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Crisis, Covid, desempleo… el gran reto de Monclova

A 331 años de su fundación, la ciudad está inmersa en una epopeya por la recuperación que no ha sido fácil.

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Crisis, Covid, desempleo… el gran reto de Monclova
En marzo, los negocios de Monclova bajaron sus cortinas para poner un cerco a la embestida del coronavirus.
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Monclova, Coah.- Con épica batalla donde con esencia de acero la ciudad logrará la proeza de fundir la Covid-19 y reconstruir los vestigios de su economía, hoy Monclova cumple 331 años de su fundación con cuadros melancólicos en diversos sectores, pero sin brazos caídos porque la obstinación de los monclovenses por el trabajo es el combustible que activa la ciudad.

El 12 de agosto de 1689 el explorador Alonso de León fundó la Villa de Santiago de la Monclova, y 331 años después la ciudad está inmersa en una epopeya por la recuperación la cual no ha sido fácil, ha sido descomunal el esfuerzo, en ocasiones arrecia la contrariedad y se escucha el crujir de la economía, pero no el empeño por llevar el buque azotado por tempestades a puerto seguro.

Las páginas del historial monclovense ensombrecieron y el miedo diseminado por la ciudad empezó a correr presuroso desde que entre junio y julio de 2019 las compañías constructoras empezaron a meter la tijera a sus nóminas, derivado del congelamiento de las cuentas bancarias de Altos Hornos de México el 27 de mayo de ese año por la Unidad de Inteligencia Financiera.

Monclova una ciudad pequeña, pero pequeño no significa no ser grande, estaba lejos, muy lejos, de percibir lo que llegaría meses después cuando la ciudad se vestiría constantemente de luto por la Covid-19; las tiendas bajando sus cortinas por incosteables y apenas se escuchaba el ronroneo de la actividad, el virus del desempleo cortando la respiración de la economía.

Con la caída del asteroide que devastó salud y economía, esto reflejó sonrisas aisladas e interminable colección de rostros angustiados escaneando oportunidades de empleo, la tarea por la recuperación es titánica. Con 331 velitas encendidas, Monclova se levanta lentamente, pero con firmeza, el comercio tendrá que repuntar y las fábricas continuarán produciendo.

Aún falta mucho por hacer el camino es vasto y sinuoso, incluyendo la erradicación de la conducta de insolentes y su desprecio por la vida propia y ajena, al desacatar ordenamiento de medidas de prevención contra el coronavirus.

Un año difícil

Monclova ha sufrido mucho durante el más reciente año; el oleaje de murmullos inundó la ciudad justamente el 15 de marzo anterior cuando el paciente cero de coronavirus ingresó al Hospital General de Zona 7 del IMSS, varios días después las autoridades sanitarias escaneaban contactos que tuvo ese hombre y así tender un cerco sanitario.

El 27 de marzo, el paciente cero falleció, fue la primera defunción en Coahuila provocada por el criminal invisible donde aficionados a la ciencia ficción hasta consideran que el virus fue arrojado por extraterrestres. En apariencia no había nuevos casos, pero al día siguiente se confirmó el contagio comunitario, y el espectro de la catástrofe se apareció en Monclova.

La Secretaría de Salud del Estado anunciaba siete nuevos casos en Monclova por contagio local y todos eran trabajadores del Hospital General de Zona 7 del IMSS, pero eso era apenas el principio de la pesadilla. Monclova con apenas 210 mil habitantes tenía casi tantos como Torreón y Saltillo que entonces registraban 13 en ambas ciudades con cientos de miles de pobladores, diferencia abismal.

Había quebranto en la tranquilidad ciudadana, pero mientras las autoridades buscaban en las calles alguna zona de contagio, los infectados estaban la mayor parte del día trabajando adentro del nosocomio se trataba de médicos, enfermeras, intendentes y camilleros.

Por eso, Monclova sueña con regresar el tiempo, reacomodar las hojas desprendidas del calendario para borrar la pesadilla del coronavirus y el desempleo imparable, con un Hospital General de Zona 7 del IMSS con los cuartos de internamiento deshabitados, todo es posible pese a las adversidades.

Sanitizar los fatídicos episodios cuando fue ingresado un enfermo de oficio trailero que se convertiría en el paciente cero del Covid-19, o cuando los centros laborales al no poder oxigenar sus finanzas por la recesión económica empezaron a suprimir puestos de trabajo, hoy por hoy la gente intenta obtener algunos pesos.

Publican en redes sociales venta de pasteles, platillos, hamburguesas, elotes y golosinas; ofertan desde un viejo martillo hasta casas, sacan a la calle su ropa para colocarle etiqueta de venta con la esperanza de escuchar el tintineo de algunas monedas en lo más profundo del bolsillo.

