×
hace 3 semanas
[Espectáculos]

Adiós Celso Piña

El músico regiomontano fue el máximo promotor del vallenato en México

Imprimir
Adiós Celso Piña
Foto: Especial
Aurelio Pérez Rocha | Edgar Zuazua | Rosalío González | Saltillo, Coah.- Seguirán siendo muchos los que se emocionen al escuchar los versos del tema vallenato Como el Viento y más al saber que Celso Piña, quien la interpretaba con singular sentimiento, ya no está en este mundo.

El gremio musical se vistió de luto ayer tras la muerte del llamado Rebelde del Acordeón, uno de los máximos exponentes del género tropical en México, entre cuyos méritos principales estuvo el de democratizar el goce de la cumbia colombiana en el país, y mantenerle presente, a través de la música, al Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, su querida Colombia.

Apenas los seguidores del también conocido como Cacique de la Campana amanecieron ayer con el mensaje en redes sociales que decía “No hay quién se resista a la cumbia”, y el cual acompañaba a un video de una presentación en vivo de Celso junto a Pato Machete con el tema Cumbia Sobre el Río Suena, cuando al mediodía trascendió que el músico había sido trasladado al Hospital San Vicente, de la capital neoleonesa, ya que había sufrido un infarto, y un par de horas después se dio a conocer su deceso.

Su hija, Cecilia Piña, se despidió de él a través de redes sociales: “Papá te amo con todo mi corazón, fuiste y serás siempre el mejor del mundo, no tengo palabras para expresar. No sabes cuanta falta me vas a hacer”.

HIJO DE UN BARRIO BRAVO

El vallenato encontró en el sur de Monterrey un nuevo hogar, bajo el cobijo de la pobreza y las pandillas, donde amenizó los bailes populares, donde el sonidero se entremezcló hasta desplazar a la polca o la cumbia.

Eran los años 70, el contraste con el pujante crecimiento de la industriosa ciudad era evidente a poca distancia, desde el Cerro de la Campana, donde convergen colonias como la Independencia y Nuevo Repueblo. La última sería el hogar de toda la vida de Celso Piña.

A las faldas de la Loma Larga se impusieron los ritmos del acordeón con botones, guacharaca, flautas y percusiones, al tiempo que incrementaban la drogadicción y los asaltos. Eventos masivos eran solo una idea incipiente.



Fue en 1981 cuando un hombre tomó la iniciativa de hacer sonar la música más allá de la casa, ese solo podía ser uno oriundo de la Nuevo Repueblo, uno que sintiera el latir de La Campana, ese era Celso.

Pasaron los años y en la llamada “favela” regiomontana los índices delictivos recrudecieron, pero el llamado Cacique de La Campana mantuvo siempre el amor por su tierra. Tal fue esta demostración de afecto que pese a la fama jamás se despegó del sector.

Momentos de alto riesgo tuvo que encarar a tal grado que dejó de efectuar masivos en la ciudad. Entre 2008 y 2016 La Campana se convirtió en uno de los bastiones del crimen de la zona metropolitana. Pero el sonidero fue más fuerte, mantuvo la esperanza de quienes cohabitan en esta zona de la Sultana del Norte; el sonidero fue el canto de guerra para las “retas” en improvisadas pistas de baile; el sonidero se tranformó en folclor gracias a Celso Piña, hijo pródigo de la Nuevo Repueblo.

SALTILLO VIBRA CON SU MÚSICA

Los barrios más bravos del norte de México bailan al ritmo de Celso Piña.

En Saltillo, el músico dejó huella en los sectores populares por lo común que resulta escuchar su ritmo en colonias como la Guayulera, Bellavista, Tetillas, Teresitas, Minita y Cerro del Pueblo.

En tianguis, azoteas, coches modificados, fiestas patronales y competencias entre pandillas, y en las bocinas que algunos chicos improvisan en las jardineras de la Alameda Zaragoza se escuchan las canciones de Celso.

Durante la Administración de Humberto Moreira, la música del acordeonista pasó de las fiestas de barrio a los eventos oficiales, debido a que al exGobernador le gustaba bailar temas como Cumbia Sampuesana y Cumbia Sobre el Río, que marcaron la carrera de Celso y el estilo de Moreira para relacionarse con la gente.

En los barrios populares de la ciudad se acostumbra a persignar el piso antes de bailar una cumbia de Celso, quien es un icono de las ciudades al norte de México donde pocos se resisten a su ritmo y todos lo hemos escuchado alguna vez aunque sea solo por casualidad porque su acordeón se deslizó en notas musicales por todas partes.



Un grande del norte

> Nació el 6 de abril de 1953 en Monterrey, Nuevo León.

> De joven trabajaba en una tortillería de la colonia Independencia.

> Nunca tomó clases de música y sin ser colombiano, dominó el acordeón como los grandes del vallenato.

> Fue considerado por la crítica y el público como uno de los músicos más destacados de la cumbia vallenata.

> Fue pionero en mezclar cumbia con otros géneros, como norteño, sonidero, ska, reggae, rap, hip-hop y pop, entre otros.

> Sus primeros éxitos se dieron con temas como María Salomé, Pensando y Fantasía de Acordeón, que se desprendieron de Dile, álbum de 1996.

> Sus versiones lograron extenderse a otras vertientes en las que inyectó a su trabajo elementos del rock y con música norteña.

> Esas fusiones lo acercaron al público joven que comenzó a escuchar la cumbia y dejar de lado los mitos y estereotipos que se tenían de este género.

> Su talento y esfuerzo lo llevaron a tocar en diversos festivales como el Cervantino y El Vive Latino,

> Asimismo, estuvo presente en galas de premios como los Latin Grammy y los Video Music Awards compartiendo escenario con figuras de la música en español como Lila Downs, Julieta Venegas, Natalia Lafourcade y Gloria Trevi.

> El último concierto que dio fue en Milwaukee, Wisconsin, el pasado sábado, y en el país la última actuación la tuvo el 10 de agosto en la Feria de Coronango, Puebla.



Imprimir
te puede interesar
similares