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hace 2 meses
[Saltillo]

Benito Canales López llega a 100 años emprendiendo

Es ingeniero agrónomo de profesión y actualmente se dedica al desarrollo de fertilizantes

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Benito Canales López llega a 100 años emprendiendo
Foto: Especial
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Saltillo, Coah.- Benito Canales López nació el 21 de marzo de 1920 en el poblado minero de Palau, municipio de Múzquiz, Coahuila. Es el segundo hijo de nueve procreados por el matrimonio de Carolina López, dedicada a las labores propias del hogar, y Eutiquio Canales, minero mayor en las minas de carbón de la localidad. Ambos, conscientes de las peripecias y peligros inherentes al oficio de minero, determinaron que ninguno de sus hijos jamás bajaría a las oscuras y húmedas entrañas de la tierra a extraer el negro y preciado mineral para ser comercializado por compañías extranjeras.

Para ello, con esfuerzo y sacrificio ejemplares, les proporcionaron educación a todos los que lo desearon. Benito Canales López estudió la primaria en Palaú; después de terminar sus estudios primarios, don Eutiquio y doña Carolina lo enviaron por ferrocarril a Saltillo para que estudiara en la entonces Escuela Regional de Agricultura Antonio Narro, la única con internado en ese entonces.

En Saltillo, Benito, a sus escasos 12 años, conoce el pavimento y se impresiona con la grandiosa escalinata de la majestuosa Benemérita Escuela Normal del Estado, en donde presenta su examen de admisión. Aprobado, inicia sus estudios profesionales en la mencionada Escuela Regional de Agricultura Antonio Narro. En esta escuela de escasos recursos físicos y económicos, y en un ambiente de férrea disciplina militar, Benito recibió las simientes de las ciencias aplicadas a la producción agropecuaria.

Durante cinco intensos años, el joven estudiante recibió los conocimientos y las bases que le servirían de herramientas para desarrollar todas sus potencialidades y convertirse en un brillante profesionista, un honorable funcionario público y un exitoso emprendedor.




Primer trabajo

En 1937, a la edad de 17 años, Benito recibió su carta de pasante de ingeniero agrónomo
y su primer trabajo fue como maestro en una escuela técnica en Oaxtepec, estado de Morelos. Por azares del destino, a los 19 años, se convierte en director de esta escuela y como tal implementa algunos de los sistemas adquiridos estos en su alma terra mater, tanto en lo educativo como en el comportamiento de los estudiantes, lo que le merece el reconocimiento y elogio de las autoridades correspondientes al observar el orden y disciplina con las que se conducían los discípulos, aun estando estos en huelga estudiantil.

Después de tres años de estar en el sur y escuchando el sabio consejo de una voz amiga que le dice: “vámonos, Benito, porque si no aquí nos casamos y hasta la tierra perdemos”.

En 1940 regresa a Saltillo como maestro de la Escuela Superior de Agricultura y Ganadería del Estado y recibe su título de ingeniero agrónomo en 1941. Al año, su amigo y compañero de estudios, el ingeniero Eulalio Gutiérrez Treviño, le ofrece una beca para realizar estudios de posgrado en la Universidad de Texas A&M con especialidad en la producción de conservas de verduras para su planta ubicada en el municipio de Ramos Arizpe.




Tiempo de amor

Siendo aún estudiante de la Universidad de Texas A&M, realiza un viaje de visita a Saltillo y acude a un baile en la Sociedad Manuel Acuña, donde nombra para bailar a una guapa muchacha ramosarizpense. En relación con este encuentro, don Benito comenta: “y ella nunca me dijo que la fuera a sentar, durante los próximos 54 años”.

Al terminar sus estudios en el extranjero, regresó a su plaza de maestro a la ya Escuela Superior de Agricultura Antonio Narro y a trabajar en la fábrica de conservas ubicada en la entonces vecina Villa de Ramos Arizpe. Al cerrar la fábrica de conservas por incosteabilidad y, gracias a la sólida preparación recibida, en su alma mater, se ayudó con trabajos de topografía y construcción, nobles actividades que siempre le brindaron la oportunidad de obtener ingresos adicionales.

En 1946 se casa con la señorita Alicia Farías Flores, mujer que ha sido su inspiración y musa en todos los aspectos de su vida, dedicándole poemas en su libro Rimas con Tiempo y Tiempo.

En sus 54 años de feliz matrimonio formaron una honorable familia con cuatro mujeres y dos varones, todos profesionistas de bien. A la fecha su descendencia asciende a seis hijos, 18 nietos y 37 bisnietos

En 1949, Benito junto con otros 10 compañeros de la Narro realizaron proyectos de sembradío de algodón en el estado de Tamaulipas. Sin embrago, por inclemencias imprevistas del tiempo no tuvieron éxito y regresa a la ciudad de Saltillo para dedicarse nuevamente a la construcción.

Circunstancias especiales le abren la puerta para desempeñarse como jefe de Obras Públicas de Torreón, Coahuila; su eficiente y honorable ejercicio en este cargo durante la Administración municipal de don Braulio Fernández Aguirre fue el atributo fundamental para que cuando don Braulio llegase a Gobernador del Estado lo llamara para ocupar el puesto de director de Obras Públicas de Coahuila.




