestamente ayudar en el cuidado de los hijos de esta y de una anciana discapacitada a cambio de vivienda gratuita. Sin embargo, en cuestión de meses, Calderón le arrebató el teléfono, le negó alimentos y finalmente la encerró junto a la anciana.
El tormento alcanzó su punto más álgido en julio de 2021 cuando la joven, que había perdido más de la mitad de su peso corporal, fue sorprendida robando comida de Calderón. En represalia, la condenada la encerró en la jaula de un perro y le arrojó agua hirviendo sobre las piernas. Meses después, repitió el cruel castigo, escaldando los brazos, el pecho y la espalda de la víctima con agua hirviendo. A pesar de las graves quemaduras, Calderón se negó a permitirle buscar tratamiento médico.
La pesadilla llegó a su fin en febrero del año pasado, cuando Valdez-Junkin logró acceder a un teléfono y envió un mensaje de Facebook pidiendo ayuda a su padrastro. Las autoridades acudieron al remolque y encontraron a la víctima en un estado desnutrido, con un peso de apenas 30 kilos, cubierta de quemaduras de segundo y tercer grado y con la cabeza afeitada.
Valdez-Junkin pasó seis semanas en el hospital recuperándose de sus heridas mientras que la salud de la anciana pariente se deterioraba al punto de que los oficiales inicialmente pensaron que estaba muerta.
Durante el proceso legal, los fiscales alegaron que Calderón robó casi 78,000 dólares a la mujer discapacitada a través de cheques del Seguro Social y herencia, utilizando el dinero en compras frívolas en tiendas de tatuajes, alquiler de espacios para fiestas y llantas nuevas. La naturaleza de la relación entre Calderón y la anciana víctima no está clara, y su estado de salud actual se desconoce.
Calderón fue condenada tras ser declarada culpable de agresión agravada con un arma mortal que causó lesiones corporales graves a un miembro de su familia. Además, los fiscales también han acusado a su esposo, Joseph Calderón, de explotación y abuso de personas mayores en relación con el caso. Esta escalofriante historia de abuso y tortura ha dejado una marca indeleble en la comunidad, recordándonos la importancia de denunciar cualquier sospecha de abuso y brindar apoyo a las víctimas.
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