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hace 2 meses
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Abate el coronavirus trabajos informales

Cese de actividades por la pandemia alcanza también a pulgueros, taxistas, meseros, cantineros y hasta a las damiselas

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Abate el coronavirus trabajos informales
En caída libre el empleo informal que aún opera en la ciudad.
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Monclova, Coah.- Son boleros pero ahora no hay brillo en sus vidas por la abatida actividad comercial, no hay clientes y meditabundos esperan que algún peatón cruce la Plaza del Canónigo, y a escasos pasos de ahí una media docena de lavacoches miran hacia todas direcciones ante la posibilidad de sacar lustre a sus bolsillos limpiando vehículos.

Son los olvidados, a quienes el calor arriba de los 35 grados al mediodía no les derrite el ánimo de obtener algunas monedas para llevar a casa. La contingencia sanitaria por el coronavirus contagió su endeble economía familiar y el horizonte no pinta nada bien. Cientos de empleados del comercio y restaurantes cerrados aguardan en sus casas noticias de reapertura.

Juan Manuel Meraz Rodríguez es un bolero emblemático de la céntrica plazuela con 40 años en este empleo informal y aunque la contingencia sanitaria le cepilló su actividad, no desea que la pandemia del coronavirus infecte su alacena por eso desde temprano sale a la calle con sus herramientas; tinta, grasa cepillo y franela.

“Salía el chivito para subsistir, pero ahora mucha gente se queda en casa por miedo al coronavirus, casi todas las tiendas están cerradas, no sé qué haremos, pero el hambre es mala consejera”, lamenta el sexagenario como tratando de exorcizar estos tiempos de pandemia y angustia económica.

Desde la plazuela ubicada a espaldas de la parroquia Santiago Apóstol, Juan Manuel Meraz dirige su mirada como radar hacia la calle Hidalgo intentando detectar a algún peatón con zapatos que ameriten al menos una cepillada para quitar el polvo, “cobramos 30 bolas, pero hace rato hice un jale de 10 pesos porque el cliente no traía más”.

Reynaldo Vázquez, dice que tradicionalmente la gente llegaba a leer a la plazuela y lustrar su calzado antes de ingresar a una tienda o restaurante, y así obtenían ingresos de tal forma que aunque empleo informal sí permitía la subsistencia al lado de sus familias.

César Rodríguez González dice que todos los boleros de la plazuela son casados que obviamente hay muchas necesidades y pagos por realizar. Si el empleo informal está devastado, los empleos formales también porque las céntricas tiendas cerraron dentro de las medidas preventivas para inhibir riesgos de contagio del coronavirus.

Meraz Rodríguez, observa una cercana cantina igualmente cerrada por la contingencia sanitaria y comenta; “ahí entraban mujeres a hacer la lucha con los parroquianos, supongo que también están en difíciles condiciones económicas, lo mismo que los cantineros”.

No únicamente la gente procura no salir a la calle dentro de las recomendaciones de protección preventiva dictadas por autoridades sanitarias de los tres niveles de gobierno, sino que simple y llanamente ya no tintinean las monedas en los bolsillos, el papel moneda es caro y escaso.

Hace justamente 10 meses, el 27 de mayo de 2019 el Gobierno Federal congeló las cuentas bancarias de Altos Hornos de México, y el misil despedazó la economía local, miles de obreros externos perdieron el empleo, y las facturas de los proveedores locales quedaron atrapadas en una suspensión de pagos no judicializada.

Pero la contingencia sanitaria pareciera ser el tiro de gracia para miles de familias; rezos y plegarias a Dios para que esto termine pronto. En los cruceros de la ciudad estoicamente algunos hacen malabares con pelotas intentando llamar la atención de los automovilistas, sus rostros reflejan angustia.

Hasta hace algunos días los boleros trabajan atareados toda la mañana, ni siquiera intercambiaban saludos esmerándose por satisfacer a los transeúntes, pero ahora se reúnen en grupo, conversa, intercambian experiencias de los difíciles episodios que enfrentan.

Boleros, lavacoches, pulgueros, taxistas, abogados, cocineros, meseros, etc, ven transcurrir los días y no hay señales de que el Gobierno Federal implemente una estrategia social. El sol cae a plomo como tratando de aluzar la ensombrecida economía local, de registrarse lluvias fuertes sería peor aún.

“Al menos que condone el Gobierno Federal el importe del recibo de Comisión Federal de Electricidad”, sugiere Guadalupe Noriega Rodríguez, vocero del Comité Municipal Auxiliar de Movimiento de Regeneración Nacional. De no ser así, la dependencia electrocutará su paupérrimo presupuesto.

Juan Manuel Meraz mira firmemente el suelo y reitera; “el hambre es mala consejera”, y no necesita profundizar más al advertir que pueden agravarse los problemas sociales como robos, asaltos, prostitución clandestina, entre otros, en caso que esto no termine pronto o que el Gobierno Federal no implemente una medida emergente.

El pasado 10 de marzo miles de monclovenses participaron en una mega marcha organizada por el Sindicato Democrático con el objetivo de pedir al gobierno lopezobradorista que puche la devastada economía local, pero la pandemia del coronavirus es un poderoso tornado que se está llevando todo.

Sin embargo, no hay señales de que el Gobierno Federal aliente la actividad económica en Monclova, no obstante los incesantes reclamos de múltiples sectores de la localidad, por la contingencia del coronavirus la economía parece agonizar. El complejo siderúrgico Altos Hornos de México da respiración de boca a boca a la economía monclovense.

Desde entonces no hay señales de que el Gobierno Federal caliente la economía local donde Guadalupe Noriega estima que aproximadamente un 30 por ciento es empleo informal, y donde actualmente hay miles de afectados desde pulgueros y boleros entre otros oficios informales, hasta labores intelectuales como el caso de la abogacía donde el coronavirus impuso su ley.

A los cantineros también se los bebe en copas el coronavirus pues remotamente los dueños de las tabernas les están pagando, tal vez ni siquiera una ayuda económica, las mujeres que asisten a estos sitios en su mayoría son madres solteras, negrísimo el entorno.

Mario Garza Pérez, dirigente municipal del partido Movimiento Ciudadano dice que ante la sequía económica, el Gobierno Federal debería disponer que en esta situación de emergencia las administradoras del fondo para el retiro (AFORE´s) entreguen recursos a los trabajadores.

“Esto es urgente que se aplique, de no ser así, entonces no sabemos qué sucederá, pero con el paso del tiempo y sin dinero esto se complicará desde el punto de vista de estabilidad social”, añade. Dijo que resultaría peor si el Gobierno Federal no aplica las medidas de prevención porque tendría un costo social.

“No veo razón por el cual el Gobierno Federal no condone el importe de los recibos de consumo de energía eléctrica a la gente, y las Afores los recursos financieros que corresponden a la clase trabajadora, esta es una situación de emergencia y la situación no es nada agradable”, considera Garza Pérez.

Algunas tiendas y grandes almacenes de víveres lucen semivacíos, pero no es por temor al coronavirus, a la gente de escasos recursos económicos les espanta más el hambre, lucen así por la escasez de papel moneda. Ahora resta esperar que desaparezca el riesgo, pero la contingencia va para rato.






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