Vida
Publicado el miércoles, 7 de enero del 2026 a las 14:07
Ciudad de México.- Durante 2025 los casos de depresión en mujeres superaron en más del 300% los registrados en hombres, de acuerdo con la Secretaría de Salud federal. Las causas, según los especialistas, pueden ser diversas, desde la sobrecarga laboral y doméstica, hasta los “mandatos de género”.
De acuerdo con el boletín de vigilancia epidemiológica, el año pasado, se tuvo también un aumento general de la incidencia en comparación con el 2024, año en que ocurrieron seis mil 345 casos de depresión, mientras que en 2025 fueron seis mil 737: mil 554 en hombres y cinco mil 183 en mujeres.
En la opinión de la psicóloga Carmen Estela Hernández Vidrios, entre los factores que influyen en que las mujeres vivan depresión están la sobrecarga tanto doméstica como laboral, los hijos, la exigencia de cumplir en todos los aspectos, así como la cuestión psicosocial y biológica.
“Los factores que pueden influir para que una mujer esté en depresión, también son los factores psicosociales y los hormonales por los cuales están atravesando, y no nada más las mujeres en menopausia, también las adolescentes que están atravesando esos cambios que están teniendo de la pubertad a la adolescencia y de la adolescencia a la etapa ya del adulto joven”, explicó.
Refirió que muchas veces estas situaciones no son bien atendidas y por ello se sienten tristes, deprimidas y emocionalmente vulnerables.
“Y por eso mismo la depresión crece, por estos factores que se dan, por la presión que tienen también ellas por cuestiones de manejar todo al mismo tiempo y no tienen espacio para sí mismas y para tener algo personal”, dijo.
¿Cómo ayudar?
Para la especialista, cuando un caso así se reconoce, se debe entender y escuchar qué es lo que necesitan las mujeres porque muchas veces no hablan y no tienen la confianza para poder platicar ni con su propia familia.
“Y es apoyarlas y preguntarles ¿qué es lo que necesitas y en qué te puedo apoyar?, para abrir esa puerta y ellas puedan decir exactamente ¿qué es lo que quieren, ¿qué es lo que necesitan? ¿por qué se sienten así?”.
Además, consideró importante poder canalizarlas con especialistas, tanto psicoterapeutas certificados y psiquiatras para que de esa forma puedan recibir la atención necesaria.
“Tenemos que tomar en cuenta que hay muchas depresiones que son enmascaradas y que es más complicado de verlas a simple vista porque piensan que están bien, porque sonríen, porque están trabajando de aquí para allá, no dicen nada, pero a esa también le tenemos que tener mucha atención”, consideró.
¿Por mandato de género?
Por su parte, Humberto Flores Dorantes, director del Centro de Integración Juvenil (CIJ) en Xalapa, consideró que esta diferencia en el número de casos entre hombres y mujeres, puede responder también a los “mandatos de género” que establecen que ellas pueden ser más emocionales y los varones no deben mostrar emociones.
“Ese es uno de los factores que hace que las mujeres puedan atender o hablar de la salud mental y puedan expresarlo de manera más clara cuando se trata del tema de la depresión, porque se permite esta vivencia del dolor, del llanto, la soledad, mientras que la depresión en hombres puede ser con enojo, violencia o consumo de sustancias”.
Expuso que, en los hombres, al momento de reportarlo, normalmente no hablan de depresión sino de una molestia o un problema con el consumo de sustancias.
“Esa es una de las principales diferencias, pueden afectar otras situaciones desde lo biológico, desde lo hormonal, sí, pero también tendríamos que poner atención de lo que nos dicen los mandatos de género”.
La depresión, agregó, es multifactorial pues puede ser motivada por algo desde lo orgánico y requerir un tratamiento especializado y psiquiátrico, bajo supervisión en algunos fármacos, pero también por consumo de sustancias o una problemática emocional.
“Hay que entender también que la depresión no nada más es esa sensación de estar triste, también se puede manifestar con enojo, malestar, violencia, irritabilidad, problemas de sueño, se duerme mucho o poco”, explicó.
Sostuvo que la manera de ayudar a alguien que está pasando por depresión, es recomendarle atención especializada, que pierda el miedo y sepa que pedir ayuda es algo normal y que lo que atraviesa puede ser algo momentáneo que se puede resolver.
“Normalmente solemos decir comentarios como échale ganas o mira que tienes eso, pero estas buenas intenciones no necesariamente apoyan, a veces, desde la familia, por ejemplo, cuando convivimos con familiares y que alguien está pasando por un momento de depresión, queremos apoyarlo de esta manera, pero no cambiamos el ambiente y talvez el ambiente es lo que nos está llevando esa depresión”.
En el Centro de Integración Juvenil, dijo, se cuenta con un portal de autodiagnósticos a través del cual se puede conocer si lo que se está viviendo es depresión y si se requiere de una intervención.
Subrayó que se debe normalizar la atención a la salud mental y reconocer que en algún momento todos pueden necesitar de ella, sin ridiculizar o estigmatizar a quien atraviesa por un problema emocional.
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