La debacle del “imperio”, algo nombrado pasionalmente por los neófitos rojillos de buena parte del mundo, empezó con la llegada de Jimmy Carter al poder en Estados Unidos, personaje originario de las áreas montañosas de la Unión Americana. Hizo girar su política presidencial alrededor del tema de los derechos humanos, así como los fanáticos religiosos adelantaban juicios sumarios sobre gobiernos de otras naciones, justificando acciones de su gobierno por cumplir o no con el tema.
El que ahora veamos a Irán como fuente de problemas mundiales lo inició Carter al quitar apoyo al Sha de Irán, algo que aprovechó el grupo del Ayatola, refugiado, adivinen dónde; en París, claro. Su sucesor, Ronald Reagan, un anciano ex actor, dejó prosperar muchas políticas que ahora son causa de problemas actuales de la Unión Americana: el debilitamiento de la industria norteamericana, algo que provocó al principio el fenómeno de las maquiladoras, hasta trasladarlo a China, que al principio era la gran maquiladora, pero que en el mediano plazo, también algo provocado por ellos, al debilitar el acceso a educación universitaria de millones de norteamericanos (las universidades son negocios que declaran no buscar fines de lucro, pero siempre los consiguen) y al mismo tiempo recibir a miles de indios (de la India) y chinos, becados por sus gobiernos, permitieron el crecimiento de la tecnología en esos países.
En 1980, un joven de Estados Unidos tenía a su alcance estudiar en una buena universidad, a veces con beca; ahora, 45 años después, con colegiaturas de 25 mil dólares el periodo, representa una deuda imposible para él y su familia. Eso ha causado que gradualmente la disponibilidad de mentes creadoras de tecnología escasee en la Unión Americana.
En el momento actual, vemos que, a pesar de que en el último ataque conjunto de fuerzas israelitas y norteamericanas a Irán este no metió ni las manos, pero en el actual empiezan a tener bajas no previstas; todo parece que aprendieron los iraníes y están aplicándolo.
Si a eso le suman que hay otras naciones antagónicas a ellos y que hay activos considerados intocables (como un portaaviones, por ejemplo), parece ser que no es sabio seguir la receta bélica por el momento.
Durante la Guerra Fría, en ambas partes solo vimos un circo de mostrar las armas y amenazar, pero los presidentes eran diferentes; ahora son irracionales, impulsivos y dejan actuar a los militares, aumenta su riesgo de que les rompan el hocico.
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