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[Arte]

Cecilia Dávila escribe su cuarto propio

La autora Celina Dávila presentó Un Cuarto, en la Librería del Fondo de Cultura Económica Carlos Monsiváis

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Cecilia Dávila escribe su cuarto propio
Foto: Zócalo | Juan Villarreal
Saltillo, Coah.- Los hoteles son lugares de historias; miles de personas llegan a ellos y se van con la misma fugacidad con la que se limpia el cuarto y se cambian las sábanas. Una lata de cerveza, el olor del humo del cigarro que encierran les brindan un aura bohemia, pero también desesperanzadora, aunque otras veces es el lugar del amor secreto, de la pasión desbordada, de la libertad del amor humano.

Muchas de esas emociones y situaciones son las que Celina Dávila relata en Un Cuarto, libro que editado por Textofilia y la Universidad Iberoamericana se presentó el pasado jueves, dentro del marco de la Gran Venta Nocturna de la librería del Fondo de Cultura Carlos Monsiváis.

Acompañada de la autora Elena Gómez y el cineasta Sergio Avilés, Dávila conversó con Zócalo sobre su obra, una especie de hotel para cuentos que se arropan entre las paredes de una habitación propia.

“El libro nace porque creo que cada uno de nosotros tiene un cuartito en el que hemos dejado un recuerdo entrañable”, comentó Dávila, “además, hay mucho de autobiográfico dentro de estos relatos porque durante mucho tiempo trabajé en un madame breakfast”.


OBSERVAR DETALLES

Un Cuarto se compone por una serie de relatos cuyos títulos tienen el nombre de una ciudad y el número de una habitación, según la autora esto es para dar la sensación de que se conoce el lugar.

Esos 10 años que Dávila trabajó, le dieron la inspiración para la creación de estos cuentos. Al ver entrar y salir a las personas, imaginar por los gestos de sus rostros las tragedias y alegrías que cargaban o pensar en el destino que cada uno llevaba en su maleta, le dio paso a la creación de este pequeño libro de 80 cuartillas en las que se encierra un mundo de entrada por salida.

“Las labores domésticas son muy meditativas. En mi caso, el poner las mesas para los huéspedes te da tiempo para pensar en un montón de cosas, imaginas sus gustos y lo que no quieren. Cuando tiendes las sábanas al viento es mucho más porque te dejas llevar por sus sacudidas. Porque puede que salga disparado un calcetín o quizá un separador de libros, esos detalles te dicen mucho sobre las personas a las que pertenecen, y le da mucho más a la imaginación de cada uno”, detalló la autora.

La escritora Virginia Woolf decía que una mujer necesitaba un cuarto propio en el cual escribir y dar libertad a su pluma. En este caso Dávila es la propietaria de todo un hotel que guarda personajes e historias.

En Un Cuarto, Dávila se ha encontrado con las voces femeninas que caminan por esos pasillos estrechos que es su prosa y se miran en los espejos que guardan los dormitorios de paso que ofrece el hotel.

“Me he encontrado que hay muchas muchas voces femeninas y que la mayoría de los personajes son empleados de hoteles y posadas. Creo que hay una mirada muy receptiva en la escritura, sobre todo porque les he dado voz a los objetos. Aquellos objetos olvidados que nos definen; creo que la labor de la literatura es extraer la vida sicológica de los objetos para después darlos al mundo”, apuntó.

“Es por eso que la escritura para mí, es casi casi como roer un hueso, o el acto de rumiar como lo hacen las vacas. Es masticar algo en la primera escritura y encontrar todo lo que hay debajo de esos libros, esas sábanas o ese separados de páginas que está en un rincón”, detalló la autora con ocho libros publicados.

La presentación de Un Cuarto se dio dentro del marco de la Gran Venta Nocturna del Fondo de Cultura Económica, en el que hubo descuentos del 25 al 40% en más de 50 sellos editoriales.


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