La debacle de AHMSA

Con el congelamiento de cuentas bancarias contra AHMSA y la detención de su cabeza principal Alonso Ancira, los proveedores financieros inmediatamente se levantaron de su butaca y se alejaron de la mesa de negociaciones. El empresario los seducía para un crédito de 450 millones de dólares.

300 millones de dólares los invertiría en la construcción de una nueva Planta Coquizadora con 1500 empleos durante 2 años, y el resto en modernización de los trenes de Laminación en Frío y así producir acero especial orientado al mercado automotriz, pero los proyectos se colapsaron y el desempleo es un virus que sigue cortando la respiración de la economía, y se expande con más velocidad que la Covid-19.

La ciudad todavía no bajaba las copas por los brindis de Año Nuevo 2020 cuando el 9 de enero Altos Hornos de México anunció el cierre temporal del Taller de Aceración BOF 1 que a 7 meses de distancia luce como joya histórica de museo exhibida en una vitrina, similar cuadro registra el Alto Horno 6.

Sin embargo, AHMSA no resolvió despidos tras poner en pausa al menos por tres meses el Taller de Aceración BOF 1 y Alto Horno 6, pero la parálisis registra un acumulado de 7 meses frente a un mercado deprimido donde basta con el arrabio y acero líquido de Planta 2 para fabricar producto terminado de placa y lámina.

La inmensa mayoría de los aproximadamente 350 trabajadores involucrados están reacomodados en áreas similares de producción de arrabio y acero líquido en la Planta Siderúrgica 2 sin menoscabo de sus derechos.

Una minoría aplica mantenimiento de las adormecidas instalaciones en momentos en que la siderúrgica que preside Alonso Ancira y que dirige Luis Zamudio enfrenta su peor momento, sin liquidez, los volúmenes de producción a mínimos históricos y con deuda estimada en 600 millones de dólares.

Todas las factorías del sector manufacturera y transformador al igual que maquiladoras no escaparon al veneno de la recesión económica y hundimiento del mercado por el coronavirus, y el impacto del asteroide arrojó obreros a la calle.

Covid-19 infectó a 850 trabajadores de ambas plantas siderúrgicas de Altos Hornos de México, no en salud, pero sí en su economía porque el 6 de abril aunque la autoridad federal de salud declaró esencial a la industria acerera, dispuso resguardo domiciliario a los vulnerables a la infección por ser mayores de 60 años de edad, padecer hipertensión, diabetes u otros padecimientos crónico degenerativos.

Las últimas paladas de tierra caerán el próximo 7 de agosto en Micare ahí el silencio se estacionó ya no hay titánicas grúas ni maquinaria devastando la Frente Larga para arrancar a la naturaleza carbón térmico que genera electricidad a amplios sectores del país. Ahora sopletes y equipos de corte despedazan estructuras y luego lucirá un vasto llano con vestigios de lo que fue alguna vez Minera Carbonífera Río Escondido.

Con pasaporte en mano hacia la certidumbre, una minoría de trabajadores sexagenarios sonríen porque dispondrán de papel moneda de finiquito, y además el IMSS les absorberá a través de una pensión por cesantía, pero la inmensa mayoría luce preocupada porque con edad inferior a 35 años el dinero al igual que el carbón se quema y desaparece.

Adiós Micare

El carbón térmico servía para proveer las plantas generadoras de Comisión Federal de Electricidad denominadas José López Portillo y Carbón II enclavadas en Nava, pero se produjo un corto circuito cuando Andrés Manuel López Obrador ordenó a su amigo Manuel Bartlett director general de la paraestatal a electrocutar Micare la compañía de Alonso Ancira Elizondo.

Efectos sísmicos con afectación entre 15 y 20 mil empleos indirectos devastarán la ya moribunda economía de familias de las regiones Cinco Manantiales, Carbonífera, y Centro de Coahuila, de entrada y tras los primeros abonos de los finiquitos. De entrada, con las primeras exhibiciones en cheques, los trabajadores vivirán una economía ficción.

La radiación de la desaparición de Minera Carbonífera Río Escondido subsidiaria de Altos Hornos de México alcanzó a Monclova con afectación a proveedores de bienes y servicios y buen ramillete de puestos de trabajo.

La juventud que desde el 17 de agosto oficialmente causará baja de la empresa se truena los dedos; porque saben que en empleos no hay vacantes, hay sequía desde antes que llegara el huracán de la recesión económica y la pandemia Covid-19, hay hijos, hay familia, y el dinero se extingue escalonadamente.

Diferencia abismal respecto a aquellos que en la etapa otoñal de la vida, tendrán ingreso a la prestación social de la pensión ante el Instituto Mexicano del Seguro Social. Hay nervios porque el dinero es como un cometa que llega en remotas ocasiones, y así como llega se va, la minería agoniza.

El año 2020 continuó pintándose de negro porque el 27 de febrero AHMSA el pivote de la economía local informaba a la Bolsa Mexicana de Valores sus resultados financieros correspondientes del ejercicio próximo anterior con flujo en caída libre de 2 mil 519 millones de pesos bajo cero.