Al servicio del pueblo

Durante su gestión se realizaron múltiples y significativas obras en todo el estado, distinguiéndose las escuelas de Leyes, Ciencias Químicas, Enfermería, Comercio y Administración, Odontología, El Gimnasio de Torreón y el Edificio Coahuila, entre otras.

Al terminar el periodo de Gobierno de don Braulio Fernández, el ingeniero Benito Canales sigue en el puesto de director de Obras Públicas del Estado con el nuevo gobernador, el ingeniero Eulalio Gutiérrez, compañero de generación de la Narro, con quien implementa un relevante plan de construcción de caminos y bordos de contención de agua en todo el estado. Este plan sirve como ejemplo al Gobierno federal para desarrollar el Plan Juárez en todo el país.

En 1972, el ingeniero Benito Canales es requerido nuevamente por don Braulio Fernández, quien a la postre era el director de la Comisión Nacional de Zonas Áridas, para ocupar el puesto de director técnico de dicho organismo. En este puesto, el ingeniero Benito Canales, conjuntamente con diversas instituciones educativas, centros de investigación y gobiernos estatales, coordinó proyectos de desarrollo, entre los que destacó la fundación del Centro de Investigación en Química Aplicada (CIQA) y la instalación de la planta piloto para la extracción de hule a partir del guayule, lo que le valió que el presidente Luis Echeverría lo enviara a Israel, en donde tuvo la oportunidad de conocer los incipientes trabajos que se hacían con microorganismos de las algas marinas para utilizarlos como fertilizante orgánicos.

A los 65 años, el ingeniero Benito Canales se jubiló como funcionario público, y con una exigua pensión inicia en la cocina y cochera de su hogar y con utensilios culinarios, unos y otros muy rudimentarios, la investigación y desarrollo de técnicas para la extracción de microorganismos de algas marinas para su aplicación en cultivos agronómicos y así mejorar su rendimiento.

Careciendo de los recursos económicos para llevar a cabo sus metas, acude con su amigo Braulio Fernández Aguirre, con quien, a través de años de trabajar con él, había cultivado una cercana amistad, y a quien le ofrece el producto que denominó Algaenzim para la aplicación en la nogalera que don Braulio poseía en la región lagunera. Don Braulio de inmediato aceptó, pagándole por adelantado el pedido correspondiente y con este dinero Benito Canales adquiere los insumos para la producción de Algaenzim. De esta manera germina la compañía denominada Palaú Bioquim.




Largo camino

Desde ese entonces a la fecha, el camino ha sido largo y tortuoso, pues siempre el ingeniero Benito Canales ha tenido que vencer dificultades técnicas, económicas y muchas de ellas paradigmáticas, ya que quienes estaban al frente de las instituciones oficiales de investigación ponían en duda los resultados de sus investigaciones, con el argumento de que “es pura brujería que no sirve para nada”.

Sin embargo, el tesón y determinación de Canales, quien siempre ha estado a la vanguardia en cuanto al tema de las investigaciones y sus resultados sobre su producto, han rendido frutos, pues a través de todo este tiempo ha promovido y financiado más de 150 tesis de licenciatura, maestría o doctorado, la mayoría de ellas en la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro.

Ha realizado convenios de investigación con diversas universidades, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, el Centro de Investigación en Química Aplicada y otros, ha registrado patentes nacionales e internacionales y otras que están en curso de registro, ha participado en congresos nacionales e internacionales y ha editado libros con los resultados de sus investigaciones. Su página web es: http://www.palaubioquim.com.mx

Actualmente Palaú Bioquim cubre las seis zonas agrícolas más importantes del país, exporta sus productos con mucho éxito a Centro y Sudamérica y es el soporte económico de más de 30 familias de empleados que trabajan y se desarrollan en esta exitosa empresa.




La modestia y la sencillez siempre han sido el modus vivendi del ingeniero Benito Canales López, pues parafraseando a Francisco de Asís, desea poco y lo poco que desea lo desea poco. Dicen que de músico poeta y loco, todos tenemos un poco, pero en su caso, él es un poeta que tiene la música por dentro y que dio con “lo que era”.

Al igual que a Renato Leduc, al ingeniero le fascina la cuarta dimensión, el tiempo. Y así, de tiempo en tiempo, Benito Canales se ha dado tiempo para escribir sus prosas y versos sobre sucesos que ha percibido en sus espacios a través del tiempo. Sin embargo, a diferencia de Renato, quien dice que el tiempo es oro, para Benito Canales el tiempo es trabajo, el tiempo es estudio, el tiempo es investigación, el tiempo es descubrimiento, el tiempo es aplicación y publicación de lo descubierto, pero, sobre todo, el tiempo es reconocer y rendir homenaje su familia, a quienes participaron en su formación, quienes le ayudaron y a su alma mater, la hoy Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro.

Por último, para Benito Canales, el tiempo también es alegría, felicidad, el tiempo es su vida y el tiempo es amor de pasados y presentes tiempos. Todo lo anterior expresado espléndidamente en su libro Rimas con Tiempo y Tiempo.




Sueños de Don Antonio

en su tiempo

Cabalgando su montura

Que se hicieron realidad

Escuela de Agricultura

Que ha evolucionado

al tiempo

“La Narro” Universidad.



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