×
hace 1 mes
[Arte]

Celebran 15 años del Cerdo con pintura

El artista Alejandro Cerecero inicia mañana los festejos del bar con su exposición Quincerdo

Imprimir
Celebran 15 años del Cerdo con pintura
Foto: Zócalo | Cortesía
Saltillo, Coah.- La Taberna El Cerdo de Babel está próxima a cumplir 15 años de promover la convivencia y la cultura dentro de sus paredes, aún así los festejos comenzarán desde mañana con Quincerdo, la tradicional exposición de Alejandro Cerecero quien, además, este año celebra 50 años de trayectoria como artista plástico.

Para esta muestra, el también escultor, ha preparado una serie de obras que se mueven entre la instalación, el arte objeto y la pintura. Todas ellas adornarán el centro cultural en el que, por derecho propio, se ha convertido el bar.

Según apunta el pintor, en estas piezas el espectador podrá observar “juegos con las antiguas culturas mexicana y china, así como la renovación de esas tradiciones”. Eso debido, también, a que según el zodiaco chino, este 2019 pertenece al horóscopo del cerdo.

“Es complicado juzgar mis piezas desde mí mismo, pero lo que hice en esta ocasión es exhibir una serie de cosas que, creo, encajan dentro de una línea, que en este caso es el tema del puerco, porque es el año chino de este animal. Dentro de la exposición hay piezas que coinciden con esa línea temática que me llamó la atención. Creo que las imágenes que pueden dar los cerdos siempre han sido muy deliciosas para la creatividad.

“En cuanto a las instalaciones son cosas que buscan homenajear de alguna manera al lugar. Las piezas de arte objeto son obras que juegan con el símbolo que son los puercos tanto en la cultura oriental como en la occidental. Esas tradiciones de México y China, pero también de otras aparecen aquí, todas ellas con lo contemporáneo”, apuntó el creador a Zócalo.

Tradiciones

Papel picado, un tapiz y varias pinturas entre las que se observan figuras humanas en tonos grises que se recortan sobre un colorido fondo e instalaciones que recrean el seco paisaje norestense en el que se han fundado ciudades que, con orgullo se mantienen en pie ante el desierto, es un poco de lo que podrá observarse mañana en la exposición.

Alejandro Cerecero es uno de esos nombres que marcan una época en específico, en su caso es el cumpleaños del Cerdo, ya que desde hace 13 años -una cifra cabalística-, le ha tocado exponer sus piezas en el mes de agosto. En ese tiempo ha visto crecer y ampliarse las ambiciones del bar, que cómo han señalado sus propietarios Sergio Castillo y Jerónimo Valdés, nació como un sitio para los amigos.

El pintor detalló que “siempre es necesario volver visible la labor que ha hecho el Cerdo, ya que desde el inicio del lugar se buscó una frescura especial en lo que exponían. Mi trabajo con estos amigos (Castillo y Valdés), es muy especial, ya que hemos visto muchos lugares que han nacido y han desaparecido. Por eso creo que el hecho de que el Cerdo cumpla 15 años es un logro que se ha formado a través del esfuerzo y la visión que ellos pudieron darle”.

El artista plástico también señaló que “a diferencia de los lugares institucionales que son sitios de inauguración y que después se olvidan, tanto el Cerdo, como otros lugares parecidos, son espacios en los que la cultura está viva, se mueve, se observa y existe una relación con las personas que los visitan, y preguntan por las obras que están ahí colgadas, que conocen y que muchas veces compran esas obras, lo cual es muy importante”.

Ciclos

Este 2019 es un año de festejo tanto para el Cerdo como para Cerecero, ya que este último cumple medio siglo de dar línea y color a sus lienzos, de explorar la bondad de los materiales en sus esculturas y en imaginar nuevas formas para convertir en realidad sus ideas, pero también de explorar y recrearse en su obra.

Su trabajo abarca pintura, escultura e instalación. Técnicas mixtas y rocas han pasado por sus manos, y llegado a los espectadores que están cerca de él. Una relación que se puede contrapuntear con los parroquianos que llegan a las mesas del bar a conocer y empaparse de esas piezas que dan una puerta a otro mundo.

“Hay una cercanía con mis amigos que gustan de mi obra, eso me obliga a estar enfrentándome a mí mismo para mejorar y no estar con la tendencia o lo que está de moda. También está el hecho de que vivimos en un mundo cambiante que nos llena de influencias porque hay mucho que ver y de donde aprender. Antes había una limitante en la que no podías conocer mucho de lo que se hacía afuera sino era por revistas. Ahora la modernidad nos ha dejado muchas cosas que prefiero ver de forma optimista”, finalizó Cerecero, quien deseó también, una larga vida a la Taberna El Cerdo de Babel.


Imprimir
te puede interesar
similares