Saltillo

Publicado el domingo, 6 de agosto del 2023 a las 04:00
Saltillo, Coah.- En la memoria de los saltillenses permanecen aquellos negocios que por el desarrollo de la ciudad y la competencia tuvieron que cerrar.
Negocios que marcaron la vida de las personas y en donde se forjaron buenos recuerdos.
¿Quién no recuerda el Cine Palacio? Hace apenas 8 años, en 2015, tuvo que cerrar para darle la bienvenida a un nuevo negocio, una zapatería; esta es la historia de innumerables comercios que el tiempo y la competencia se los tragó.

El Cine Palacio fue inaugurado el 1 de diciembre de 1941, pero 74 años después dejo de recibir a las familias, quienes recuerdan con cariño las películas, que ahí pudieron disfrutar.
“ Aquí es donde me traía mi mamá también, y yo después traje a mi hijo, recuerdos demasiado bonitos (…) si es lamentable como quiera, porque pues ya son lugares de años y de nuestra infancia, aquí me traían”, recordó Maribel Vélez, saltillense.
También en el corazón de Saltillo estaba el Cine Florida, en la calle Álvarez. De aquel espacio de entretenimiento ya nada más queda el inmueble. Abrió sus puertas en 1957 y actualmente funciona como una especie de carpintería.

Además de las salas de cine, hay otro tipo de negocios que formaron parte de las actividades diarias de los saltillenses y de los que ahora sólo se tienen buenos recuerdos.
Tal es el caso de la tienda departamental García, donde se vendían todo tipo de productos. Tenía al menos dos sucursales, una en la calle de Victoria equina con Xicoténcatl y una más en Allende, esta última ahora es una escuela.

“ Mal, ya no se ve igual, ya nada es lo mismo”, indicó Alicia Martínez, quien recordó con nostalgia los antiguos comercios que ya han cerrado.
En el bulevar Venustiano Carranza, esquina con Campeche, estaba la Heladería Danesa 33, a donde acudían frecuentemente los estudiantes de escuelas aledañas, como el Ateneo y el Tecnológico de Saltillo. Ahora ese lugar lo ocupa una farmacia.
Ahí, muy cerca, en la calle Torreón, de la Colonia República, estuvo una de las primeras tiendas de autoservicio de la capital del estado.
Por la década de los 70 brindó servicio la tienda Autodescuento, que luego se convirtió en Gigante, conocido por los saltillenses como “Gigantito”.
Actualmente, el edificio que albergó aquellas tiendas es ahora la sede del Instituto Estatal de Educación para Adultos (IEEA).
Con el tiempo muchas cosas han cambiado, las calles son más transitadas, hay más saltillense, y los gustos y necesidades de las familias no son las mismas que hace algunas décadas.
Algunos sobreviven
Algunos negocios cerraron, pero también hay otros comercios que se resisten a desaparecer, que diario se reinventan, cuidan sus clientes y viven de la tradición.
Ejemplo de ello es La Esperanza, tienda de ropa y de artículos varios que ha vestido a los saltillenses por más de seis décadas. Actualmente es administrada por Javier Aguirre y antes por su papá.

“ Aquí en el Centro yo tengo aproximadamente 40 años, pero este puesto lo tiene mi papá desde hace 60 años”, indicó.
Han buscado la forma de vencer la competencia de grandes cadenas. La constancia y la calidez en el servicio han sido indispensables en la lucha, y aunque han batallado por mantener a flote el negocio familiar, siguen atendiendo a sus clientes en el Mercado Juárez.
“ A duras penas y haciéndole la luchita, innovando cosas, cambiando giros, etcétera. Tiene uno que renovar muchas cosas para poder subsistir (…) Si hay muchos clientes de buen tiempo atrás que todavía siguen viviendo”, agregó.
Otro ejemplo de éxito pese al tiempo es la Botica Recio, que durante más de 100 años ha surtido de medicamentos y remedios a los saltillenses.

Fue inaugurada en 1906 por Félix Recio, quien le apostó a la salud como negocio y aunque en Saltillo hay infinidad de nuevas y grandes farmacias, continúa vendiendo gracias a la calidad de sus productos.

Está ubicada en la calle Pérez Treviño, entre Manuel Acuña y Allende, aún tienen algunos antiguos aparadores y en una vitrina encierran las antiguas fórmulas con las que curaron a los saltillenses de antaño.
Ahí mismo, en el primer cuadro de la ciudad, está otro puñado de negocios, que pese al tiempo y a la modernidad, se aferran a la calidad de sus productos para continuar vigentes.
También sigue abierta la botica Pauster, el Café Ese y Rogelio Bicicletas, además de la papelería Alameda.
En Manuel Acuña está la Panadería La Crema, que desde 1965 permanece en la memoria gastronómica de los saltillenses, a no más de un kilómetro está una de las varias sucursales de la Panadería el Radio, con más de 100 años de antigüedad, fundada en 1920.
A un lado de los antiguos locales, se han edificado nuevas tiendas, el contraste de lo moderno se alcanza a ver en las calles del primer cuadro de la ciudad. Entre los comercios que luchan por mantenerse vivos y aquellos que recientemente acaban de nacer.
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