La utilidad de operación y la utilidad neta consolidada resultaron negativas en 6 mil 734 y 7 mil 055 millones de pesos respectivamente. Y lo patético; el 20 de mayo anterior AHMSA y Subsidiarias aplicaron 20 por ciento de rebaje al salario de casi 6 mil empleados de confianza para compra de insumos y sostener las operaciones en lo que parecía la fase terminal del emporio acerero.

En medio de la tempestad parece que la luz del faro anuncia el final de la travesía y es que el 17 de junio el Grupo Acerero del Norte que desde España preside Alonso Ancira Elizondo suscribió convenio con Grupo Villacero-Afirme para integrar una nueva sociedad que se consumaría a mediados de septiembre próximo.

Enemigo al acecho


Los demonios sueltos del coronavirus al igual que en el resto del mundo tocan puertas, acechan por la ventana, husmean, hurgan buscando víctimas para robarles la vida o al menos la tranquilidad y la salud. Han transcurrido casi 5 meses desde que el criminal invisible se estacionó en Monclova.

El día de ayer Monclova registró estadística de 157 casos activos de coronavirus entre su población estimada de 210 mil habitantes de los cuales 52 están encamados en el Hospital General de Zona 7 del Instituto Mexicano del Seguro Social y se detectaron 17 nuevos infectados.

Después de la catástrofe económica, la salud es ya el único patrimonio con que cuentan grandes sectores de la población, y a cinco meses de distancia la épica batalla continúa, en una epopeya donde la sociedad civil y autoridades locales lucen con la mirada cansada, pero no derrotada para retornar a la normalidad.

Dolorosa anécdota


Echando vuelo a la imaginación, ¿qué diría en el año 2100 un anciano de 90 años de edad a sus descendientes?. Un vistazo al futuro en la crónica, en los relatos de alguien que en 2020 fue niño en Monclova. Relataría entonces que; Ensombrecida la infancia por los horrores del desempleo donde la actividad huía casi a diario y una pandemia que apagaba vidas y atizaba la pobreza, así vivimos la niñez hace varias décadas.

Los meses se consumían y pronto olvidé que mi madre me llevaba a un jardín de niños no muy lejos de casa sobre un lomerío, la nostalgia quemaba sentimientos pues vagamente había reminiscencia de sus rostros y mucho menos de sus nombres.

En la niñez no alcanzábamos a comprender las dimensiones de las calamidades e infelicidades a gran escala pues los horrores de la pandemia que en Monclova había instalado su negro campamento parían desempleo, enfermedades y enclaustramiento.

El espasmo de la vida colapsó ilusiones por eso esa generación de niños de donde surgían miles de preguntas y mar de confusiones aprendió a leer y escribir casi en el umbral de la adolescencia, aunque desde los 4 años ya manipulábamos el teléfono celular.

La infelicidad se había estado estacionado. Otros decían que el virus había llegado para quedarse, todos esperaban que el letal intruso allanara en cualquier momento nuestros hogares secuestrando la salud, o en el peor de los casos, llevando su mensaje de muerte.

Preguntábamos los niños por qué de pronto la gente utilizaba mascarillas, en noticiarios de la época el tema bombardeaba los espacios. No era todo, terremotos en el mundo, huracanes, y señales de un porvenir cada vez más ensombrecido, sin escapatoria para huir del destino que todo nos robó, excepto el miedo y angustia.

No hay jale por ningún lado, decía mi padre sudoroso al llegar nervioso y preocupado tarde a casa en aquel 2020, pero con 10 años de edad no alcanzaba a comprender la magnitud del problema, no sabía que el dinero era fruto del esfuerzo en alguna actividad, solamente sabía que con papeles y monedas se compraban las cosas y que en casa había casi nada.

Eran tiempos de guerra con la pesada artillería del enemigo, un potente virus, era la lucha por la supervivencia, de una economía devastada. La población armada solo con una mascarilla, y alejada a metro y medio de la zona de riesgo, muchos ni se defendían, tal vez lo hacían intencionalmente buscando la muerte.

Salir a trabajar acechado por el largo brazo de la pandemia, decía mi padre entre sorbo y sorbo de angustia la cual digería lentamente mientras empujaba el humo de sus cigarros hacia sus pulmones, es como ingresar a un campo minado, sales a la calle y regresas sentenciado a vivir en una jaula con las puertas abiertas, lo que se conocía en la época como cuarentena.

Mi padre solía comunicarse con un desvencijado aparato que se le conocía como teléfono celular con amistades y compadres, de estrategias y posibles opciones para sortear el vendaval. Una salida de la crisis era pensión ante el IMSS, pero aún faltaba tiempo, la alternativa se diluía, se derretía, eso sucedió niños hace 80 años. Feliz Aniversario Monclova.


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