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Por
Javier Flores
Publicado el lunes, 21 de julio del 2008 a las 18:22
Ramos Arizpe, Coah.- Con una sonrisa que no borra de su rostro y un futuro por delante, el pequeño Brandon de Jesús Espino se ha propuesto dejar su silla de ruedas y caminar este mismo año. Sus sueños son muchos, el apoyo de sus padres y abuelos es basto, mientras que la mielomelingosele que padece desde que nació no será un obstáculo.
Tímido y de alma transparente, dice que quiere ser despachador de gasolina y limpiar los vidrios de los carros, si no eso, también quisiera ser alcalde para ayudar a muchos niños como él, además de portero y parecerse a Osvaldo Sánchez.
“Brandon tiene ángel”, dice su padre Julián de Jesús Espino, quien se siente orgulloso de su hijo y habla del reto que ha representado para él y su esposa, María Avella Puga, el superar todo tipo de adversidades.
Aunque al momento de nacer los pediatras no le diagnosticaron ningún mal, fue hasta los seis meses que sus padres detectaron que Brandon no tenía movilidad en sus piernitas. A partir de ahí, se le detectó malformación en la parte alta de la espina dorsal, “por falta de ácido fólico, dicen los doctores”.
Jugar a que es portero es lo que más le gusta al pequeño Brandon, quien terminó su educación preescolar en el jardín de Niños Pablo L. Sidar. El Centro de Atención Múltiple numero 11, al Centro de Rehabilitación de Enseñanza Especial (CREE) y actualmente al Centro de Rehabilitación Infantil Teletón (CRIT) de Saltillo han sido parte de su rutina para enfrentar los retos que le impone la vida.
-¿Eres feliz?
No duda en contestar que sí y mira a su papá con una enorme sonrisa.
Está por entrar a primer año de primaria y su ilusión es tener muchos amigos.
“En el kínder todos sus amigos lo paseaban en la silla de ruedas, todos querían llevarlo, pero una vez de tan rápido se les cayó y se lastimó con los lentes en la cara”, narró su padre, quien aseguró que no le da temor el que su hijo se relacione con los demás niños, por el contrario, es parte para que se sienta como los demás.
Brandon guarda una medalla de tercer lugar que se sacó en unas competencias paralímpicas que se organizaron el año pasado en Saltillo. Dice que también le gustaría participar en este tipo de eventos deportivos para ganarse más medallas.
UNA HISTORIA DIFíCIL
Cuando los padres se enteraron de la enfermedad de Brandon, el mundo parecía derrumbarse. “Es una cosa muy difícil de aceptar en un principio, no puedes entender porqué uno de tus hijos nace mal”.
Ahora, al paso de siete años, para Brandon la silla de ruedas no es ninguna limitante.
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