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[Coahuila]

Dan último adiós a las 4 mujeres asesinadas en San Pedro; cimbran tristeza y dolor a la región

Un pequeño billar de pueblo fue el lugar donde velaron a sus cuatro muertas, víctimas de feminicidio

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Dan último adiós a las 4 mujeres asesinadas en San Pedro; cimbran tristeza y dolor a la región
Fotos: Zócalo | Martín Balandrán
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Saltillo, Coah.- En el salón de lo que fue un pequeño billar de pueblo, la familia Ramírez Acevedo veló a sus cuatro muertas, víctimas del cuádruple feminicidio que cimbró a La Laguna, perpetrado por un hombre al que durante 10 años le brindaron su cariño y confianza.

En un ambiente crispado por la masacre, tres ataúdes blancos y uno café llegaron la tarde del miércoles hasta el ejido San Ignacio, en San Pedro de las Colonias, con los restos de Rosa María, Elvira, Rosa Elvira y Wendy Fabiola, quienes fueron recibidas por decenas de ejidatarios en una celebración religiosa extraordinaria que dirigió un enviado del Obispo de Torreón, Luis Martín Barraza Beltrán.



Las mujeres fueron asesinadas a palazos por José Cruz, la expareja de Rosa Elvira, quien hace una semana abandonó su casa por el viciado ambiente en el que vivía, bajo amenazas de muerte y abusos.

Sobre los gritos de dolor solamente se sobrepusieron los de justicia
, que la familia no deja de exigir desde el momento en que se enteraron de la matazón.



Indignación

La saña con la que José Cruz ultimó a las mujeres despertó la indignación en toda la región, cuyos ciudadanos piden la máxima pena posible en contra del responsable, que según narraciones de la familia, dejó al interior de la casa en la calle Morelos del ejido de San Ignacio un verdadero baño de sangre.

A las afueras de la casa, los familiares que llegaron desde Torreón, Saltillo y Zacatecas, así como los vecinos y amigos, dejaron veladoras para iluminar el camino de las víctimas de los feminicidios.





Un dolor profundo

Cuerpos que despertaron entre los asistentes a la misa de despedida, un dolor profundo por los gratos recuerdos que dejan las cuatro mujeres.

Rosa María Acevedo fue una mujer de su casa, animada televidente de programas de concurso deportivo y, a veces, cuando se podía, también viajaba con su hija Dalila.

Elvira Ramírez estaba enferma, pero el amor a su madre Rosa María la hizo tomar fuerzas para cuidarla hasta el último día de su vida.

Mientras que Rosa Elvira y Wendy Fabiola estaban luchando por rehacer sus vidas, cuando se las arrebataron.

El luto en el ejido será otro grito para que nunca más vuelva a suceder otro feminicidio, delito que se convirtió en un grave problema social.



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