¿A qué le teme la “señora Presidenta”? ¿Por qué amurallar el Zócalo de la capital del país, con vallas de hasta 3 metros de altura? ¿Dónde queda el amor al pueblo, señora Claudia Sheinbaum, frente al grosero Zócalo amurallado?
¿No dice la propaganda oficial que la presidenta Claudia es querida y amada por su pueblo? ¿No dice que gobernar es amar al pueblo? ¿O será que es mentira el supuesto amor del pueblo por los gobiernos ladrones y criminales de Morena?
Lo cierto, sin embargo, es que el miedo presidencial al reclamo popular es del mismo tamaño de las vallas que amurallan Palacio Nacional y la Catedral Metropolitana.
Sí, miedo al repudio social desatado por crímenes como el que cometieron instituciones del Estado mexicano contra Carlos Manzo; atentado que no fue otra cosa que eso, un crimen de Estado.
Es decir, un crimen urdido desde alguna de las instituciones del Estado mexicano, para callar al hoy exalcalde de Uruapan, Michoacán, quien se había convertido en una de las voces más críticas de la corrupta alianza de los gobiernos de Morena con el crimen organizado.
Miedo de Palacio a los jóvenes mexicanos, muchos de quienes el sábado próximo –15 de noviembre del 2025– encabezarán una de las mayores concentraciones sociales de protesta, contra los gobiernos fallidos de Morena, no sólo a nivel federal, sino estatales y municipales.
Protesta contra la incongruencia oficial contra los farsantes de Morena que –una vez instalados en el poder– llevan a cabo la corrupción y el saqueo del dinero público que criticaron por más de 50 años.
Vallas metálicas que no sólo amurallan el Zócalo capitalino por el miedo de Palacio a una sociedad que empieza a despertar, sino que confirman que desde el poder entendieron que poco a poco la sociedad abre los ojos; que paso a paso se percata del engaño colectivo llamado Morena.
Vallas que ratifican no sólo el miedo del poder presidencial a libertades como la de expresión y de manifestación, sino que el miedo ya es verdadero pavor a la libre manifestación de las ideas y la protesta libre.
Vallas metálicas de 3 metros de altura que son el vivo retrato del fracaso de las dizque izquierdas mexicanas en el poder; puñado de ladrones y criminales que resultaron peores, en todos los sentidos, que los viejos políticos del PRI, del PAN y del PRD.
Y por eso, las preguntas en retrospectiva. ¿Qué habrían dicho del Zócalo amurallado con vallas de 3 metros, todos los izquierdistas que en 1968 y 1971 protestaban contra populismos autoritarios como los de Díaz Ordaz y Echeverría?
¿Qué habrían dicho del Zócalo amurallado, los jóvenes que en 1988 repudiaron la censura de las televisoras y que vieron nacer potentes líderes sociales como Manuel Clouthier y Cuauhtémoc Cárdenas?
¿Qué habrían dicho del Zócalo amurallado jóvenes como Claudia Sheinbaum que en su momento paralizaron la UNAM y que inventaron espantajos fascistas como
“#YoSoy132”?
Sí, el Zócalo amurallado es el mejor ejemplo del fracaso del partido en el poder; un fracaso mayor al de las 250 mil vidas perdidas, mayor a los 150 mil desaparecidos, a la fiebre de feminicidios, a la inseguridad generalizada y, sobre todo, un Zócalo con murallas de 3 metros de altura es el retrato de la dictadura que vivimos.
Una dictadura que hará todo lo necesario –incluidos crímenes de Estado– para mantenerse en el poder y para seguir saqueando al país.
Se los dije.
Al tiempo.
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