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hace 1 mes
[Cultura]

Compañía Marie Chouinard cumple deseos a distancia con sus bailarines

Este viernes se llevó a cabo la segunda función de Time for Time, un proyecto a través de la plataforma Zoom

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Compañía Marie Chouinard cumple deseos a distancia con sus bailarines
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Ciudad de México.- Como un desafío a la reclusión y a la soledad que se vive en el mundo entero a causa del Covid-19, la Compañía Marie Chouinard, una de las agrupaciones de danza más reconocidas del mundo, encontró una forma para que su público, aunque paradójicamente lejos, pudiera tener con sus bailarines una conexión más intensa que nunca.

Este viernes se llevó a cabo la segunda función de Time for Time, un proyecto a través de la plataforma Zoom con el que los canadienses cumplieron los deseos que sus espectadores les confiaron.

Tras un registro previo llevado a cabo en días pasados, los asistentes recibieron acceso a la plataforma, donde, en el centro de cuartos de ensayo separados, los esperaban los bailarines de la compañía, listos para escucharlos.

Moderados por Jérémie Boucher, director general delegado de la compañía, el público podía solicitar la palabra por turnos para pedir un deseo, mismo que después sería traducido libremente en danza por uno de los intérpretes.

La dinámica, tomada a pulso por la audiencia, sin reservas o pudores, produjo momentos de entrañable conexión entre quien dio conocer un anhelo profundo y el bailarín encargado de alojarlo en su cuerpo.

"Mi deseo es ser vista sin tener que ser escandalosa", confió, por ejemplo, una integrante del público llamada Devin a la bailarina Sayer Mansfield.

Como se estableció en la reglas de este ritual, Mansfield escuchó el deseo de cerca, con el rostro próximo a la pantalla, y después se alejó a interpretar una coreografía energética y libre, pero silenciosa, que era imposible no ver.

Otra interacción sentida fue la que tuvo la asistente Dawn con el bailarín Scott McCabe, quien interpretó el deseo de liberarse de los instintos de agresividad que uno puede llegar a sentir ante las acciones de los otros.

Pocas, sin embargo, fueron tan emocionales como la de Shipra, quien deseó que su chequeo anual, al que se someterá en una semana, confirme que sigue libre de cáncer.

Y ninguna, quizá, fue tan dichosa, como la que hizo la maestra Suzanne, quien, desde un salón de clases, con un pizarrón a la espalda, pidió a nombre de sus 18 alumnos que el mundo encontrara concordia en estos tiempos difíciles.

La bailarina Paige Cueller interpretó el deseo haciendo círculos -como el mundo- con los brazos y, en una parte de su improvisación, inclinándose a besar el piso en un gesto amoroso.

Durante dos horas, la Compañía Marie Chouinard cumplió deseos de todo tipo, pero fueron obligados a detenerse por una falla eléctrica que, explicaron, ocurrió en el barrio de Montreal en el que se encuentran.

No obstante, cada una de las peticiones interpretadas recibió agradecimientos sinceros, algunos con lágrimas en los ojos, y hasta aplausos por parte de la audiencia.

Todavía mañana es posible asistir a la última función de Time for Time, con un registro en el sitio http://www.mariechouinard.com/19-septembre/.

A partir de una colaboración desde hace años, asimismo, el Sistema de Teatros de la Ciudad de México transmitirá la tercera función sin necesidad de registrarse en su página de Facebook, www.facebook.com/TeatrosCdMexico, donde también pueden verse las dos anteriores.

Con decenas de deseos ya cumplidos, la Compañía Marie Chouinard brindó un poco de alegría y esperanza a su público, sin importar la lejanía, en medio de la pandemia.


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