Cd. De México

Publicado el lunes, 10 de mayo del 2021 a las 08:21
Ciudad de México.- Antes de la tragedia en la Línea 12, el café Murano atendía en una mañana hasta a 30 clientes; ahora, el aforo ha disminuido a dos comensales.
El negocio se ubica frente al lugar donde ocurrió el desplome del convoy el lunes por la noche. Desde entonces, varios comercios no han vuelto a abrir.
Diana Torres, trabajadora del Murano, atribuye esa situación al cerco que pusieron autoridades y a un posible temor de los clientes de consumir en el lugar.
De inicio, el café no abrió el martes debido al cierre de Avenida Tláhuac para retirar el tren siniestrado.
Después, durante varios días, el negocio se ha quedado sin energía eléctrica porque les han cortado la luz para los trabajos en la zona cero.
Los comerciantes de la zona reabrieron después de permanecer cerrados dos meses por el semáforo rojo. Esperaban levantar sus ventas por la temporada del Día de las Madres, pero esto no fue así.
“No viene casi gente por lo mismo, ni tenemos qué ofrecerles cuando nos llegan a cortar la luz. A lo mejor tienen como temor de acercarse aquí, no hemos tenido tantas ventas”, dijo Diana.
En Maximoda, una tienda de ropa para mujer ubicada en Plaza Tláhuac, el jueves al mediodía no tenían clientes. En años anteriores, el lugar se llenaba por las compras del 10 de mayo.
“Esperábamos recuperarnos un poco en mayo, pero esto nos nos vino a afectar aún más”, lamentó José Antonio Monterrosas, trabajador del negocio.
Los comerciantes de negocios establecidos y en vía pública de Avenida Tláhuac, escuchaban rechinidos y sentían cómo se cimbraba el piso cada vez que pasaba un convoy en las vías de la Línea 12.
“Pasa el Metro y se escucha como vagones de feria”, dijo Monterrosas.
El rechinido y el movimiento del piso lo percibieron desde siempre, incluso, después que el Gobierno de la CDMX había anunciado trabajos de mantenimiento y rectificación en las vías.
“Se cimbraba, se movían los puestos. Se escuchaba un ruido extraño, como si estuvieran mal las vías, como si estuvieran disparejos, todo el tiempo siempre se oía así”, contó Brenda, trabajadora de un puesto de tacos.
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