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hace 1 mes
[Arte]

Bailan estrellas al ritmo de piedras potosinas

Melissa Soto y Mabel Garza encabezaron el acto junto con los niños África Seifert, Juan Pablo Hernández y Ana Vianey Carillo

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Bailan estrellas al ritmo de piedras potosinas
Foto: Zócalo | Cortesía
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Real de Catorce.- En el siglo 6 antes de Cristo una mujer griega escribió cuatro versos que dicen “Se ha ocultado la luna. También las Pléyades Es la medianoche y las horas se van deslizando, y yo duermo sola”. Enigmática, apasionada y, sobre todo, melancólica, la estrofa inspiró a la dramaturga Mabel Garza a revivir la voz de la poeta de Lesbos, pero en el desierto wixarika, en el corazón de Real de Catorce.

Miembro del equipo de artistas coahuilenses que asistieron al encuentro 14 en 14, Garza unió su amor por la poesía y su destreza escénica para montar Piedras como Estrellas, donde unió la lectura en voz alta con una coreografía, reflejo de la constelación de Antares.

Según detalló “el poema se va a desunir, pero será el mismo, esto se refleja en un trazo coreográfico de Melissa Soto, ya que Piedras como Estrellas es un espejo: se hará una constelación con rocas y el ritmo será producido por jóvenes catorcenos que golpearán otras”.

Las Pléyades tienen una serie de versiones al español: Rubén Bonifaz Nuño, José Emilio Pacheco, Gabriel Zaid, mismas que Garza recitó en el centro del anfiteatro que rebotó la voz, regresando la memoria al tiempo de la declamación griega.

Al mismo tiempo, Soto movió su cuerpo en círculos que poco a poco la llevaron al centro del estadio bajo el ritmo de los golpes secos de las piedras potosinas, a cargo de los niños África Seifert, Juan Pablo Hernández y Ana Vianey Carillo. La parte dancística iba a ser realizada por Sara Ovalle de la compañía de danza contemporánea torreonense El Mezquite, pero por problemas personales no pudo asistir.

Así, el reflejo del mismo cielo que Safo miró hace 2 mil 600 años es, también, una forma de volver en el tiempo. Otra forma de hablar con los muertos, aquellos que dejaron palabras en la historia que ahora leemos.

“Safo es una poeta temblorosamente viva y muy provocadora, pero sobre todo este poema nos hace vibrar y nos cimbra porque habla de algo que era muy inusual en el siglo sexto antes de Cristo, cuando no se cantaba al amor, esa es una de las grandes aportaciones de Safo a la poesía, porque es su tiempo se exaltaba la fuerza bélica, los desfiles, los guerreros y las procesiones, pero de repente surge esta mujer alabando y diciendo que el deseo es un acto creativo. Es algo muy contemporáneo que se puede constatar en la voz, en como caen las palabras… es algo muy impresionante”, concluyó.


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