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[Arte]

Anatomía del Alma, deconstrucción de la fe

En su nueva exposición, el pintor Antonio Ferlun analiza la relación entre la creencia espiritual y el cuerpo físico

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Anatomía del Alma, deconstrucción de la fe
Saltillo, Coah.- Enormes seres que gritan ante la soledad que los rodea; rostros grotescos que dibujan una sonrisa forzada; cuerpos que exhiben sus rasgos demacrados, y caras cuyas tiernas miradas tiernas invitan a observarlas cuidadosamente, es lo que presenta la exposición Anatomía del Alma.

Inaugurada el pasado viernes en la sala de exhibiciones temporales del Museo del Desierto (Mude), la muestra del artista plástico Antonio Ferlun dialoga con tres temas: la fe, el cuerpo y el tiempo. Todos ellos intentan dar una reflexión sobre los prejuicios que permean en la mente humana y encaminan al espectador a pensar que la belleza está en el ojo de quien la mira.

Para el pintor, quien se desempeña como profesor en la Escuela de Artes Plásticas Rubén Herrera, el contexto social y cultural de la ciudad en la que pasó su infancia fue clave para crear estas piezas. Un lugar en el que las iglesias y los crucifijos eran el paisaje eterno.

“Crecí en Puebla, una ciudad muy religiosa, así que siempre estuve imbuido en una sociedad muy dogmática. Recuerdo que de niño una de las imágenes que más me impactó fue la de dos cristos crucificados, porque es una imagen fuerte y grotesca, pero cuyo significado no es ese, sino que versa sobre la fe y la esperanza.

“Eso me hizo pensar en cómo los hombres suelen desechar a los personajes grotescos o monstruosos por lo que está afuera y no ven que dentro de ellos hay fe, esperanza y buscan ser felices. La idea de esta exposición es fusionar esa mezcla entre lo exterior y lo interior, quería hablar sobre esa relación entre cuerpo y fe, representado aquí por seres fantásticos y monstruosos”, comentó el artista a Zócalo en entrevista.

Las 25 obras que conforman Anatomía del Alma pueden entroncarse con la frase del dramaturgo francés Alfred Jarry, quien dijo que “es convencional llamar monstruo a cualquier mezcla de elementos disonantes, pero yo llamo monstruo a cada rasgo inagotable de belleza original”.



Tiempo

Ferlun señaló que siempre hay un punto de encuentro entre el mundo real y el que él ha creado a través de su pincel, ya que el arte se ve influenciada por sucesos diarios tanto del creador como del espectador.

“Quería darle a mis personajes un aspecto de la belleza que partiera de un juicio de valor. Mis personajes no buscan asustar, no es su naturaleza, es solo su aspecto. Quiero que mis espectadores vean en esos monstruos lo que somos nosotros; ello tiene que ver con nuestra forma de vida y las decisiones que hemos tomado. En las obras de arte siempre hay una parte de tu vida, porque todas están hechas de momentos específicos que te hicieron pensar de cierta manera y que te guiaron a las ideas que dieron paso a tus obras”, explicó.



El autor contó que hay una pieza que dibuja el rostro grotesco de un monstruo, pero que realmente es un autorretrato. Esa imagen dio paso a una reflexión sobre el tiempo y el cambio que aparece también en otras de sus obras.

“También me interesa captar el proceso de mutación que el tiempo causa en nosotros. Es ver, quizá, como un niño muy bonito se ha convertido en un anciano, quizá grotesco. Los organismos evolucionan y cambian con el tiempo, hay cosas en estos personajes que pueden hacer que el otro se sienta identificado con él porque en sus características ve algo que le recuerde una situación que le ha pasado y cómo ha cambiado, por eso me interesa que el inconsciente entre mucho en juego al ver las obras, sino es así, las obras se tornan aburridas”, concluyó.

Visítala

» Anatomía del Alma
» De Antonio Ferlun
» Museo del Desierto
» 10:00 a 18:00 horas


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